Diario Vasco

Hacienda actualiza el catastro y conllevará subidas en el IBI

Un ciudadano dibuja en la playa de La Concha consignas en contra del IBI cobrado por los municipios.
Un ciudadano dibuja en la playa de La Concha consignas en contra del IBI cobrado por los municipios. / DV
  • Hacienda vuelve a actualizar el valor real de los inmuebles tras hacerlo por última vez en 2001

  • Los ayuntamientos adecuarán el impuesto para evitar que los incrementos supongan un castigo excesivo para los propietarios desde 2017

¿Cuánto vale su casa? La pregunta tiene doble respuesta. Lo que esté dispuesto a pagar el comprador, sería la cotidiana. Lo que sube y baja continuamente en función de la oferta y la demanda, respondiendo al ciclo económico del momento. Lo que diga el catastro, alegaría la otra contestación. La objetiva e invariable. Una foto fija que puede perpetuarse durante decenios. Hasta que el órgano competente, el departamento de Hacienda de la Diputación foral en el caso de Gipuzkoa, decide actualizar la valiosa cifra.

Hacía que eso no ocurría en el territorio desde 2001. La institución foral ha querido readecuar este año el valor de los inmuebles al precio real de mercado. La evolución del sector se ha parecido al de una montaña rusa desde el inicio del milenio, con momentos mucho más alejados al dato perpetuado en el catastro que el actual. Según el Eustat, y pese al desplome de los precios arrastrados por la crisis, el valor del metro cuadrado de la vivienda usada en Gipuzkoa estaría en la actualidad un 9,8% por encima de 2001, aunque en 2007 llegó a ser un 71% superior.

La Diputación notificará en las próximas semanas a cada propietario cuál pasa a ser el nuevo valor de su inmueble. A partir de ahí, el incremento -o disminución en algunos casos- tendrá consecuencias inevitables en los bolsillos de los guipuzcoanos, ya que en 2017 empezarán a pagar una cantidad diferente por el impuesto sobre bienes inmuebles, más conocido como IBI.

Será cada Ayuntamiento el que defina cuánto le cambia el cromo a cada titular. La mala noticia: este tributo depende del precio de la propiedad. La buena: la relación de subida-bajada no es directamente proporcional. Todos los municipios consultados destacan que modularán el incremento del valor de las viviendas con una revisión a la baja de los tipos impositivos del IBI para que lo que acabe pagando el ciudadano no varíe demasiado.

Sin embargo, la ecuación no es tan fácil de resolver, dado que en cada pueblo hay barrios que se encarecen pero otros que se abaratan, casas que aumentan su valor pero inmuebles comerciales que se desploman. Y el impuesto se fija para todos. En ese objetivo de no perder por un lado lo ganado por el otro y mantener el nivel recaudatorio, todo apunta a que el ajuste, por muy mínimo que sea, se producirá al alza en la mayoría de casos.

Compensaciones

Un ejemplo. En Donostia el recibo del IBI se incrementará en un 37,6% de las viviendas, disminuirá para un 16,7% y se mantendrá más o menos en un 45,7% de los casos, según fuentes municipales. Así, desde el área de Hacienda calculan que el incremento medio del impuesto será del 1,5%. Para eso, se bajará el tipo impositivo un 8,5% con el objetivo de compensar el incremento del valor catastral establecido por la Diputación, de un 10% de media para las viviendas donostiarras.

Con distintos porcentajes, la casuística se repite en muchos municipios. En Elgoibar, por ejemplo, el 73% de las 10.000 fincas urbanas que tiene la localidad han visto incrementado su valor catastral. Ante este nuevo panorama, el Ayuntamiento ha planteado una reducción del 4,56% en el IBI urbano que los ciudadanos pagarán el próximo año. En Legazpi, por su parte, el valor de los inmuebles residenciales sube un 22,7%, lo que el consistorio compensará con una bajada del 17% en el tipo correspondiente al impuesto de edificios. La vivienda se encarece de media un 20% en Beasain y un 6% en Urretxu, lo que sus gobiernos municipales acompañarán con disminuciones en el porcentaje con el que calculan el IBI.

Ahora bien, no todos los casos se corresponden con el esquema subida del valor, bajada del tipo impositivo. En Irun, por ejemplo, son más los inmuebles residenciales que pasan a tener un precio más bajo que el fijado en 2001 (el 51,4%), que los que se encarecen (el 46,6%). Cada subida, según fuentes del consistorio bidasotarra, se traduciría en 40 euros más de IBI, mientras que las disminuciones acarrearían bajadas de 60 euros. El Ayuntamiento augura que, si el tipo impositivo varía, el cambio no será muy acusado.

Pero también hay municipios en los que el incremento del valor catastral va a ser proporcional a lo que el propietario de un inmueble va a pagar por el IBI. En Eibar ya han decidido no tocar el impuesto -manejan un coeficiente del 2,8%- al comprobar que los encarecimientos supondrían 300.000 euros más de recaudación y los abaratamientos, 400.000 euros menos. Como en Irun, son más los inmuebles que pierden valor que los que lo ganan. Y como el saldo negativo para las arcas municipales ascendería a unos 80.000 euros, y la cifra resulta «poco significativa» atendiendo al global de 5 millones que recauda este gravamen, no se va a tocar.

De todas formas, el IBI no será el único impuesto afectado por la revisión catastral. También tendrá impacto en el impuesto que grava las transmisiones patrimoniales y en la llamada plusvalía municipal (el impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana). La lista no se queda ahí. La revisión del valor de los inmuebles aumentará la factura del impuesto de Sucesiones y Donaciones y tendrá efectos directos sobre el impuesto de la riqueza y las grandes fortunas.