Diario Vasco

Una carne y un vino para celebrar y recordar

Javier Zangroniz, Iñaki Hernández y Jesús Sainz, ayer en la cata.
Javier Zangroniz, Iñaki Hernández y Jesús Sainz, ayer en la cata. / L.A.
  • Cárnicas Guikar y Pago de Cirsus se alían en una cata para formar un maridaje memorable

Fue una de las citas de la jornada. Uno de los grandes momentos de la semana. Cárnicas Guikar y Pago de Cirsus formaron ayer el matrimonio perfecto. Fue un maridaje entre dos grandes. Guikar es una firma de Ugaldetxo que lleva años haciendo historia en el mundo de la carne. No en vano, hablamos de un triple ganador del concurso nacional de parrilla. Palabras serias. Jesús Sainz, que maneja un producto excelente y que tiene una oratoria envidiable, nos fue deleitando ya desde el aperitivo adelantándonos los manjares que íbamos a comer. Iñaki Hernández, del Trinkete Borda de Irun, fue el encargado de cocinar y los platos fueron tres. Un carpaccio (carne cruda y muy laminada), un solomillo y una txuleta. Tal y como le gusta decir a él, hay carnes para despistar el estómago. Hay carnes para alimentar. Y, finalmente, hay carnes para recordar. Y estas son las mejores.

A su vera, Javier Zangroniz, director comercial de Pago de Cirsus, detalló los tres caldos que degustamos junto a la carne. La firma navarra, muy cerca de Tudela, con 200 hectáreas, sabía perfectamente cómo maridar las carnes y las tres elecciones se adecuaron a la perfección a lo que el paladar exigía. Eso es lo más importante en la vida. Ser preciso. Ser preciso y no fallar en las grandes decisiones.

Sus elecciones fueron dos tintos de Navarra y otro de Ribera. Vinos elegantes, sencillo el primero y contundentes los dos siguientes, sabiendo lo que había en la mesa. El carpa-ccio, finísimo, pedía algo ligero y el crianza de Ribera del año 2012 lo acompañó bien. Después llegó el turno del solomillo, para lo que Javier optó por sacar un vino navarro de catorce meses, tempranillo, dulce y goloso. La elección final fue otro caldo de catorce meses, especial, más seco pero igual de contundente.

Los asistentes al restaurante Nineu pudieron comprobar que hay pocas en la gastronomía que casen tan bien como la carne y el vino tinto. El maridaje fue extraordinario, intenso, sencillo para engullirlo para complejo para recordarlo. Las cosas más importantes son las que no se olvidan. Y eso en Cárnicas Guikar y Pago de Cirsus lo saben bien.

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