Diario Vasco

Cómo acercar las residencias a un modelo hogareño

La palabra residencia sigue dando respeto. «La residencia, en su concepción actual, sigue siendo un recurso no deseado por la ciudadanía», reconoce Mayte Sancho, de Matía Instituto Gerontológico. «Cuanto más mayores, más rechazo, pero quizás esto se debe a la 'amenaza' de que esta expectativa se convierta en realidad». El reto para cambiar, «y en el que empezamos a avanzar tímidamente», pasa por acercar los alojamientos «a modelos hogareños», más flexibles y centrados en un trato personalizado. Europa y EE UU llevan años trabajando en esta línea. «Nosotros estamos en los comienzos», subraya. Se requiere de «un cambio cultural en profundidad», y no caer «en conductas simplistas que construyen escenarios más amables pero que no cambian la raíz del modelo». Hay una dificultad extra: más del 75% de los residentes padecen deterioro cognitivo. En el fondo, se trata de inculcar hasta el último poro la filosofía del buen trato a los mayores que defiende Matía. Ya han transformado los entornos físicos y organizativos de varios centros para intentar que el ambiente «sea como en casa», un entorno que también busca favorecer a familiares y trabajadores, piezas fundamentales para el buen trato de los usuarios.

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