Diario Vasco

Una acogida por tiempos hasta dar el salto al hogar

Para que el encaje entre la familia y el menor sea lo más sencillo posible, el acogimiento se realiza en varios tiempos. Salvo los casos de urgencia, el resto pasa primero por una fase de acoplamiento, que empieza con visitas de los acogedores al centro. El contacto se va haciendo cada vez más frecuente hasta que llega el día en el que el niño o la niña pase la primera noche en su futura casa. Es la gran prueba de fuego. Lo normal es que ese salto funcione, por lo que luego ya se da el paso definitivo de instalarse con su nueva familia.

«El acogimiento de un niño, niña o adolescente en situación de desprotección es un acto de gran generosidad: se abre la puerta de tu casa a alguien que lo necesita para poder crecer en un entorno normal, donde van a poder recibir respuesta a necesidades básicas para su desarrollo», resumen desde la Diputación. «Eres su oportunidad», suele recordar la asociación Beroa.