Diario Vasco

Olano apuesta por «institucionalizar» el derecho a decidir

Olano pronuncia su discurso en el Pleno de Política General celebrado en las Juntas.
Olano pronuncia su discurso en el Pleno de Política General celebrado en las Juntas. / MIKEL FRAILE
  • Denuncia que el sistema actual de autogobierno «vive un proceso de erosión provocado por una inmensa corriente centralizadora»

El diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, ha advertido este miércoles de, además de que "las demandas legítimas sobre nuestros derechos políticos como pueblo siguen sin ser atendidas", el sistema actual de autogobierno "vive un proceso de erosión provocado por una inmensa corriente centralizadora". Por ello, ha considerado que "institucionalizar" el derecho a decidir constituye "un objetivo relevante para garantizar las condiciones de desarrollo del futuro de nuestro país".

En su discurso en el Pleno de Política General, celebrado este miércoles en las Juntas Generales de Gipuzkoa, ha destacado tres elementos que, a su entender, "caracterizan un nuevo tiempo político que obliga a abordar una segunda transición política". El primero de ellos sería el escenario de ausencia de violencia tras el anuncio por parte de ETA en el año 2011 del cese definitivo de la violencia, el segundo el "importante cuestionamiento de la arquitectura institucional estatal debido a un importante desencaje de las diversas naciones que conforman el Estado y a la situación económica" y la "importante desafección política por parte de la ciudadanía que tiene graves consecuencias para nuestro futuro inmediato".

En ese sentido, el diputado general ha considerado, que tras el cese definitivo de la violencia de ETA, el primer reto fundamental es "lograr una cohesión democrática en el seno de la sociedad vasca" porque, según ha dicho, "la consolidación de la paz y de la convivencia democrática requiere de un recorrido mayor que el de la mera ausencia de violencia".

De este modo, ha destacado la necesidad de "lograr mirar al pasado desde una visión autocrítica, al menos, lo suficientemente autocrítica como para que las futuras generaciones no reproduzcan comportamientos pasados". "Es necesario buscar la verdad de las cosas, la justicia y reparar en todo lo posible el daño causado", ha resaltado.

Olano ha incidido en la importancia de activar "toda la sensibilidad social" para que las víctimas del terrorismo de ETA y otras violencias "nos sientan cerca y puedan certificar que nuestra labor les dignifica", al tiempo que ha lamentado que "todavía asistimos a una lucha permanente de relatos sobre el pasado, no tanto porque queramos utilizar el pasado como referencia de futuro, sino fundamentalmente porque no somos capaces de ponernos de acuerdo sobre el significado de las categorías políticas que son básicas para la articulación del sistema de convivencia".

"No nos resulta muy complicado rechazar el uso ilegítimo de la violencia, pero no nos ponemos de acuerdo sobre lo que significa, por ejemplo, la palabra democracia ni sobre los contenidos que incluye la misma. Por ello, parece inaplazable un diálogo honesto y claro sobre las condiciones en las que se desarrolla la democracia", ha manifestado.

«Riesgo del olvido»

Asimismo, ha advertido del riesgo del "olvido" y ha subrayado que "lo que no puede suceder es que bajo los parámetros de una sociedad de consumo que tiende a la amnesia con excesiva facilidad, el olvido se sitúe por encima de la autocrítica como mecanismo de acceso a la paz y la convivencia".

Por otro lado, ha considerado que "a la falta de ajuste real de los diversos sujetos políticos que se consideran nación en el Estado, ahora, hay que añadir una segunda crisis que deriva de la falta de capacidad de los estados para resolver problemas debido a que la globalización y los mercados han debilitado la capacidad de transformación de las estructuras políticas".

Finalmente, ha apostado por encontrar "un nuevo modelo de gobernanza que sea capaz de posicionarse más cerca de los ciudadanos" y por llevar a cabo políticas "proactivas y transformadoras que vuelvan a interpelar la voluntad política de la ciudadanía". "Pero la nueva gobernanza no es, no puede ser, responsabilidad de las instituciones en exclusiva; requiere de una responsabilidad compartida entre los responsables públicos y la ciudadanía", ha concluido.