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Andrew Blake explica cómo ven las máquinas.
Andrew Blake explica cómo ven las máquinas. / ARIZMENDI

Andrew Blake: «Es posible que algún día las máquinas tengan sentimientos»

  • Andrew Blake (Director del instituto Alan Turing), «No ven en nosotros un objeto o signos, sino un montón de números», afirma Andrew Blake, director del instituto Alan Turing

Gracias a sus investigaciones los ordenadores puede comportarse como máquinas capaces de ver. Andrew Blake habló ayer sobre máquinas que aprenden a mirarnos en la jornada inaugural de Passion for Knowledge. Su campo de trabajo es tan amplio como futuro le espera a la inteligencia artificial en un mundo donde los ordenadores ya son capaces de detectar nuestras emociones y aprender por sí solos.

- ¿Qué ven las máquinas en nosotros cuando nos miran?

- No ven un objeto o signos sino un montón de números.

- ¿Qué les dicen esos números?

- Dan información sobre la luz, la sombra y el color. A partir de esos números nosotros tenemos que ser capaces de imitar la percepción humana.

- ¿Para las máquinas los humanos solo somos números?

- La cámara no tiene capacidad de entendimiento. Si enfocamos una cámara a una pared blanca lo que está viendo son números que se acercan al uno porque es un color claro pero si entra alguien se va a oscurecer y los números van a ir descendiendo hacia el cero.

- ¿Cómo se puede entrenar a una máquina para que vea una cosa concreta y no se pierda en los detalles?

- Durante muchos años le hemos dicho a la cámara en qué se tiene que fijar. Para ello hemos formulado algoritmos con los que combinar los números que recibimos y poder entender así la imagen, pero a partir de 2000 nos dimos cuenta de que en lugar de utilizar la aritmética lo que teníamos que hacer era usar la probabilidad.

- ¿Por qué?

- El mundo es un lugar complicado en el que todo es incierto y ambiguo. El cerebro también está continuamente tratando de descifrar esta ambigüedad. Por ejemplo, cuando miramos a las nubes nos parece que estamos viendo una cara pero poco después ya no la vemos. Nos dimos cuenta de que se trataba de enfocar el problema desde el punto de vista de la probabilidad.

- ¿Había que hacer apuestas?

- Es como cuando vas a una carrera de caballos y apuestas por el que te parece más rápido. Capturar imágenes es algo así, es una cuestión de elegir entre lo que te parece más probable, lo que para ti en ese momento es cierto.

- ¿Cómo aprenden las máquinas?

- También hacia el año 2000 nos dimos cuenta de que lo que teníamos que hacer era enseñar a un ordenador como se enseña a un niño, a partir de la experiencia y de probar una cosa y darse cuenta de cómo hay que comportarse. Los ordenadores tenían que ver las cosas desde el punto de vista de los niños.

- ¿Dejarán algún día las máquinas de necesitar al hombre para aprender?

- Sí. Una vez que han aprendido ciertas cosas son capaces de ir aprendiendo solas igual que las personas. Lo que hacen es coger la información que les llega.

- ¿No es inquietante pensar que al final sabrán más que nosotros?

- Hoy en día ya ocurre esto: Google sabe más que nosotros. Cuando estás cenando y surge alguna pregunta que nadie sabe contestar siempre hay alguien que consulta debajo de la mesa en su móvil. Ya saben más que nosotros. Un ejemplo de esto son los coches sin conductor, que comparten información a través de la red y se comunican entre ellos.

- ¿Qué se dicen?

- Comparten información sobre las rutas que hacen y en eso nosotros no hemos tenido nada que ver. Hay una comunidad de vehículos que se están comunicando entre ellos y que aprenden unos de otros.

- Todavía tienen que aprender a optar entre salvar al ocupante del coche o al peatón que se cruza en la calzada.

- Mercedes tiene ya en producción un coche que se detiene cuando ve a un peatón, pero ahora están investigando cómo hacer para que cuando ese peatón mira al coche, el vehículo no se tenga que parar y, en caso de que esté distraído, sí lo haga. El coche es capaz de parar mucho antes que un conductor.

- ¿Las máquinas van a ser capaces de ver nuestras emociones?

- Ya son capaces de hacerlo. El Instituto Tecnológico de Massachusetts ha creado una programa afectivo que se fija en la cara de las personas para saber qué están sintiendo.

- ¿Cómo lo hacen?

- Con películas que se utilizan con niños autistas para trabajar las emociones con ellos. Esto se usa para enseñar a los ordenadores a diferenciar las emociones de las personas a través de la cara.

- Igual algún día cuando lleguemos tristes a casa el ordenador nos pone música alegre para animarnos.

- Eso va a ser posible. En el MIT tienen un pasillo muy largo donde pusieron unas cámaras capaces de detectar los sentimientos de las personas que pasaban. En una pantalla aparecía 'hoy te sientes triste o estás contento'.

- Eso es peligroso. Si la máquina dice que estás aburrido igual te despiden del trabajo.

- Para eso no hace falta una cámara, incluso el jefe puede despedirte si te ve así.

- ¿Una máquina puede admirar la belleza de un cuadro?

- Hay un par de investigaciones que están en ello. Habría que enseñar a la máquina, mostrarle ejemplos de cuadros buenos y malos y darle muchos ejemplos. Sería posible que sea capaz de reconocer un cuadro bueno de uno malo.

- Nosotros podemos suspirar al ver un cuadro hermoso pero la máquina no puede experimentar ese sentimiento.

- ¿Me está preguntando si las máquinas son capaces de tener sentimientos?

- Sí.

- Este es un debate en el que no todos coinciden, pero yo pienso que sí, que es posible que las máquinas tengan sentimientos. Otra cosa diferente es si las personas queremos que así sea, si queremos que nuestro teléfono esté a veces alegre a veces triste o si queremos que sea una simple máquina.

- ¿Le gustaría conversar con una máquina y preguntarle qué piensa ella de usted?

- A veces es más fácil hablar con una máquina que con una persona. Si necesitas un consejo sobre algo complicado igual es más sencillo pedírselo a una máquina.