Diario Vasco

La mente del bertsolari en acción, neuronas «a la velocidad de la luz»

Arzallus, Lujanbio y Egaña, sobre el escenario del Victoria Eugenia.
Arzallus, Lujanbio y Egaña, sobre el escenario del Victoria Eugenia. / LOBO ALTUNA
  • Andoni Egaña, Maialen Lujanbio y Amets Arzallus mostraron en qué consiste la «basque improvisation»

A las estrellas de la física, la química, la biología, la botánica o la astrofísica que esta semana están desfilando por la alfombra azul y el photocall del Teatro Victoria Eugenia se les sumaron ayer otras tres celebridades, en este caso del bertsolarismo. Nada menos que tres campeones de Euskal Herria, miembros de la élite de la «basque improvisation» que ofrecieron una sesión en el escenario que ha reunido a la élite científica. Gracias a Andoni Egaña, Maialen Lujanbio y Amets Arzallus, el público pudo conocer las distintas modalidades de bertsos y preguntarse qué sucede en la mente de un bertsolari durante esos segundos de concentración absoluta, en los que hay que encajar todas las piezas del puzzle, cuadrar el tema, las rimas y la melodía.

En Passion for Knowledge hay espacio para todas las ramas del conocimiento, también para algo «tan importante y enraizado en la cultura vasca», como definió en euskera durante la presentación Juan Ignacio Pérez, catedrático en Fisiología y director de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU. «En la final se juntan 17.000 personas para escucharles, y más no porque no caben», dijo de este «fenómeno cultural».

Ainhoa Aranburu ejerció de 'gai jartzaile', aunque al inicio cantaron temas libres, en los que empezaron los guiños al mundo científico, que fueron jalonando toda la sesión. Arzallus explicó que «nuestro laboratorio es la calle», y Lujanbio añadió que «hemos cantado en tabernas, fiestas, en el Kursaal y ahora también en Passion for Knowledge». Egaña les introdujo en las distintas modalidades de bertsos, adelantado que pronto iban a convertirse en «ratoncillos enjaulados».

Porque Aranburu enseguida propuso el que, en la pantalla del fondo, fue traducido como el «dialectic argument», en el que Arzallus era el padre viudo y Lujanbio la hija.

Egaña cantó a continuación tres bertsos, «singing alone» (solo). El tema: era un maestro jubilado que leyendo ve a un antiguo alumno en la portada del periódico. Tras unos segundos de reflexión, el zarauztarra empezó a cantar sobre Aitor, ese chaval a cuya educación contribuyó, por lo que se siente especialmente orgulloso al verle convertido en noticia porque... es uno de los ponentes de Passion for Knowledge.

En la sesión, los bertsolaris dieron también pinceladas de su proceso creativo. Esta vez sin rimar, interrogándose entre ellos. Arzallus le preguntó a Egaña:

- Has elegido un camino, que resulta que ese alumno del periódico es ponente del congreso. ¿Cómo has decidido, qué ideas has tenido?

- Tenía bastante claro que esa foto del alumno era algo positivo. El texto es importante, pero aún más el contexto. Me he ido guardando para el último bertso que ese alumno era un ponente del congreso y he empezado a dar pequeñas píldoras y arrancado con detalles como el café y las galleta que desayuna el profesor jubilado.

Los espectadores también tuvieron la ocasión de aprender lo que es el «rhyme», la rimas. Arzallus, metido en el papel de un presidiario de Alcatraz cavando un agujero con un boli, y Lujanbio, una astronauta en el espacio, cantaron mientras el fondo de la pantalla eran traducidos al inglés los pies: lanera ( to work), hasiera (begining), barnera (inside), atmosfera (atmosphere)...

También cantaron a partir de sendos sugerentes términos. Luz. «Todas las neuronas van a la velocidad de la luz», cantó la hernaniarra. Cerebro. «A veces es un trabajador fervoroso, otras perezoso», cantó Egaña. Y en una sesión en la que no faltó el humor, Lujanbio le envió un mensaje a Pedro Miguel Etxenike, a ese «gran anfitrión vasco» a quien pidió «unir ciencia y cocina. Pensaba que nos ibas a ofrecer un plato de sesos».

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