Diario Vasco

El santuario de Aralar recibió a cientos de personas que cumplieron con la tradicional visita

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Los fieles a San Miguel se acercaron desde distintos puntos de Euskadi. / BELAUNTZARAN

  • El buen tiempo animó a muchos guipuzcoanos y navarros a disfrutar de la jornada en honor del Arcángel de Aralar

Los alrededores del santuario de San Miguel de Aralar reunieron ayer a cientos de devotos del Arcángel. Desde primera hora de la mañana, tuvieron lugar los actos religiosos que oficiaron, entre otros, Jesús Sotil y Mikel Garciandia. Además, este año, se contó con la actuación del Grupo Gaudeamus, de Pamplona, que ofreció un recital de cantos gregorianos.

En torno al mediodía se reunió el mayor número de fieles del Arcángel en las escaleras de piedra del santuario y el patio anterior del refugio. Muchos de ellos provenían de Goierri y Tolosaldea. Amezketa, Legorreta, Ordizia, Beasain, Tolosa, Errezil, Zizurkil, Ibarra, Berastegi... Eran los lugares de procedencia de los allí congregados, que se saludaban mientras recordaban que no se habían vuelto a ver desde el día de San Miguel del año pasado. Y es que, el 29 de septiembre es una cita importante para los habituales de esta cita anual.

Además, muchos de ellos cumplieron con la tradición de acudir andando hasta el santuario. José Antonio Otamendi partió desde Amezketa hacia las 8.00 de la mañana y, después de pasar por las minas de Arritzaga, llegó a Igaratza para dirigirse a Guardetxe. Una vez allí se acercó hasta el santuario donde le esperaba su familia. Su mujer, Xerapi, también se pegó el madrugón ya que, según comentaba, «vivimos en Irura y le he acercado hasta Amezketa, para que subiera hasta el santuario». Junto a ella, sus hijas Nerea y Maider, y sus nietos, Oinatz, Ane, Izaro y Xune, disfrutaban de la jornada festiva en la escuela para celebrar en familia.

José Antonio no era el único que se acercó andando desde Amezketa. Fueron muchos los que cumpliendo la tradición o alguna petición realizada disfrutaron de la caminata. Desde Amezketa o desde Baraibar. Las donostiarras Pipi, Mertxe, Sole y Arantxa aprovecharon la mañana de ayer para practicar algo de senderismo y disfrutar del folklore de esta jornada. Las cuatro amigas habían realizado el trayecto a pie desde la pequeña localidad de Larraun, para acabar en el santuario pasándose las cadenas de Teodosio de Goñi por el cuerpo. Según reza la leyenda, el Papa Juan VII le impuso a Teodosio -tras confesar que mató a sus padres- la penitencia de llevar una gruesa cadena ceñida al cuello y a la cintura y una cruz de madera a cuestas, hasta el día en que, por el desgaste, la cadena quedara rota. Tras siete años Teodosio fue liberado de su penitencia, después de que se encomendara a San Miguel para que le ayudara a matar al dragón que fulminaba con su lengua de fuego a personas y ganado. 1.300 años después se mantiene la creencia de que las cadenas ayudan con los problemas de huesos.

Tradición familiar

Aitziber acudió a San Miguel desde Bilbao, en la recta final de su embarazo. Lo hizo con sus padres que, según reconocía, «vienen todos los años el día de San Miguel al santuario». Los progenitores vizcaínos fieles al Arcángel llegaron acompañados en esta ocasión por sus dos hijas y el compañero de Aitziber ya que según aseguraban, «San Miguel es nuestro protector».

Devoción y tradición se mezclan el día de San Miguel, pero son muchos los que no pierden la oportunidad de subir a Aralar el día 29. Milagros fue acompañada por sus amigos Pili, Juan Mari, Miguel, Araia, Miguel y Joselino con la intención de pasar el día por la zona aprovechando el buen tiempo. Lo mismo que Garbiñe, Joxemiel, Catalina, Joxemari y María Jesús, que quisieron cumplir con la tradición familiar de acudir a Aralar tal día como el de ayer.

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