Diario Vasco

Greenpeace asegura que la incineradora genera hasta un 30% de cenizas tóxicas

  • Su responsable de Energía y Cambio Climático se muestra partidario de celebrar una consulta popular antes de su construcción

El responsable de Energía y Cambio Climático de Greenpeace, Julio Barea, aseguró ayer que «en torno al 23 o 30% del peso de lo quemado» en una incineradora de residuos «se transforma en escorias y cenizas tóxicas» que han de depositarse posteriormente en un «vertedero de tóxicos y peligrosos» que, en el caso de Zubieta, «no se sabe dónde está». Barea intervino en la comision de Medio Ambiente de las Juntas Generales de Gipuzkoa a propuesta de Podemos y EH Bildu para denunciar que la consecuencia directa del modelo de incineración es que «pasamos de gestionar un residuo domiciliario a gestionar otros residuos de tipo tóxico y peligroso».

El responsable de Residuos de Greenpeace contravino la tesis de la Diputación de que la basura será el único combustible para generar energía en la futura planta de Zubieta y señaló que la necesidad de quemar el residuo por encima de los 950 grados de temperatura obliga a usar combustibles adicionales como el gas o el fuel. Aseguró que «eso lo hacen todas las incineradoras de España».

Barea se mostró asimismo defensor del proceso participativo reclamado por GuraSOS alegando que un proyecto como el de la incineradora, «que va a tener consecuencias durante décadas», debería abordarse desde un proceso «más transparente y más participativo». Abogó, en este sentido por la celebración de «una consulta popular», cuestión que no está reñida, dijo, con las mayorías absolutas.

Recordó que Navarra ha descartado la incineración en su último plan de residuos y que Valencia, que pensaba construir tres plantas incineradoras, las ha descartado en 2015 en favor de otras alternativas más sostenibles y más rentables».