Diario Vasco

Munilla culmina la reforma de la Diócesis y nombra vicario general a Juan Mari Olaetxea

Unai Manterola, Juan Mari Olaetxea, José Ignacio Munilla, Xabier Andonegi, Mikel Aranguren y Tomás Iraola, ayer en el Obispado.
Unai Manterola, Juan Mari Olaetxea, José Ignacio Munilla, Xabier Andonegi, Mikel Aranguren y Tomás Iraola, ayer en el Obispado.
  • Divide la vicaría de pastoral en tres ámbitos para «coordinar mejor» los servicios y «acercar más» la tarea de la curia diocesana a los pueblos

El obispo de Donostia, José Ignacio Munilla, ha culminado la reforma de la Diócesis de San Sebastián iniciada en abril cuando el vicario general Juan Kruz Mendizabal 'Kakux' decidió dejar su cargo «por motivos personales». El relevo de la cúpula de la Iglesia guipuzcoana, llevado a cabo «de forma tranquila», según el obispado, ha fructificado con el nombramiento de un nuevo vicario general y tres vicarios de pastoral que ayer tomaron posesión de sus cargos.

Munilla ha optado por otorgar la vicaría general a Juan Mari Olaetxea, sacerdote de confianza del obispo que ejercía desde 2012 como vicario episcopal para el clero, posición que le atribuía la responsabilidad de apoyar y prestar asistencia a los sacerdotes de Gipuzkoa, así como coordinar sus funciones. Nacido en Lizartza, ha sido párroco de Lazkao durante 26 años, y también cubría las parroquias de Olaberria (desde 1992) y Ataun (desde 2003) antes de pasar a servir a la Diócesis desde Donostia.

Además del reemplazo nominal en la vicaría general, la reforma ha incluido la división en tres ámbitos de lo que hasta ahora era abarcado por la figura de vicario de Pastoral. En adelante, la Diócesis contará con un área de Pastoral Social y Misiones, dirigida por Xabier Andonegi; un área de Pastoral Litúrgica y Espiritualidad, cuyo máximo responsable será Unai Manterola; y otra área de Evangelización que liderará Mikel Aranguren.

El obispo ha querido con esta reestructuración formar un equipo que permita agilizar la labor pastoral de la Diócesis, con tres objetivos. El primero sería «coordinar mejor» los diversos servicios confiados a cada nuevo responsable. El segundo consistirá en «acercar más a las parroquias la tarea y la disposición de ayudar y acompañar que tiene la curia diocesana». Y como tercer reto figura, tal y como comunicó ayer el obispado, aconsejar al propio Munilla «mejor y de forma más enriquecedora en su tarea de gobierno de la Diócesis».

Al igual que Olaetxea, Xabier Andonegi también ha desempeñado funciones dentro de la órbita de la Diócesis. Ha sido director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Pío XII y sigue siendo director de Cáritas Gipuzkoa, lo que seguirá compaginando con su condición de párroco de la iglesia de San Vicente de la Parte Vieja donostiarra.

Unai Manterola, por su parte, ha ejercido de responsable de liturgia en el seno de la Diócesis y cuenta asimismo con la confianza de José Ignacio Munilla. Seguirá atendiendo las parroquias de Orio y Aia.

Con todo, la mayor novedad del nuevo equipo de trabajo recién configurado la aporta la figura de Mikel Aranguren, azpeitiarra de 37 años ordenado sacerdote el año pasado en la catedral del Buen Pastor por el propio Munilla rompiendo una sequía de nueve años sin nuevos curas en Gipuzkoa. Acaba de regresar de Roma de realizar su doctorado y se incorporará a la Diócesis como responsable del área de Evangelización.