Diario Vasco

Dos años por abusar de una discapacitada

  • El procesado, un exempleado de Gureak, mostró su arrepentimiento y pidió perdón a la víctima durante el juicio en Donostia

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Dos años de prisión y el pago de 24.000 euros de indemnización. Es la pena impuesta ayer por la Audiencia de Gipuzkoa a un hombre que hace cinco años abusó sexualmente de una discapacitada psíquica que trabajaba en Gureak. En la fecha de los hechos, el acusado era chófer de la misma empresa, si bien fue despedido en cuanto se tuvo conocimiento de lo sucedido. El procesado aceptó la condena y durante la vista, celebrada en la Sección Primera, se mostró arrepentido y pidió perdón.

El acusado era trabajador de la empresa Gupost, que pertenece a la mercantil Talleres Protegidos Gureak. De acuerdo al escrito de conclusiones provisionales redactado por la Fiscalía Provincial guipuzcoana, el acusado se ocupaba del reparto de la correspondencia publicitaria y conducía una furgoneta en la que trasladaba a varios trabajadores que llevaban a cabo el buzoneo.

Los hechos que han sido objeto de este procedimiento se iniciaron a las nueve menos cuarto de la mañana del 27 de octubre de 2011. El procesado recogió a varios discapacitados psíquicos en una de las sedes de la empresa para repartir la publicidad. El escrito de acusación detalla que entre los trabajadores se encontraba la víctima del delito, que padece una minusvalía intelectual del 33-40%.

Aquel día, sobre la 9.20 horas, cuando la furgoneta llegó a una localidad de la comarca de Oarsoaldea, el acusado modificó el orden de reparto y envió al resto de trabajadores a sus destinos con el propósito de «quedarse a solas» con la mujer.

El escrito fiscal detalla que en aquel momento, el hombre condujo el vehículo a un descampado y «prevaliéndose» del respeto y consideración que tenía en la empresa, aun cuando no poseía una categoría jerárquica superior, mantuvo relaciones sexuales completas con la chica.

Nerviosismo y angustia

El ministerio público indica que la perjudicada «no consintió» el acceso carnal ni se negó expresamente al mismo. «Simplemente se quedó quieta, 'bloqueada'», debido a la discapacidad que padece, una circunstancia que «el procesado aprovechó para sus fines». Como consecuencia de estos hechos, la víctima sufrió una situación de gran «nerviosismo y angustia», hasta el punto que llegó a vomitar.

La Fiscalía y la acusación particular que ha ejercido la familia de la víctima, y cuyo abogado ha sido Miguel Alonso Belza, estimaron que los hechos eran constitutivos de un delito de abuso sexual con acceso carnal. El ministerio público solicitó inicialmente una pena de seis años.

Ayer, por vez primera, el acusado reconoció los hechos tal y como se describen en los escritos acusatorios y depositó los 6.000 euros que le eran reclamados por el sufrimiento moral que había causado a la discapacitada.

Al final, las acusaciones rebajaron la solicitud de pena hasta dejarla en dos años y 24.000 euros de indemnización, que deberán ser aportados por Talleres Gureak en el supuesto de que el acusado no pueda hacer frente a dicha suma. Asimismo, se compromete a someterse a un proceso de reeducación sexual y no podrá acercarse a la víctima. La pena de dos años privativa de libertad queda en suspenso, bajo la condición de que el inculpado no cometa ningún otro delito durante los próximos cuatro años.

En la vista, el imputado, que también padece una minusvalía, aunque esta es física, dijo estar «muy arrepentido de lo que hizo» y pidió perdón a la víctima. La sentencia es firme, ya que las partes personadas se comprometieron a no recurrirla.