Diario Vasco

Las basuras irán a Mutiloa por el «interés general de Gipuzkoa»

Un camión se adentra en los terrenos del vertedero de Lurpe, en Mutiloa.
Un camión se adentra en los terrenos del vertedero de Lurpe, en Mutiloa. / IÑIGO ROYO
  • Explica que el territorio se ahorrará el coste del envío de camiones a Cantabria yº evitará las afecciones ambientales que ese tráfico supone

Entre la parte y el todo, la Diputación prevalece seguir gestionando la globalidad del problema de la gestión de los residuos en Gipuzkoa. El todo. La adjudicación al vertedero de Mutiloa del servicio de vertido de parte de los residuos sólidos urbanos del territorio -102.000 toneladas al año- ha soliviantado al municipio que alberga la planta de Lurpe y a su vecina Ormaiztegi, por cuyo centro transitan los camiones con destino al basurero. A la conmocionada reacción inicial de ambas localidades goierritarras siguió ayer la respuesta, por elevación, del gestor público que cumple la hoja de ruta de la estrategia prefijada pese a los incendios del camino.

El diputado foral de Medio Ambiente y Obras Hidráulicas, José Ignacio Asensio, subrayó que la alternativa de acondicionar el vertedero de residuos industriales de Mutiloa para recibir basura urbana responde al «interés general de Gipuzkoa». Apeló a un doble argumento para aflorar los beneficios de «este paréntesis de tres años», hasta que la misma fracción resto que irá a parar al Goierri se puede dirigir a la incineradora de Zubieta. Primero, el ahorro que supondrá que el mismo camión viaje hasta Mutiloa en lugar de hasta Meruelo (Cantabria). Y segundo, la reducción del impacto medioambiental derivada de la supresión del largo desplazamiento.

Por si la razón de fondo no resultara convincente, el propio Asensio explicó ayer al alcalde de Mutiloa, Iñaki Ugalde (Mutiloako Herri Kandidatura), la arbitrariedad que ha terminado por situar a su municipio en la diana. Una licitación pública, un sólo concursante y la adjudicación consiguiente, «con todos los permisos de autorización ambiental concedidos». La empresa en cuestión -Cespa, del grupo Ferrovial- radica su planta allí, luego la basura irá allí. Punto.

Su interlocutor conoció así, de manera directa y oficial, lo que ya sabía. Y contestó lo que la otra parte sabía que iba a contestar, «que estamos en contra de esta decisión y que no queremos que la basura de toda Gipuzkoa vaya a Mutiloa». Y aquí paz y después gloria. «Ha sido la primera toma de contacto», sentenció Ugalde antes de regresar al consistorio y presidir una asamblea popular. Desconoce «qué podemos hacer como pueblo para contrarrestar esta medida, pero es nuestra obligación tener a los vecinos informados».

No hubo en este primer encuentro del día ninguna reivindicación o petición expresa. Sólo exposición y rechazo. Ya por la tarde, el otro municipio que más amenazado se siente por las nuevas funciones que adquirirá el vertedero de Lurpe, Ormaiztegi, mantuvo otra reunión en la sede de la Mancomunidad de Sasieta con representantes de esta agrupación municipal que engloba a veintidós pueblos de Goierri y Alto Urola. Ahí sí se pusieron sobre la mesa afecciones concretas y modos de evitarlas o paliarlas. El conjunto de la mancomunidad genera entre 8.000 y 9.000 toneladas de residuos al año, y pasará a recibir -a inicios de 2017 si se cumplen los plazos- 102.000.

Acceso por Ormaiztegi

El acceso a la infraestructura de la empresa Cespa, por el centro del pueblo -junto al centro escolar, la casa de cultura e instalaciones deportivas-, acapara la preocupación de los ormaiztegiarras, y así lo reiteró ayer el alcalde de Ormaiztegi, Jon Enrique Galarza (Ormaiztegi Batzen). Salió de la reunión con el mismo grado de inquietud que con el que entró pero «con la esperanza de que entre todos encontremos soluciones». Volvió a citar «la seguridad» como valor a preservar.

La semana que viene, el primer edil de Ormaiztegi se citará con el departamento de Medio Ambiente de la Diputación, con Gipuzkoako Hondakinen Kontsortzioa (GHK) y con el grupo Ferrovial, propietario del vertedero. Entre todas las partes analizarán posibles alternativas para que los camiones que lleguen a la planta con basura no tengan que condicionar la vida cotidiana de los vecinos. El departamento foral de Medio Ambiente ha comunicado a Sasieta que serán entre 13 y 15 los camiones que diariamente lleguen hasta la planta de Lurpe.

La postura constructiva de Ormaiztegi, resumida en que «defendemos el bien general siempre que no sea a costa del perjuicio del bien particular», encontró ayer el apoyo mayoritario de la Mancomunidad de Sasieta, cuyo presidente, Aitor Aldasoro, se comprometió a «acompañar en este proceso de diálogo a Ormaiztegi y defender sus intereses tanto en el Consorcio de Residuos como en la Diputación». Se da la circunstancia de que Aldasoro ostenta también la vicepresidencia de GHK, por lo que su papel intermediario será clave para que las medidas que se tomen en Ormaiztegi satisfagan a todas las partes.

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