Diario Vasco

«Tenemos que adaptarnos ante la amenaza del cambio climático»

Javier Agirre, durante la apertura del congreso Uhinak.
Javier Agirre, durante la apertura del congreso Uhinak. / F. DE LA HERA
  • Expertos apuestan por impulsar la colaboración transfronteriza ante el calentamiento global en el congreso Uhinak inaugurado ayer en Ficoba

El cambio climático es una realidad fuera de discusión. Investigaciones científicas de toda índole certifican que la temperatura se eleva imparable; que, a escala planetaria, cada mes es más cálido que el mismo del año anterior. Es el impacto que tendrá lo que no está tan claro, mucho menos aún cuando se trabaja en una escala menor, como la del golfo de Bizkaia, que es el terreno de juego que Uhinak, el congreso sobre cambio climático y litoral, ha definido para su segunda edición que, ayer y hoy, se celebra en Ficoba.

Los efectos de diversos temporales estos últimos años, especialmente aquellos devastadores días del invierno de 2014, «evidencian la necesidad que tienen las administraciones de pasar directamente a la acción», señaló ayer en la inauguración del congreso Javier Agirre, director de Ihobe, la sociedad pública de gestión ambiental del Gobierno Vasco. «Tenemos que adaptarnos a lo que vaya a traer el cambio climático, adaptarnos a los riesgos». Agirre defendió que, para hacerlo, las instituciones públicas necesitan «información, conocimiento sobre cuáles son las medidas que deben adoptarse». La estrategia vasca de cambio climático Klima 2050, valora que, «hablando de lluvias torrenciales e inundaciones, cada euro invertido en esas medidas, ahorra seis en costes de reconstrucción. Es fundamental anticiparse y prepararse».

«Necesitamos este congreso»

Agirre detalló algunas de las medidas que el Gobierno Vasco ya ha puesto en marcha para conseguir el conocimiento que hace falta para la toma de decisiones. Citó, entre otros, «cuatro proyectos en colaboración con centros tecnológicos y universidades del País Vasco sobre diferentes materias (olas de calor, inundabilidades, problemas hídricos...) que vamos a mantener todos los años para que los científicos puedan seguir investigando y nos den las claves necesarias para decidir a qué destinar la inversión».

También ha iniciado un camino de colaboración con la región de Aquitania «centrada en compartir sistemas de alerta temprana y de construcción de protecciones costeras y en desarrollar una reglamentación para gestionar adecuadamente las urbanizaciones del litoral».

Para ahondar en el trabajo común señaló que «necesitamos congresos como este de Uhinak, para que el conocimiento se extienda y se intercambie a ambos lados de la frontera y para que los investigadores informen a las administraciones sobre dónde poner los recursos para que la población no sufra y las infraestructuras se puedan ir adaptando a esa amenaza».

«Uhinak es un símbolo de cooperación», destacó también la consejera de Nouvelle Aquitaine, Emilie Dutoya. Esta región francesa cuenta con «más de 700 kilómetros de litoral. Tenemos una enorme preocupación por los fenómenos costeros y ya estamos trabajando para anticipar los impactos mirando a 2030 y 2050. La previsión es muy complicada, sobre todo la previsión local, de ahí la importancia de la cooperación para estudiar cuánto va a subir el mar, calcular la erosión de los acantilados... Es fundamental colaborar y articular una dinámica transfronteriza común», aseguró.

En la línea del trabajo por encima de las fronteras, esta segunda edición del congreso Uhinak cuenta, entre la jornada de ayer y la de hoy, con una treintena de intervenciones entre conferencias y comunicaciones, casi la mitad de ellas de investigadores franceses. Para escucharlas, se han acreditado más de un centenar de expertos que provienen de administraciones públicas, centros tecnológicos y empresas de ambos lados.