Diario Vasco

Kristau Eskola abre un nuevo curso marcado por la innovación en clase

  • Los centros docentes religiosos mantienen su apuesta por el plurilingüismo, las tecnologías y los cambios metodológicos

La red de colegios religiosos concertados del País Vasco, Kristau Eskola, inaugurará hoy oficialmente un nuevo curso en el que se mantendrá la apuesta iniciada hace tres años por la innovación pedagógica y la formación del profesorado para adaptarse a las nuevas exigencias de una sociedad en continuo proceso de cambio. En los 132 colegios de Kristau Eskola estudiarán este año 87.998 alumnos (27.172 en Gipuzkoa, 46.759 en Bizkaia y 14.067 en Álava). Son casi los mismos que el curso pasado, pese a que ya se están vislumbrando los efectos del descenso de natalidad. «En estos momentos no podemos decir que las repercusiones sean grandes, pero se empieza a notar una falta de potencial alumnado. Con los datos que tenemos podemos afirmar que nos mantenemos con la misma cuota de alumnado», dice Mikel Ormazabal, director general de Kristau Eskola.

«Durante este curso seguiremos trabajando las líneas estratégicas en relación a la innovación pedagógica ayudando y guiando a los centros en la evaluación de planes de innovación que tienen como objetivo seguir mejorando el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos a través de formación y jornadas», señala Ormazabal. «Seguiremos asentando metodologías como el trabajo cooperativo, el trabajo por proyectos, el aprendizaje servicio, los proyectos 1x1 ... y seguiremos con nuestra labor de observatorio para conocer y transmitir a nuestros centros las últimas novedades en el mundo de la educación a través de expertos, investigaciones científicas o congresos», añade.

Ormazabal recuerda que los cambios metodológicos comenzaron hace tres años en algunos colegios, no en todos, porque «no todos están en la misma parrilla de salida». Los responsables de Kristau Eskola son conscientes de que un nuevo proyecto pedagógico no es algo que cae del cielo y se implanta por igual en todos los centros. Hace falta ir paso a paso y evaluar cada avance para ver si da los resultados esperados antes de que se extienda al resto del sistema. «No se trata de hacer una cosa y al curso siguiente otra. Todo se enmarca en un proyecto educativo global de forma que cada cosa que se haga se sustente en lo anterior», afirma el director general de Kristau Eskola.

Aniztu y Aukera

Las dos grandes columnas de este proyecto global, aunque no las únicas, se llaman Aniztu y Aukera. El primero trata de promover «un plurilingüismo real en el alumnado». Con el programa Aukera se pretende «implantar nuevas metodologías de enseñanza que ayuden al alumno a desarrollar al máximo sus competencias aprovechando las ventajas que aportan los nuevos recursos tecnológicos». Este programa, según Kristau Eskola, tiene en cuenta la idea de que «no es suficiente con dotar a los centros de ordenadores y medios tecnológicos sino que se antoja necesario abordar un cambio en la organización de las escuelas, en las metodologías y en las competencias digitales que tienen los docentes».

Los proyectos lingüísticos ya están presentes en casi todos los colegios de la red. Para ello ha sido necesario llevar a cabo un ambicioso proceso de reciclaje del profesorado. En los últimos años más de 2.000 profesores han recibido cada curso formación en cuestiones metodológicas e inglés. Ahora es el momento del programa Aukera, al que se van sumando cada vez más centros cuyos profesores participan en cursos de formación de expertos en nuevas tecnologías.

El nuevo proyecto educativo de Kristau Eskola se sustenta en gran parte en la formación de los enseñantes. «Se ha confeccionado un plan de formación permanente de todos los educadores de nuestros centros que les ayuda a estar alineados con la innovación pedagógica y tecnológica», indica Mikel Ormazabal.

Selectividad

Todo esto se desarrolla en un contexto de incertidumbres, como la que ha dejado sumidos en la duda a alumnos y profesores de segundo de Bachillerato, que aún no saben qué será de ellos cuando llegue el tiempo de la Selectividad, la reválida de la Lomce o como se llame para entonces la prueba que tendrán que hacer en junio. «Hay cierta preocupación, ya que todo esto va a repercutir en el alumnado, y creo que no se merecen dicha situación. En las últimas informaciones oficiales, no remitidas todavía por escrito, se habla de la reválida al final de segundo de Bachillerato, sin repercusión académica. No es de recibo que todavía no nos hayan dado ninguna información oficial al respecto y sigamos teniendo al alumnado con esta incertidumbre», se queja el responsable de Kristau Eskola.