Diario Vasco

El número de demandantes de RGI desciende por cuarto mes consecutivo

  • Los beneficiarios de la RGI en Gipuzkoa se sitúan en cifras de 2014 con 15.000 perceptores

Son 'solo' 44 personas menos en las listas de demanda de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) de Lanbide en Gipuzkoa, apenas un 0,3% de descenso en el último mes, una bajada insignificante si se mira en solitario pero que permite otra lectura cuando se analiza en su contexto. Las listas de Lanbide para cobrar la prestación retrocedieron en septiembre por cuarto mes consecutivo y se situaron en cifras de 2014, al quedarse en 15.096 perceptores, frente a las 15.140 de agosto.

Como ya sucedió el año pasado, el verano ha concedido un respiro al servicio público de empleo que gestiona la demanda de la ayuda social, que garantiza unos ingresos mínimos de 625 euros al mes a las reciben las personas sin recursos que lleven al menos tres años empadronadas en Euskadi. Desde mayo hasta ahora la demanda se ha contraído un 2,8% en Gipuzkoa, un porcentaje similar al retroceso experimentado en Euskadi (-2%). En mayo 65.657 personas cobraban la prestación en el conjunto de los tres territorios y hoy son 1.376 perceptores menos. Queda por comprobar si este 'descanso' será duradero o se esfumará una vez termine la temporada alta del turismo asociada también a un mayor nivel de empleo, aunque temporal.

El año pasado, cuando se pensaba que se empezaba a pasar página de la escalada de demanda de la RGI, octubre rompió la racha e inició un nueva subida de demandantes que ha durado hasta mayo, justo cuando se empezaban a vislumbrar los datos de recuperación económica que han ido al descompás de la demanda de ayudas sociales, todavía en niveles de crisis. Así, la demanda en Gipuzkoa todavía no ha bajado de los 15.000 perceptores, el doble de los que había antes de la recesión. Los más de 64.000 que la cobran en Euskadi también frenan cualquier arranque de optimismo.

Las zonas de sombra

La última fotografía de la RGI vuelve a señalar a las mismas zonas de sombra: la cronificación de la pobreza para colectivos como pueden ser los inmigrantes o las familias monoparentales el mayor peso de los trabajadores en paro que han agotado la prestación por desempleo y ahora necesitan la ayuda social para subsistir, y el fenómeno de los trabajadores pobres, aquellos que cobran la prestación como complemento a un sueldo bajo o precario.

La persistencia de estas realidades sigue metiendo presión a la demanda de ayudas sociales, por mucho que las cifras de paro hayan empezado a dar buenas noticias en Euskadi. Los expertos en política social y las entidades del Tercer Sector ya han alertado de que después de una crisis económica persiste una crisis social que cuesta mucho más tiempo y esfuerzo eliminar. De momento, la nómina de la RGI sigue suponiendo un desembolso de más de 480 millones de euros al año (junto con la prestación complementaria de vivienda para el alquiler). La alta demanda de ayudas se mezcla con un debate de fondo sobre el modelo de protección social vasco y la pérdida del consenso político que el nuevo Gobierno autonómico deberá recomponer de cara a la reforma anunciada de la RGI.

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