Diario Vasco

El momento más dulce de Martiko

Joseba Martikorena muestra el premio recogido mientras recibe la felicitación de Hilario Arbelaitz.
Joseba Martikorena muestra el premio recogido mientras recibe la felicitación de Hilario Arbelaitz. / L.A.
  • La conservera navarra de derivados de pato y salmón recibe un premio que redondea sus tres décadas de andadura

El Grupo Martiko vivió ayer un cumpleaños muy especial. No todos los días se cumplen treinta años y, desde luego, no es habitual hacerlo liderando un sector competitivo como el suyo durante tanto tiempo. La conservera de Bera que comercializa productos derivados del pato y el salmón recibió ayer un premio por sus treinta años de andadura con el deseo de que el futuro siga siendo tan esplendoroso como el pasado y el presente.

Fue una jornada muy emotiva para Joseba Martikorena, director general de la firma navarra, que acudió a San Sebastián con el deseo de vivir una experiencia única. Los que le conocen bien saben que no son de grandes celebraciones pero es obvio que recibir un reconocimiento de San Sebastian Gastronomika es importante como impulso para continuar en la cresta de la ola.

Además, Joseba quiso recalcar que junto a la importancia del premio era muy especial recibirlo de manos de Hilario Arbelaitz, alma máter del Zuberoa, y gran amigo de su padre, Peio Martikorena, fundador de Grupo Martiko. En palabras de Joseba, «mi padre siempre nos inculcó que Arbelaitz era el espejo de lo que él nos quiso transmitir. Hablo de honestidad, humildad, trabajo, equipo y familia».

El premio consistió en un la entrega de una placa, en cuyo interior había una reproducción de la barandilla de La Concha, que ha cumplido cien años de vida en 2016 y que fue todo un guiño para desear un futuro próspero para la firma navarra.

Tanto Joseba como Arbelaitz intercambiaron frente a los presentes encendidas palabras de elogio y desearon que las cosas les vayan bien. No es difícil imaginarlo.

No hay que olvidar que este tipo de homenajes sirven para reconocer la trayectoria y el trabajo bien hecho. Una especie de señal que evidencia que el esfuerzo suele traer recompensa. Pero la innovación nunca para en la gastronomía y, de hecho, si han tenido la iniciativa de visitar su stand, sito en la planta baja del Kursaal, habrán podido comprobar que la imaginación no cesa en la casa navarra.

Por ejemplo, lo último de lo último en el Grupo Martiko son los bombones de pato, un aperitivo que promete dar un vuelco a muchas mesas de postín. Sus estuches de 175 gramos han sido muy demandados y han conseguido introducir una nueva línea en una de las fases más importantes de la comida, el comienzo. Joseba Martikorena se marchó agradecido, emocionado, consciente de que los 30 años y su buen estado de salud suponen el mejor espaldarazo para seguir adelante.

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