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Terrenos de Zubieta donde se contempla construir la planta de valorización energética. / LOBO ALTUNA

La incineradora generará 188 empleos y actividad económica por valor de 15 millones

  • Producirá electricidad como para abastecer a 45.000 hogares y 120.000 guipuzcoanos

  • Una consultoría especializada en medio ambiente sostiene que la planta de Zubieta evitará emitir más de 94.000 toneladas de CO2 al año

En poco más de una semana se empezarán a abrir los sobres que contienen las propuestas de quienes aspiran a financiar, construir y explotar la incineradora. El sucesivo análisis saciará diversos focos de interés. Para algunos, la pregunta será, ¿cuánto costará a los guipuzcoanos la infraestructura? El precio será también el criterio que más se valore en el proceso de adjudicación. La identidad de quienes conformen la UTE concesionaria tendrá su importancia para otros. Pero el estudio de los diferentes planteamientos desprenderá también los impactos socio-económicos que la planta de Zubieta pueda acarrear así como su incidencia ambiental.

Del mismo modo que el apartado económico tuvo su informe aproximativo, estas cuestiones también han sido objeto de análisis previo por parte de la consultoría G-advisory, del grupo Garrigues, contratada por la Diputación de Gipuzkoa. Su trabajo ha partido de los parámetros establecidos por GHK -Gipuzkoako Hondakinen Kontsortzioa es la sociedad foral que adjudica la operación- en los pliegos de licitación, es decir, de las características a las que los concursantes se han debido ceñir, con su «pequeño margen» de aportación, según el departamento foral de Medio Ambiente.

Pues bien, el estudio de sendos impactos revela que la primera fase del Complejo Medioambiental de Gipuzkoa -incluye la incineradora y la planta de tratamiento mecánico-biológico- generará un total de 188 empleos -80 directos y 108 indirectos e inducidos-, ahorrará al territorio cerca de 200.000 euros en energía y evitará la emisión del equivalente a más de 94.000 toneladas de dióxido de carbono al año.

El proyecto ganador del concurso en marcha será el encargado de matizar estas cifras, pero el análisis de las dimensiones y los requisitos técnicos impuestos por GHK han conducido a la consultoría a extraer estas conclusiones después de ocuparse de la asistencia técnico-económica de seis de las diez plantas de valorización energética que operan en España.

Partiendo de que será necesaria una inversión de 212 millones de euros -tal y como recogía el plan de viabilidad dejando a la competencia por el contrato la capacidad de rebajar esta cifra-, el estudio calcula que los gastos de explotación generarán una actividad económica por valor de 15 millones de euros, con un 15% asociado a gastos de personal.

Esta proporción se corresponde con un gasto de 2,3 millones al año en salarios directos. El informe establece que esta cantidad iría a parar a ochenta nuevos puestos de trabajo asociados a la propia actividad de las plantas de Zubieta, y puntualiza que se trataría de «empleo cualificado». Aunque serán los explotadores los que tomen las decisiones al respecto, la teoría aplicada por la consultoría apunta a que los futuros trabajadores de la incineradora percibirían un suelo de 28.750 euros anuales.

Como cualquier otra planta industrial, la de valorización energética y la de tratamiento mecánico-biológico tendrían también un efecto colateral de creación de puestos de trabajo indirectos e inducidos. Según la marca de Garrigues especializada en energía y medio ambiente, el número de nuevos empleados creados en otras empresas para proveer al Complejo Medioambiental de Gipuzkoa se elevaría a 108. El autor del informe explica que para obtener estos números «se han revisado los principales estudios internacionales disponibles sobre la valorización energética de residuos urbanos».

En cuanto a la generación de energía, la previsión es la de producir 160.000 megavatios hora por año, lo que equivale al consumo eléctrico de 45.000 hogares. Dicho de otro modo, lo que necesitan 120.000 guipuzcoanos.

El indicador tiene doble lectura. Si bien es cierto que esta energía proporcionará una cantidad determinada de ingresos a la adjudicataria, la consultoría prevé un ahorro a Gipuzkoa por la reducción del precio «por la modificación de la curva de oferta del mercado eléctrico mayorista», por «la reducción de la importación de combustibles fósiles» para la generación eléctrica y por la reducción de costes asociados a la compra de derechos de emisión. Sumando los tres conceptos, el ahorro ascendería a unos 200.000 euros para el territorio.

Mirada a Europa

El estudio entra también a valorar los impactos ambientales del proyecto. Teniendo en cuenta que la valorización energética quiere sustituir al vertido, asegura que la eliminación en vertedero genera un 160% más de emisiones netas de gases de efecto invernadero que la valorización energética. Atendiendo al volumen de residuos que se orientarán en Gipuzkoa a la incineradora y que dejarán de transportarse a basureros, el informe concluye que «con el Centro Medioambiental de Gipuzkoa se conseguirán evitar más de 94.000 toneladas de dióxido de carbono equivalente al año».

Aborda también el ámbito normativo de la valorización energética para señalar que «la legislación ambiental es más restrictiva que para otras actividades industriales ya que los límites máximos de emisiones obligatorias están por debajo de otras muchas industrias». Cita, por ejemplo, que una incineradora puede emitir 10 miligramos por metro cúbico de partículas totales, lo que viene a ser un tercio de lo permitido a una cementera o la mitad de lo que se consiente al sector siderúrgico.

Encargado por la Diputación de Gipuzkoa, el estudio contextualiza, por otra parte, la valorización energética en el ámbito europeo. De la comparativa con otros países se deriva que este tipo de tratamiento del residuo «muestra una alta compatibilidad con el compostaje y el reciclaje», de manera que son precisamente quienes más valorizan energéticamente quienes más reciclan y orientan al compost su basura orgánica.

Según los datos arrojados por los veintiocho socios de la UE, 100 millones de toneladas de emisiones de CO2 equivalente podrían evitarse en Europa no enviando residuos municipales a los vertederos. Fuentes forales reiteran que el modelo de referencia para Gipuzkoa es el de Alemania, país que apenas llega al 1% de vertido, optando por el 64% de reciclaje y el 35% de valorización energética.

Además de ofrecer los datos de cada Estado, el estudio de G-advisory llega a afirmar que «los países más ricos y avanzados ambientalmente tienen más valorización energética». Estonia (destina a la incineración con aprovechamiento de energía el 56% de sus residuos), Noruega (54%), Dinamarca (54%) y Suecia (50%) son los que lideran el ranking de países más sensibilizados con la incineración.

En 2014, último año del que se tienen datos y, por tanto, sin incluir los de los 33 nuevos centros de valorización energética instalados en ese año, las plantas incineradoras suministraron electricidad para 17 millones de habitantes y calor para otros 15 millones. Siempre según la UE, entre 9 y 48 millones de toneladas de combustibles fósiles -gas, petróleo, carbón y lignito- pueden ser sustituidos cada año reduciendo entre 22 y 48 millones de toneladas de CO2.