Diario Vasco

Gipuzkoa destina diez millones a un nuevo plan para reparar carreteras de manera preventiva

Un trabajador prepara la cuneta para el asfaltado.
Un trabajador prepara la cuneta para el asfaltado. / FRAILE
  • Estrena este año el programa, que ya ha dispuesto de seis millones para mejorar 60 kilómetros de vía

  • Destina el otro 40% del presupuesto del proyecto a realizar actuaciones planificadas en taludes y terraplenes de la red viaria

Esperar a que una carretera manifieste una deficiencia importante para redactar un proyecto de reparación y adjudicar la obra correspondiente tiene sus riesgos. La tardanza del trámite puede deteriorar aún más la calzada con su incidencia en la seguridad y el momento puede no ser el mejor para desembolsar una determinada cantidad económica si coexisten otras prioridades que beben de las mismas arcas. Es la conclusión que ha llevado al departamento de Infraestructuras Viarias de la Diputación de Gipuzkoa a diseñar este año un nuevo programa de conservación de carreteras.

Fuentes forales atribuyen al nuevo plan de actuación la virtud de ser «sistemático y planificado», además de «preventivo». Ha nacido en 2016 con la doble misión de «actuar antes de que pase algo» y de «acometer de manera más sencilla las necesidades de la red» desde el punto de vista de la tramitación presupuestaria. Así se ha intervenido ya en 60 kilómetros de red viaria, con una inversión de 6 millones de euros, a 100.000 euros por kilómetro de media, si bien las características de los tramos han provocado que el precio de unas obras y otras fuera distinto.

La sistemática del programa ha consistido en firmar contratos de servicios de una duración de dos años -prorrogables a otros dos- con empresas adjudicatarias a las que al principio de la relación contractual se entrega una planificación de actuaciones sobre el firme de determinadas carreteras en las que se han detectado carencias. De esta manera, se pretende «atar la garantía de la financiación de los trabajos programados mientras se flexibiliza y agiliza la gestión sin la necesidad de confeccionar un nuevo contrato por cada proyecto diseñado para cada tramo», explican fuentes del departamento de Infraestructuras Viarias. Esta manera de asegurar una reserva presupuestaria denota, tal y como subrayan las mismas fuentes, «el caracter prioritario» que la Diputación ha otorgado al mantenimiento de las carreteras.

Criterio medioambiental

De este modo, el departamento dirigido por la jeltzale Aintzane Oiarbide ha sellado este año seis contratos de rehabilitación de firmes en función de las características de las carreteras a reparar (vías desdobladas, red preferente, red local...). Cada empresa concesionaria ha recibido marcadas de antemano las actuaciones -con soluciones definidas- que debe acometer sí o sí.

Poner en marcha el nuevo programa de conservación ha llevado tiempo, por lo que la mayoría de intervenciones se desarrollarán en el último trimestre del año. Pero ya se ha actuado en tres kilómetros de la N-1, en Aritzeta (Gi-11), en la unión entre Rekalde y Galarreta (Gi-2132) y en Azkarate, entre otros lugares. El lunes comenzaron las obras en el puerto de Otzaurte (Zegama) y próximamente se intervendrá en el enlace de la N-1 con la A-15 en Andoain. También se reforzará el puente de Bergara de la Gi-627 para que puedan circular transportes especiales de vehículos muy pesados.

Uno de los criterios establecidos en los pliegos de rehabilitación ha sido el de la consideración del factor medioambiental. La reducción de las emisiones de gases contaminantes como el CO2 o la revalorización de los materiales empleados han tenido su peso cualitativo en la adjudicación de los contratos.

La rehabilitación de firmes ha acaparado el 60% de la partida de 10 millones de euros destinada en los Presupuestos de 2016 al nuevo programa de conservación «preventiva y sistemática». Los otros cuatro se han destinado al ámbito de la explanación en taludes y terraplenes. En esta categoría se han incluido las obras para estabilizar el talud de la Gi-632 en la variante de Ormaiztegi -una inversión para renovar anclajes- y las actuaciones preventivas en la carretera de la costa (N-634 y Gi-638) «para evitar que la erosión del mar avance hasta deteriorar más la calzada».

Otro frente en el que quiere incidir el departamento tiene que ver con el ruido que soportan las viviendas y locales colindantes con carreteras de alta capacidad. Con una primera colocación de pantallas en Ordizia, dirección Donostia, la institución foral ha querido plasmar su compromiso de atender una vieja reivindicación. A comienzos de 2017, dará inicio a los trabajos en sentido Vitoria, donde el ferrocarril Madrid-Irun se cuela entre las viviendas y la N-1.

La dirección de Carreteras de la Diputación confía en que este programa no baje su dotación presupuestaria en las Cuentas de 2017 y se encuentra estos días en plena defensa de este proyecto, que compite con otros tantos de otros departamentos por garantizarse sus recursos dentro del esquema de prioridades que acabe presentando el Gobierno foral para su aprobación en Juntas Generales.

Se avecinan tiempos de crecientes necesidades en el ámbito de las políticas sociales, con especial requerimiento del envejecimiento de la población, y la atención a las carreteras debe pasar, según la Diputación, a un esquema de planificación preventiva que no deje al albur de las posibilidades presupuestarias de cada momento las actuaciones que se deben afrontar.

Fuentes del departamento de Infraestructuras Viarias recuerdan que «Gipuzkoa cuenta con 1.700 kilómetros de carreteras para conservar y mantener», además de contar con ejes transeuropeos que soportan una gran carga de tráfico. Por eso, aunque los firmes se proyectan para veinte años de servicio de media, el objetivo foral pasa por «mantener unas características superficiales del firme que logren mejorar la adherencia» más allá de rehabilitar los espesores que así lo demandan.

El nuevo proyecto ha venido a complementar el otro programa de conservación ordinaria, dotado con más de 40 millones de euros en 2016, que se ha seguido encargando de la atención de accidentes, limpieza de calzadas, desbroces, vialidad invernal y eficiencia energética. Esta línea seguirá su curso en próximos ejercicios, si bien desde la Diputación se quiere que el apartado inversor y preventivo -que no existía hasta este año- siga ganando terreno.

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