Diario Vasco
Sáenz Cuesta es inmunólogo del Hospital Universitario Donostia e invesitador de Biodonostia.
Sáenz Cuesta es inmunólogo del Hospital Universitario Donostia e invesitador de Biodonostia. / MICHELENA

Descifrando el Whatsapp de las células

  • Las vesículas extracelulares, que circulan por sangre o saliva, son la 'mensajería celular'

  • Donostia ha acogido un simposio en el que se ha abordado la aplicación diagnóstica y terapéutica de estas vesículas

«Cuando nos preguntan qué son las vesículas extracelulares solemos describirlas como el Whatsapp celular: un sistema de mensajes cortos, específicos y rápidos entre un emisor y uno o varios receptores». Matías Sáenz Cuesta, inmunólogo del Hospital Universitario Donostia e investigador en el grupo de Esclerosis Múltiple de Biodonostia, está acostumbrado a hacer un símil con el popular servicio de mensajería instantánea cuando los legos en la materia, la gran mayoría de la ciudadanía, le preguntan acerca del objeto de sus estudios. «Se trata de mensajes que una célula manda a otra o a varias células: como el Whatsapp, que va de una persona a otra o a varias de un grupo». Lo importante es que lo hace a distancia, «como los teléfonos». De ahí el interés científico y clínico que han generado en los últimos años estas vesículas extracelulares, cuyo potencial está emergiendo a raíz de investigaciones enfocadas principalmente al diagnóstico y al tratamiento de enfermedades.

Pongamos por ejemplo que una célula de un tumor asentado en el hueso envía un Whatsapp a células que están en el pulmón «por el que preparan el nicho para que esa misma célula se metastatice en el pulmón. Es como si enviara una avanzada mediante este sistema de mensajes», describe el investigador. Las vesículas están relacionadas con el desarrollo de patologías como el cáncer, enfermedades mediadas por el sistema inmunológico o dolencias cardiovasculares, y suponen «una revolución» en el conocimiento de la biología. «Todo lo que sabíamos hasta ahora de esa comunicación intracelular era por contacto, excepto en algunos casos, como las hormonas, que podían mandarse a distancia a través de la sangre. Con las vesículas conocemos otro mecanismo, en el que las células sin tocarse pueden enviarse mensajes», explica Sáenz Cuesta. De ahí el paralelismo con el teléfono.

Las vesículas circulan por nuestra sangre como circulan por un árbol, un animal o cualquier ser vivo, y su conocimiento puede servir para comprender mejor cómo funcionan las enfermedades, «tener una capa más de complejidad en el entendimiento de las patologías».

Estas vesículas también se liberan en estado normal. Por ejemplo, están implicadas en la comunicación entre la madre y el feto. «Se están ensayando métodos diagnósticos intraútero para que en un futuro, a través de una extracción de sangre en la madre, podamos saber alteraciones que pueda tener el feto. Se están investigando este tipo de cosas para ver si en este y otros casos nos sirven para un mejor diagnóstico del paciente evitando pruebas más agresivas», explica.

Porque si hasta hace nada las vesículas extracelulares se circunscribían a la investigación básica, todo ese conocimiento comienza a trasladarse a la práctica clínica. Al paciente.

Una de las ventajas de las vesículas es que circulan por cualquier fluido, algunos tan accesibles como la saliva, el líquido cefalorraquídeo, la sangre o la orina. Incluso se están investigando con lágrimas. En Biodonostia han estudiado alguna alteración hepática a través de la orina. «Puede haber algún grupo de células funcionando mal en el hígado, liberar determinadas vesículas y nosotros recogerlas a través de la orina y analizarlas. Como en el número de teléfono del Whatsapp, por determinados marcadores sabemos que provienen del hígado, y miramos su contenido». 'Leen' el mensaje. «Interceptar esos mensajes permite saber qué está pasando en un determinado órgano y tejido, llegar a tener mucha información de una forma muy fácil».

Biomarcador en Biodonosti

En el caso concreto de la esclerosis múltiple, en Biodonostia han estudiado la relación de las vesículas con los estados de esta enfermedad, que evoluciona con brotes y remisiones. Y lo que han visto es que durante un brote no solo la información de las vesículas cambiaba, es decir, no solo se modificaba el contenido del Whatsapp, sino que también había mucha más cantidad de estas vesículas. En la actualidad, están intentado validar un biomarcador que diagnostique el estado de inflamación del paciente. «Si está en un brote, hay mucha información circulando por la sangre, y esas vesículas nos están comunicando ese estado. Durante la remisión, cuando el paciente vuelve a su estado normal, la cantidad disminuye. Es otra forma de poder utilizarlo como diagnóstico, como un biomarcador, algo que nos sirva para ver el estado del paciente», explica Sáenz Cuesta, organizador, junto a David Otaegui, también de Biodonostia, del simposio internacional del Grupo Español de Investigación e Innovación en Vesículas Extracelulares (Geivex) que reunió a 120 expertos el jueves y viernes de la semana pasada en San Sebastián.

Conocer el estado del tumor

El grupo de oncología de Biodonostia también estudió estos 'mensajes de Whatsapp' en casos de gioblastoma, que es un tumor del sistema nervioso central. «Y vieron que las vesículas que ese glioblastoma enviaba a la sangre podrían servir a los médicos para ver su estado, si era incipiente, avanzado...», explica Sáenz Cuesta, quien insiste en la ventaja que supone poder obtener toda esa información potencial a través de muestras sencillas como de sangre, en lo que se vienen a denominar 'biopsias líquidas'.

Tal es la cantidad de información que se puede lograr con las herramientas de hoy en día que es preciso establecer unas pautas para estudiarla. «Es preciso tener especialistas en el tema que sepan analizar este tipo de muestras», apunta Sáenz Cuesta acerca de este aspecto que fue abordado en el congreso, organizado gracias al grupo ibérico Geivex, Biodonostia, Gobierno Vasco y empresas colaboradoras.

Además de para el diagnóstico, la investigación con las vesículas extracelulares persigue encontrar aplicaciones terapéuticas para vencer dolencias. En el laboratorio de inmunología del Hospital Universitario Donostia, por ejemplo, quieren generar vesículas in vitro, «no extraidas de un paciente, sino sintéticas, hechas a la carta, muy parecidas a las que circulan de forma natural en la sangre», explica el investigador.

Se trataría de 'cargar' estas vesículas con inhibidores del sistema inmune del paciente, es decir, «como si fuera un freno del sistema inmune, que se suele descontrolar en enfermedades autoinmunes. Se trataría de poder apaciguar, de alguna manera, ese sistema alocado gracias a estas vesículas, o de 'meter' vesículas con algún fin específico».

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