Diario Vasco

Pedro Miguel Etxenike: «Nuestro objetivo es transformar el DIPC en un centro de referencia mundial»

Pedro Miguel Etxenike, en su despacho del Donostia International Physics Center, ante unos cuantos libros pendientes de leer.
Pedro Miguel Etxenike, en su despacho del Donostia International Physics Center, ante unos cuantos libros pendientes de leer. / MIKEL FRAILE
  • El Donostia International Physics Center se prepara para recibir a los mejores científicos del mundo en Passion for Knowledge

El despacho de Pedro Miguel Etxenike rebosa de papeles y pilas de libros pendientes de leer. Últimamente no tiene mucho tiempo para hacerlo. Falta poco para que se inaugure el martes Passion for Knowledge (Pasión por el conocimiento), el festival que cada dos años reúne en San Sebastián a una constelación de premios Nobel y destacados investigadores de todo el mundo que llegan a la ciudad con la intención de compartir lo que saben y aprender. Sus visitas han fructificado. «En Donostia ya se ha creado una masa crítica que busca conocer, que busca estar científicamente informada», dice Etxenike.

- El premio Nobel de Química Dudley Herschbach, que va a participar en Passion for Knowledge, ha escrito que su padre le decía: 'Lo difícil lo hacemos inmediatamente, lo imposible lleva un poco más'. ¿Está usted de acuerdo con el padre de Herschbach?

- Dudley es muy amigo mío y hemos hablado muchas veces de ello. Lo que él quiere decir con esto es que a veces cosas que parecen imposibles hay que intentarlas y luego nos sorprendemos de los resultados. El ejemplo que él pone es el caso de la profesora Anne Sullivan y la niña sordociega Helen Keller, que es un ejemplo paradigmático de que intentar lo imposible a veces tiene recompensas muy grandes.

- ¿La creación del DIPC fue un intento de lograr lo imposible?

- Las palabras de Herschbach se podrían aplicar al DIPC y también al entorno del Centro de Física de Materiales y Nanogune. De hecho, cuando yo expliqué mi idea de crear el DIPC pensaban que eso era imposible y que estaba soñando, pero la realidad es que haciendo las cosas bien lo que parecía imposible es posible y aparecen nuevos imposibles que son posibles.

- ¿Como en la ciencia?

- La ciencia es creatividad acompañada de imaginación, por eso a mí me gusta mucho definir a la ciencia, como hizo aquí hace algunos años Gerald Holton, como el arte de la imaginación científica. Podríamos decir que el DIPC es una obra colectiva de todos estos equipos maravillosos que me han acompañado. Me siento afortunado por la gente tan buena que han sido mis alumnos y ahora son mis maestros. Esto ha sido una obra colectiva de algo que parecía imposible.

- ¿Han llegado a la cima?

- No. Ahora nuestro objetivo es transformar al DIPC en un centro de referencia mundial.

- ¿No lo es?

- Somos internacionales pero aspiramos a más y para lograrlo será necesario el trabajo de todos y la ayuda de las instituciones.

- ¿Necesitan más apoyo institucional?

- Ya lo tenemos, pero para dar el salto cualitativo y ser un centro de referencia mundial se necesita otro nivel de apoyo. No hablo de grandes cantidades económicas porque no queremos más fondos que las ideas que tenemos, pero sí necesitamos una garantía de continuidad a largo plazo y un aumento gradual de la financiación. No obstante, somos conscientes de que son momentos difíciles y tendremos que esperar.

- ¿Esperaba que el festival Passion for Knowledge llegaría tan lejos?

- A mí su éxito sí me ha sorprendido un poco, pero ha sorprendido mucho más a nuestros visitantes. Recuerdo que una vez un premio Nobel me dijo que cuando él hablaba en Boston como mucho le iban cuarenta personas y que en Donostia tenía a ochocientos espectadores oyéndole. Estaba emocionado. Dudley Herschbach llegó a decir que esto solo tiene sentido si hay una siembra constante como la que se hizo en su momento en Copenhague en el ámbito de la investigación. Hemos puesto a Donostia en particular y Euskadi en general en el mapa de la ciencia y de la comunicación científica.

- ¿Ya está todo el trabajo hecho?

- Todavía tenemos que extender más el festival para que el País Vasco lo sienta como propio. Donostia ya lo vive así y a lo largo de un trabajo de muchos años hemos creado una complicidad, pero al mirar los actos en otras ciudades se ve claro que todavía tenemos mucho que mejorar.

- ¿Se ven en la calle los resultados del esfuerzo de comunicación del DIPC?

- Yo creo que sí. En Donostia ya hay inscritas casi 500 personas para cada día de Passion for Knowledge. Lo notamos en la calle porque la gente nos pregunta cuándo empieza y también en que cualquier acto que organizamos siempre está lleno. En Donostia ya se ha creado una masa crítica, pequeña o grande, que busca conocer, que busca estar científicamente informada. Hay afán de conocer siempre que se hagan las cosas bien. Una sociedad científicamente informada es más culta y por lo tanto más libre para tomar decisiones que configuren su futuro, para ayudar a que los políticos las tomen y ser menos susceptibles a las influencias de grupos de presión con intereses que pueden no ser los colectivos.

- ¿La ciencia nos ayuda a ser mejores ciudadanos?

- Los valores que defiende la ciencia, como la internacionalización, el escepticismo, el diálogo crítico con respeto o la apertura, son valores que pueden ayudar a la sociedad en general. La ciencia ha estado globalizada desde siempre y su internacionalización puede ejercer algo bueno para la sociedad e incluso para evitar las intolerancias y los fanatismos.

