Diario Vasco

La eficacia del quinto contenedor dispara la recogida de residuos orgánicos

La eficacia del quinto contenedor dispara la recogida de residuos orgánicos
  • La tasa sube en Gipuzkoa en ocho puntos respecto a finales del año pasado y el Gobierno foral subraya su eficacia frente al puerta a puerta

El papel al azul, el plástico al amarillo y el vidrio al verde. Lo demás es basura. A esta enseñanza se sumó hace unos años el famoso quinto contenedor, el contenedor marrón, destinado a recoger restos orgánicos. Aunque no todo el mundo conoce aún la lección, Gipuzkoa está de enhorabuena. Según anunció ayer José Ignacio Asensio, diputado de Medio Ambiente, la tasa de recogida selectiva de residuos urbanos del territorio ha alcanzado en el primer semestre de este año el 50,82%, superando en 1,73 puntos el dato de finales del año pasado.

Pero sin duda, si algo hay que celebrar, es el incremento en la fracción de la materia orgánica -de este nuevo contenedor- que ha subido ocho puntos hasta alcanzar el 37,58% del total orgánico que se produce. Es decir, la tasa de recogida se dispara un 27%. Este «espectacular crecimiento» en la reparación y recolecta de los deshechos orgánicos -también llamados bioresiduos- se ha producido «a pesar de que algunos vaticinaban un retroceso por el cambio del sistema 'puerta a puerta' (PaP) al quinto contenedor», aseguró Asensio, «que ha ocurrido en diez municipios».

La explicación de este fenómeno -que podría resultar paradójico para algunos- se debe a que «cuando se ponen sistemas de recogida amables y acordes con los hábitos de los ciudadanos se acaban consiguiendo los objetivos». Pasaia y Lazkao fueron los primeros municipios del territorio en retirar el PaP, y Bergara, Eskoriatza, Aretxabaleta y Legazpi, entre otros, lo hicieron también tras las consultas populares en sus respectivos ayuntamientos.

Cerca del objetivo europeo

Según los datos facilitados por el diputado de Medio Ambiente, la recogida selectiva ha subido en Gipuzkoa en los seis primeros meses de este año hasta situarse en un 50,82%, aunque la tasa de reciclaje se ha quedado en el 47,25%. Esta diferencia se debe a que «no todo lo que se separa se recicla, ya que hay veces que la gente no separa bien», explicaron desde Diputación.

Asensio destacó, no obstante, que el reciclaje se sitúa ya a solo 2,75 puntos «del objetivo fijado por la Unión Europea para 2020» situado en el 50%, lo que significa que si sigue la tendencia «los guipuzcoanos están a un paso de conseguirlo».

La subida se ha dado en todas las mancomunidades, a excepción de Urola Erdia y Tolosaldea. En estas comarcas las tasas ha descendido ligeramente a un 62,78% y un 50,67%, respectivamente. No hay que olvidar que, a pesar del descenso, sus cifras están por encima de la media territorial. Destacable es el caso de Txingudi que, aunque por debajo de la media, ha finalizado el primer semestre de este año con un 45,31%, casi siete puntos más que a finales del año pasado.

De todas las fracciones, el reciclaje del papel y el cartón ha subido hasta el 71,19%, que supera ya los objetivos europeos para 2020. Los envases ligeros se sitúan en casi el 52% y el vidrio en casi un 74%.

Los residuos orgánicos

En torno al 40% de la bolsa de basura se compone de materia orgánica, fundamentalmente restos de comida. Solo en la capital guipuzcoana se generan al año 19.688 toneladas de materia orgánica que, recogida de forma selectiva, continúa su ciclo en una planta de tratamiento para ser procesada en compost.

Este valioso recurso tiene diferentes usos: se utiliza en jardinería y agricultura como abono o enmienda para el suelo, y también en paisajismo y obra civil. En definitiva, generar compost a partir de los restos orgánicos de nuestra cocina -utilizando algún sistema de recogida selectiva- representa un beneficio para el medioambiente, así como un importante ahorro económico.

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