Diario Vasco

Médicos del Hospital Donostia analizan la salud cerebral desde un camión

El interior del camión de la Sociedad Española de Neurología, atendido por neurólogos del Hospital Universitario Donostia.
El interior del camión de la Sociedad Española de Neurología, atendido por neurólogos del Hospital Universitario Donostia. / USOZ
  • El 16% de la población padece alguna enfermedad neurológica: alzhéimer en el 50% de los mayores que tienen más de 90 años

  • Médicos del Hospital Donostia analizan la salud cerebral de numerosos vecinos

El 16% de la población padece alguna enfermedad neurológica, alguna de ellas tan grave como el Alzheimer o el Parkinson, otras más llevaderas y tratables como las cefaleas. Quienes ayer se acercaron al autobús de la Semana del Cerebro, que paraba por primera vez en San Sebastián, pudieron hacerse pruebas de tipo cognitivo o de nervios y circulación. El reconocimiento era gratis y servía para llevar a casa una tarjeta de cerebro saludable en el caso de que las pruebas fueran bien.

En plena plaza de Gipuzkoa, bajo los arcos del Palacio de la Diputación, la actividad era intensa poco antes de que se abrieran las puertas. Siete neurólogos del Hospital Universitario, incluido el jefe del servicio, José Félix Martí Massó, se ocupaban desde las diez de la mañana de quienes esperaban a la cola.

La Federación Española de Neurología, organizadora de este acto, celebra estos días la Semana del Cerebro con este camión que, bajo el lema «Tu cerebro es vida, cuídalo», ha parado ya en Huelva, Salamanca, Madrid y Teruel. Ayer era el turno de la capital donostiarra.

Para acceder al interior era necesario guardar cola en alguna de las dos entradas en las que se había colocado a las numerosas personas que acudieron a conocer la salud de su cerebro. En el lado más próximo al Boulevard, aquellos que pasarían por las pruebas cognitivas y de memoria. En el opuesto, los que se someterían a una ecografía doppler y a un electromiograma, ambos relacionados con la circulación. Había que elegir entre ambas vías de análisis, los interesados no podían someterse a las dos.

Así se lo habían explicado a Mari Carmen, que optó por los test de memoria y a la que una vecina había convencido para que acudiera a la llamada. Patxi, en la misma cola, se había acercado aconsejado por su mujer que, por fin, no se había presentado al camión del cerebro. «Igual viene, se ha quedado liada con la casa», afirmaba el marido, que con el mejor humor estaba dispuesto a afrontar lo que le dijeran. Y a aguantar los más de 20 minutos de espera que llevaba a las puertas de la escalera metálica de acceso a la improvisada consulta médica de neurología organizada en el camión.

Julia también se encontraba a la espera. «Hace tiempo que quería ir al neurólogo, sobre todo por saber cómo estoy. Una conocida me comentó que hoy tendría esta posibilidad y no lo he dudado. A ver qué me dicen».

Había muchos valientes dispuestos a afrontar las pruebas. Algunos se echaron atrás a última hora, como una mujer que, conforme se acercaba el momento, se iba poniendo más nerviosa.

Martí Massó reconocía que era probable que quienes acudían a someterse a las pruebas estuvieran sanos y no tuvieran problemas. El objetivo tampoco era un análisis médico en profundidad, sino ofrecer el servicio gratuito a las personas interesadas y aconsejarles, si los expertos lo considerasen necesario, acudir a un profesional.

«Si hubiera algo anormal que fuera grave, por ejemplo estenosis de carótida, lo detectaríamos aquí mismo, pero no es probable. Lo normal es que, durante todo el día, la mayor parte de las personas que veamos se lleven su carné de cerebro saludable». Hasta las 6 de la tarde, con cambio de turno de médicos, es más que probable que apareciera alguna persona a la que le comentaran que acudiera al médico.

Martí Massó reconocía que el Alzheimer es la preocupación principal de quienes hacían cola. «La mitad de quienes tienen 90 años padece esta enfermedad. Quienes tienen entre 50 y 60 años lo más probable es que mueran de cáncer o por infarto, mientras que a los 20 lo más probable es que ocurra por un accidente. A los 80 lo frecuente son las enfermedades cardiovasculares. Pero el Alzheimer no es la única enfermedad neurológica».

En la otra cola, la de las pruebas de circulación y nervios, destacaba un grupo ataviado con una camiseta verde. Eran cuatro miembros de la Asociación guipuzcoana de Epilepsia que aguardaban su turno para someterse a las pruebas relacionadas con los nervios y la circulación. Alfonso, Águeda, José María y Eluxka se hicieron una foto delante del camión y recordaron que su enfermedad está relacionada con el sistema nervioso y por tanto «como a cualquier persona nos interesa lo que tenga que ver con la neurología». Tuvieron que aguardar en la fila como los demás y la espera les sirvió para recordar que el próximo 5 de noviembre, el Hospital Donostia acogerá unas jornadas específicas sobre la epilepsia.

Ayer, el mensaje era claro, para ellos y para el resto de personas que sometía a prueba su memoria o la llamada circulación eléctrica de su cuerpo. «Hay que cuidar el cerebro y ante cualquier síntoma acudir al neurólogo a ver qué pasa».

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