Diario Vasco
Un guía camina por la calle Mayor de Donostia con un grupo de turistas.
Un guía camina por la calle Mayor de Donostia con un grupo de turistas. / DV

Un estudio analizará la conveniencia de implantar la tasa turística

  • El informe deberá aclarar el destino del dinero que se recaude, que solo en Donostia llegaría a 1,4 millones. El Parlamento Vasco tendría que aprobar la nueva norma

  • PNV y PSE plantean a las Juntas Generales la elaboración de un estudio científico que analice los efectos económicos y fiscales de esta medida

Las Juntas Generales darán este lunes el primer paso para la posible implantación de una tasa turística en Gipuzkoa. Una moción presentada en el Pleno de Política General por los dos grupos que conforman el gobierno foral, PNV y PSE, propondrá que el departamento foral de Turismo lleve a cabo un análisis «científico y multidisciplinar» sobre la conveniencia de crear un impuesto sobre las pernoctaciones turísticas. Todo indica que la moción saldrá adelante.

Lo que en principio fue una iniciativa puntual del Ayuntamiento de Donostia dentro de un verano más que exitoso desde el punto de vista turístico se convirtió pronto en un objetivo compartido con la Diputación e, incluso, en una idea vista con buenos ojos por el sector turístico privado.

Cataluña ya cuenta con este tipo impositivo y Baleares lo implantó el pasado mes de julio. Las Landas es otro ejemplo cada vez más habitual dentro de Francia, incluso en campings, y grandes ciudades europeas como Londres, Amsterdam o Viena también la incluyen en sus alojamientos. Barcelona, además, grava a los cruceros que atracan en su puerto.

Lo primero que hay que aclarar es que no se trata de una tasa, un concepto fiscal que implica el pago por un servicio concreto que se presta como puede ser el agua o la basura. Se trata de un impuesto, una cantidad que se fija para gravar determinada actividad o posesión, desde la vivienda al turismo.

Se le llame como se le llame, ninguna de estas instituciones, ni la foral ni la municipal, es competente para fijar una nueva tasa y debe ser el Parlamento Vasco el que apruebe cualquier nuevo impuesto. Si lo hiciera, en principio no debería haber mayor problema para que saliera adelante porque son PNV y PSE los que impulsan esta medida y contarían con mayoría suficiente. Tampoco sería de aplicación obligatoria para los tres territorios, que en materia turística viven situaciones diferentes. Al contrario que Gipuzkoa, es bien conocido que ni Bilbao ni Vitoria se plantean implantar ningún gravamen a quienes se acerquen a dormir y visitar sus ciudades.

Los nuevos flujos

El desarrollo de la norma que se aprobase, además, correría en principio a cargo de diputaciones y ayuntamientos. Lo que pretenden PNV y PSE -la moción es clara en este aspecto- es contar con un análisis científico y multidisciplinar «que aporte rigor a la gestión de los incrementos turísticos y al cálculo de la capacidad de carga con la que cuenta el territorio de Gipuzkoa para absorber nuevos flujos de visitantes, de modo que todo ello resulte compatible con el mantenimiento de los estándares de bienestar de la ciudadanía guipuzcoana».

El estudio que se va a encargar debe analizar también la conveniencia y el efecto económico y fiscal de la implantación de un impuesto que grave las estancias turísticas, tanto en establecimientos hoteleros como en pisos turísticos. Aunque existían dudas de si los apartamentos turísticos iban a tener que pagar por las pernoctaciones, esta posibilidad va a incluirse en el informe.

Todavía no se sabe qué plazo se establecerá para que el departamento foral de Turismo tenga listo este estudio, lo presente y lo debata. El Parlamento Vasco, además, todavía no se ha constituido, por lo que no parece que esta nueva tasa o impuesto pueda ser implantado el verano que viene tal y como deseaba el alcalde de Donostia, Eneko Goia.

Si todo indica que la posible implantación de una tasa turística es vista con buenos ojos por la mayoría de los sectores implicados, no ocurre lo mismo con el destino que tendría la cantidad recaudada.

El alcalde de San Sebastián planteó desde el principio que lo recaudado debía servir para el mantenimiento de la ciudad, para afrontar el refuerzo de los servicios de limpieza y de seguridad y de todo aquello que se deteriora como consecuencia de la intensa afluencia en el ámbito urbano que se produce sobre todo durante el verano.

Los empresarios del sector, por el contrario, son partidarios de que los ingresos repercutan en el propio ámbito turístico, aunque no se especifica cómo. La delegación de Turismo donostiarra, encabezada por Ernesto Gasco, se sitúa en una posición intermedia, aunque tiene claro que el impuesto debería ser municipal y no foral, para que sea cada ayuntamiento el que decida qué hacer con lo que se recaude. «No se trata de hacer caja», ha asegurado en numerosas ocasiones, sino de «reinvertir en la marca San Sebastián o afrontar determinados gastos».

Modelo catalán

La idea del diputado de Turismo, Denis Itxaso, es que el dinero se utilice para reforzar los atractivos turísticos del territorio, un poco en la línea de Cataluña. Llegó a plantear que hubiera podido servir para adquirir el museo Chillida Leku.

Todas las opciones serán analizadas en este informe que va a desarrollar el departamento de Turismo de la Diputación. La Sociedad de Fomento de San Sebastián ya ha realizado un estudio inicial, el que calcula que Donostia podría recaudar más de 1,4 millones de euros al año gracias a este impuesto sobre el turismo.

El cálculo está realizado con el cobro de 2,25 euros por noche en hoteles de cinco y cuatro estrellas y de 0,65 en el resto de los alojamientos. Este sería el modelo catalán, pero lo cierto es que hay tantas fórmulas de aplicar gravámenes al turismo que el informe que va a encargar la Diputación podría escoger cualquier modelo. Por ejemplo, diferenciar entre los campings y los hoteles de tres estrellas, o dar un tratamiento especial a los albergues o a excursiones de tipo social.

El lunes se dará un primer paso para ver cómo se implanta esta tasa. Sí parece que ni Bizkaia ni Araba lo harán, y queda por ver si se optará por que la medida afecte a todas las localidades guipuzcoanas.

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