- Hace dos años entrevisté a Dudley Herschbach. Me sorprendió su mirada de niño a sus más de 80 años.

- Es una buena definición de Dudley. Dicen que los grandes científicos tienen la ingenuidad de los niños para hacerse las preguntas que otros no se atreven a hacerse porque les parecen tontas.

- ¿Ha visto esta mirada en muchos investigadores?

- Yo creo que los investigadores tienen la misma mirada que los demás. Hay gente que tiene mirada de niño aunque sea barrendero y gente que no la tiene aunque sea investigador. En lo personal y en lo humano los investigadores son en general personas como las demás, con las mismas virtudes y defectos. La mirada de niño no, pero lo que sí detecto es la ilusión constante, que no paran. Ese continuo interés, la apertura a lo nuevo, la apertura a conocer, el deseo de saber, todo eso sí que tienen.

- ¿La ciencia rejuvenece a quienes la practican?

- Sí, pero no solo la ciencia sino cualquier actividad creativa. La ciencia por encima de todo es creatividad y cualquier actividad creativa requiere pensamiento crítico, interés, estar constantemente abierto a lo nuevo, tener actitudes escépticas, ser inconformista y a la vez adquirir un conocimiento básico férreo en lo fundamental. Todo esto es algo que te mantiene vivo, estoy convencido de ello.

- Usted ha dicho que el mayor producto generado por Passion for Knowledge es la ignorancia.

- El mayor producto del avance del conocimiento es aumentar la ignorancia. Esto no es tan raro como parece porque la ciencia avanza contestando a preguntas y creando a la vez otras nuevas. El producto de una investigación que se precie es dejar dos nuevas preguntas y entonces la ignorancia inconsciente pasa a ser consciente. Es como si hubiese un principio equivalente a la conservación de la energía, que sería algo así como el principio de conservación de la ignorancia o de aumento de la ignorancia.

- ¿Cómo se formularía ese principio?

- Creo que lo dijo Priestley, el descubridor del oxígeno. Imagínese una esfera de luz en la oscuridad. Si es pequeña, el entorno de oscuridad que la rodea también es pequeño, pero cuando la esfera crece también lo hace el entorno de oscuridad. En esto todos somos ignorantes, incluidos los nobeles.

- Y siempre lo seguiremos siendo.

- Es un proceso infinito. El escritor Bernardo Atxaga me comentó que el euskera hay que usarlo porque crece con el uso a diferencia del jabón. Lo mismo ocurre con el conocimiento, es una cosa con una capacidad de expansión ilimitada. También crece con el uso a diferencia del jabón, que se reduce.

- ¿Quienes acudan a Passion for Knowledge saldrán más ignorantes?

- De lo que estoy convencido es de que la gente saldrá con un deseo mucho mayor de seguir aprendiendo.

- Passion for Knowledge pretende promover la ciencia como actividad cultural clave.

- Nosotros consideramos que la ciencia es parte básica de la cultura moderna. Preguntas esenciales que se formulaban los griegos han sido hoy contestadas por la ciencia y en algunos campos la física ha sustituido a la metafísica. Las preguntas esenciales del hombre sobre el origen del universo, de donde venimos o de qué están hechas las cosas se contestan hoy en grandes laboratorios. Los contenidos que aporta la ciencia son parte indispensable de la cultura.

- ¿Más allá de responder a las preguntas esenciales del hombre la ciencia no debe tener una utilidad concreta?

- Yo suelo insistir en que no solo hay que explicar la ciencia en el sentido de lo útil, que está bien porque el 30% de la economía del mundo está relacionada en la actualidad con la física cuántica, que es una cosa abstracta. La ciencia es útil, pero además de esto hay que resaltar su carácter cognitivo, la capacidad de decir cosas en la imaginación. El edificio conceptual de la ciencia moderna es la obra cultural colectiva más importante de la humanidad, quizás la obra de arte más importante, y participa en mucho de las mismas características de belleza de otras ramas de la cultura como puede ser el arte.

- Un poeta puede inventar mundos pero la física no puede hacerlo. ¿Como obra de arte la ciencia no está en desventaja con respecto a las humanidades?

- Usted viene a decir que la naturaleza ya le ha dicho a la física cómo ha elegido.

- Más o menos.

- Esto se aplicaría más a la biología en el sentido de que un biólogo no inventa sino que quiere descubrir lo que la naturaleza ya ha descubierto. Esto es verdad pero si se fija, un químico, por ejemplo, es un arquitecto que hace cosas nuevas con las moléculas. Y con la nanotecnología puedes construir estructuras que la naturaleza no ha elegido porque no todo lo que ha elegido la naturaleza es lo único posible.

- ¿Un químico es un creador de nuevas realidades?

- El propio Leonardo Da Vinci hablaba de esta capacidad de creación de la ciencia. Hay mucho sitio en la ciencia para la fantasía de los poetas.

-¿Hay mucho sitio para la imaginación?

- En las especulaciones teóricas también se puede especular sobre todos los mundos que no han sido. La naturaleza no es la única solución posible de las leyes de la física. Con la ciencia puedes diseñar materiales con propiedades que nunca han existido en la naturaleza, puedes construir mundos nuevos, hacer más usando menos.

- ¿Se da cuenta de que es como si estuviera hablando de arte?

- Es que la ciencia es el arte de la imaginación.

- Imaginar a veces es peligroso.

- Con nanoestructuras podemos dejar volar la imaginación y la poesía, pero con estructuras vivientes hay que tener más cuidado no sea que nos salga Frankenstein.