Diario Vasco

«Subieron a la azotea para ver las vistas de San Sebastián»

Un técnico repara el cristal del lucero que cedió después de que el joven tropezara en la azotea, en un edificio de Donostia.
Un técnico repara el cristal del lucero que cedió después de que el joven tropezara en la azotea, en un edificio de Donostia. / JM.V.
  • Herido grave en Donostia un joven ecuatoriano de 21 años tras caer desde la azotea de un edificio de siete alturas -38 metros- a un patio interior

«Ha sido un milagro. Las cuerdas de tender la ropa le han salvado la vida y le han amortiguado la caída». Un joven ecuatoriano de 21 años resultó herido grave ayer, de madrugada, tras caer desde la azotea a un patio interior de un edificio de siete alturas del centro de San Sebastián. El joven universitario se encontraba con un grupo de amigos en la azotea cuando, al parecer, se sentó en un pretil, «tropezó» y apoyó sus pies encima de un lucero de cristal, que cedió provocando la caída, según relata a DV uno de los jóvenes del grupo. «Ha sido un fatal accidente», recalca.

Según fuentes de la Guardia Municipal de Donostia, el herido fue rescatado por los bomberos y trasladado en ambulancia al Hospital Donostia «con fracturas en las extremidades y golpes y heridas en el tronco y la cabeza», según el primer parte de urgencia. A pesar de la gravedad de las heridas, su vida no corre peligro. «Se ha librado de una buena. Ha podido ser mucho peor. La Policía nos ha dicho que ha sido una caída de 38 metros», aseguran los vecinos del edificio en el que tuvo lugar el suceso.

Todo ocurrió pasadas las 00.00 horas de ayer en la azotea de los números 27 de la Avenida de la Libertad y 1 de la calle Loiola, en pleno centro de San Sebastián. Se da la circunstancia de que ambos portales comparten un patio interior.

Un grupo de ocho estudiantes, chicas y chicos de entre 18 y 21 años, -algunos donostiarras, otros de distintas localidades de Gipuzkoa y un ecuatoriano que estudia en San Sebastián- prolongaban la noche universitaria de los jueves. «Habíamos ido a cenar a una sidrería de Donostia e íbamos a hacer botellón en la calle», cuenta uno de ellos.

De camino al lugar del botellón decidieron hacer un alto en el número 27 de la avenida de la Libertad, donde vive uno de los amigos. «Iba a subir a por una chaqueta porque refrescaba y se me ocurrió invitar a los amigos a que vieran las vistas de la ciudad desde la azotea. Solo íbamos a quedarnos un rato nada más. Subimos con las bolsas de alcohol del botellón, pero ni las tocamos», relata el joven.

Vecinos del portal 27 escucharon el revuelo en la escalera y el ruido en la azotea. «Salimos al rellano y escuchamos que estaban arriba. Una chica llegó a decir a otro chico: 'No hagas el tonto, a ver si te vas a caer'», asegura una vecina del cuarto piso. De la azotea seguían llegando risas de jóvenes que parecían pasárselo bien. «Nos sentamos. Hacía muy buena noche», asegura el joven que reside en el séptimo piso y que tenía las llaves de la azotea.

Pero lo que iba a ser una noche de fiesta universitaria se torció. Según relata uno de los jóvenes, algunos de los amigos subieron por una escalera a una zona alta de la azotea para «ver la vistas de la ciudad que dan a la bahía». Se sentaron el pretil que linda con la azotea del número 1 de la calle Loiola. Uno de ellos, el ecuatoriano de 21 años, «se fue a sentar en el pretil se tropezó y se cayó», con la mala suerte de pisar el lucero de cristal del patio interior.

El joven cayó desde la azotea del edificio de siete alturas, hacia un abismo en el que solo había oscuridad a esa hora. Por el camino, la suerte quiso que el joven fuera amortiguando la caída con las cuerdas de tender la ropa. «Eso le ha salvado la vida», aseguran sus amigos.

Asustados, los compañeros corrieron escaleras abajo para tratar de socorrer a su amigo. Como quiera que el acceso a la zona baja del patio estaba en el portal 1 de la calle Loiola, salieron a la calle para tratar de socorrerle cuanto antes.

Quiso la casualidad que una patrulla de la Guardia Municipal que pasaba por allí a las 00.40 horas viera el revuelo del ir y venir de los chavales en la calle. «Se acercaron para ver qué pasaba y les contaron que un amigo se había caído desde la azotea a un patio interior», señalan fuentes de la Guardia Municipal.

«Gritaba de dolor»

Enseguida se puso en marcha un dispositivo en el que, además de los agentes locales, participaron bomberos, sanitarios y ertzainas. Antes, el ruido de la caída había despertado a los vecinos del número 27 de la Avenida y del 1 de Loiola. «Oí un estruendo de rotura de cristales y salí a la ventana del patio. Pero no se veía nada. Hablé con el vecino del quinto, que también había salido, pero él tampoco veía nada, así que me volví ala cama», cuenta un vecino del cuarto piso del 1 de Loiola.

Pero al rato, esa calma se convirtió en ruido y gritos. «Había un chico en el fondo del patio que chillaba de dolor. Enseguida vinieron policías y sanitarios con los focos. El pobre les decía: 'No me toquéis que me duele mucho'», relata este vecino.

Mientras los bomberos trataban de rescatar al joven, en la calle se vivían escenas de dolor. «Muchas de mis amigas estaban llorando porque estábamos muy preocupados por lo que le había pasado a nuestro amigo», cuenta uno de los jóvenes.

Los vecinos no salían de su asombro. «Se ha salvado de milagro. Las cuerdas de tener la ropa le han amortiguado y ha tenido la suerte de no chocar con ninguna viga en el camino ni contra las bicis que están aparcadas en el patio. La Policía nos ha dicho que ha caído de una altura de 38 metros», añade un vecino.

Según la Guardia Municipal, el rescate del joven terminó a la 1.30 de la madrugada. Le sacaron en camilla por el primer piso del portal 1 de Loiola y fue trasladado en ambulancia al Hospital Donostia.

Los amigos del herido fueron ayer por la tarde a visitarle al hospital. «No nos han dejado pasar. Nos han dicho que está delicado, pero bien», señaló uno de ellos.

Por la mañana, operarios de Fontanería Villaverde repararon el cristal del lucero por el que se cayó el joven ecuatoriano.

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