Diario Vasco

Los ahogamientos en playas y ríos se triplican en lo que va de año en Gipuzkoa

Cuatro personas han perdido la vida este año en playas de Gipuzkoa.
Cuatro personas han perdido la vida este año en playas de Gipuzkoa. / PEDRO MARTÍNEZ
  • Seis personas han perdido la vida cuando se encontraban dentro del agua, según datos de la Real Federación de Salvamento y Socorrismo

Una imprudencia, un despiste o simplemente la fatalidad de un accidente inevitable pueden estar detrás de las cifras de ahogamientos que cada año hay que lamentar en playas, piscinas, ríos y pantanos. En lo que va de 2016 ya han perdido la vida en esas circunstancias seis personas en Gipuzkoa, el triple que el año pasado por las mismas fechas, según el recuento que hace la Real Federación de Salvamento y Socorrismo. En Euskadi, la evolución al alza también llama la atención. Se ha pasado de cuatro fallecidos a quince entre enero y septiembre.

En la estadística que han difundido tras el verano, la temporada alta para este tipo de sucesos, se incluyen las muertes producidas dentro del agua, incluyendo aquellas ocurridas tras sufrir un problema de salud (desvanecimiento, infarto...), o aquellas acaecidas por algún golpe o dolor fuerte que impida mantener la cabeza fuera del agua, especifica la misma fuente.

El recuento recoge, por ejemplo, el accidente sufrido en la playa de La Zurriola el pasado 25 de agosto por el hernaniarra Julen Madina, que falleció cinco días en el Hospital Universitario Donostia. También se contempla en el balance la muerte de un hombre de 71 años el 23 de junio en la playa de Hondarribia. Fue rescatado del agua en estado inconsciente y falleció en la orilla sin que los servicios de emergencia pudieran hacer nada por su vida. En la relación de datos también destaca que cuatro de las seis muertes tuvieron lugar en zonas no vigiladas -en la de Hondarribia se encontraban los socorristas preparando el dispositivo que iba a arrancar días después-. El 15 de enero fallecía un hombre de 49 años en el río Oria a la altura de Usurbil; el 29 del mismo mes, otro varón perdía la vida en la playa de Santiago de Zumaia; el 2 de mayo se registraba otra muerte por ahogamiento, esta vez la de un varón en una cala de Deba; y más recientemente, el 26 de agosto había que lamentar el fallecimiento de un hombre de 71 años en el río Oria a la altura de Usurbil.

La estadística que ofrecen desde la Real Federación de Salvamento y Socorrismo difiere de la que hacen otros organismos oficiales como Cruz Roja, encargada de la vigilancia de las playas en Gipuzkoa. La entidad no ha contabilizado este verano ninguna muerte por ahogamiento en las playas. En su recuento excluyen expresamente aquellas muertes dentro del agua como consecuencia de una patología o desvanecimiento, ni tampoco las derivadas de un traumatismo.

La fuente que determina la causa la muerte son los forense del Instituto Vasco de Medicina Legal, encargados de realizar la autopsia en estos casos. En lo que va de año han contabilizado ocho víctimas en estas circunstancias, de las cuales cuatro están pendientes de confirmar a través de los resultados de las analíticas. En años anteriores, la cifra ha variado desde las seis en 2015, a las 8 de 2014 y 2013, y las 9 de 2012. Hay que precisar que en este recuento sí están recogidos los suicidios, a diferencia de la estadística que realiza la Real Federación de Socorrismo y Salvamento que se limita exclusivamente a las muertes accidentales ocurridas en el agua.

Campañas de información

En cualquiera de los casos, el mensaje para evitar cualquier susto dentro del agua es de la «prevención y la formación», insiste Abel García, coordinador del centro vasco de emergencias, salvamento y socorrismo. Porque, a pesar de que muchas de las pérdidas obedecen a circunstancias accidentales, también son conscientes de que otras podrían evitarse con no bajar la guardia y extremar las precauciones. García se refiere expresamente a los menores de edad. «Por ejemplo, que hacer apneas -permanecer bajo el agua sin respiración- con sus amigos no es juego», y pide también a los padres y cuidadores que, a pesar de que se encuentren en zonas vigiladas, como pueden ser playas o piscinas durante el verano, «no se delegue al cien por cien esa responsabilidad en los socorristas». García también extiende la recomendación a «saber parar a tiempo. Cuando alguien está en el mar nadando y se encuentra mal, o sufre algún dolor, lo que tiene que hacer es salir, no seguir. Un sobreesfuerzo puede terminar mal», como bien saben por experiencia.

Los peligros no desaparecen cuando termina el verano. La afluencia masiva a playas, piscinas, ríos y pantanos aumenta las probabilidades de que pueda ocurrir un accidente, pero la estadística demuestra que muchas de las muertes ocurren fuera de temporada, quizá cuando menos se esperan. «Hay que insistir en la sensibilización. Igual que se hacen campañas todo el año para concienciar sobre los accidentes de tráfico, también debería haber campañas sobre el grave problema de los ahogamientos», reclama.

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