Diario Vasco

Castillo de Monjardín recrea su recorrido vital con diez vinos «únicos»

Los asistentes degustaron diez vinos de Monjardín.
Los asistentes degustaron diez vinos de Monjardín. / LOBO ALTUNA
  • Los asistentes pudieron probar caldos de la cosecha del 94, «una añada inmejorable»

Cuando en los años ochenta Sonia Olano y su marido se embarcaron en la aventura de crear un vino blanco en Monjardín muy pocos habrían predicho el éxito que años más tarde iban a cosechar. «Cuando decíamos que íbamos a planta Chardonnay cualquier viticultor nos decía que era una locura que se nos había ido la cabeza», señalaba Olano, pero nada más lejos de la realidad. La cata que protagonizaron ayer junto a Carlos Muro, sumiller del Akelarre dejó bien claro que estaban en el camino correcto.

En la cata 'Los vinos se piden por su nombre' que se llevó a cabo en el restaurante Nineu, unos cuantos privilegiados pudieron probar diez caldos de la bodega divididos en tres bloques. En el primero de ellos se degustaron un blanco de seis meses de maduración, un reserva de dos años de barrica y una de la joyas de la corona de Monjardín, un blanco de la cosecha del 94 «un vino que a pesar del paso del tiempo ha mantenido la esencia. No retrotrae a aromas del pasado. Esta cosecha fue histórica», explicó Olano.

En el segundo de los bloques de la cata, se pudieron catar tres tintos «muy diferentes». Primero, «una Pinot Noir con una uva delicada que incita a seguir bebiendo», comentó entre risas Muro. También se cató otro tinto de la zona de Los Arcos en Navarra un lugar «con un clima más suave, que provoca que el vino sea más maduro con toques a café». Mientras que terminaron con un caldo de la Finca de Carasoles que está «muy bien orientada y crea un vino más travieso y potente».

El viaje por las viñas de Monjardín terminó con otros tres tintos, un Pinot Noir del 96 «un año excepcional, con una estructura única, explicó Muro. Pero lo mejor aún estaba por llegar con un Gran Reserva de la «mítica añada del 94. Una auténtica joya», describió Olano. Este bloque se finalizó con un caldo de 2006 de la Finca del Corral.

Pero aún quedaba una sorpresa más. Y es que los responsable de Castillo de Monjardín quisieron que los asistentes terminaran con un «buen sabor de boca» y eligieron un vino dulce «prácticamente único» que hizo olas delicias de los presentes.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate