Diario Vasco

Un 'simpático' robot que a veces se enfada

Basilio Sierra, en primer plano, e Igor Rodríguez posan con dos robots Nao.
Basilio Sierra, en primer plano, e Igor Rodríguez posan con dos robots Nao. / USOZ
  • Tiene apariencia humana, es capaz de identificar sentimientos y reaccionar a ellos

  • Investigadores de la Facultad de Informática en Donostia trabajan en el proyecto 'Simpático' para conseguir «robots más humanos»

La convivencia de humanos con robots y sistemas de inteligencia artificial es cada vez mayor, lo que lleva a plantearse que esta inteligencia algún día pueda superar a la humana. De hecho, según aseguró hace un par de años el físico Stephen Hawking, la inteligencia artificial podría significar el fin de la raza humana. De momento no existe la certeza de que esto vaya a ser así y no debe alarmarnos que miles de universidades y centros tecnológicos de todo el mundo trabajen intensamente para avanzar en la comunicación afectiva entre robots y personas mediante diferentes técnicas.

Gipuzkoa no quiere quedarse al margen de estos avances, y la Facultad de Informática de la UPV/EHU de Donostia ha lanzado esta semana el proyecto 'Simpático'. El objetivo es conseguir «un sistema mediante el cual un robot interactúe con las personas de manera natural, identificando sus sentimientos y mostrando esta naturalidad de forma verbal y gestual», según explica Basilio Sierra, profesor de la facultad e investigador del proyecto.

«Buscamos que el robot entienda lo que se le pide y que reaccione en consecuencia», dice Sierra. Este proyecto multirobot cuenta con cuatro autómatas guía, Marisorgin, Tartalo, Galtzagorri y Kbot, y dos Nao (robots humanoides) 'bertsolaris' aún sin nombre. Estos autómatas de cincuenta centímetros tienen ojos, boca, brazos, manos y piernas, como un humano. Además, cuentan con una voz similar a la de las personas y caminan simulando una postura natural. El rasgo más humano que tienen es que «son cariñosos, empáticos y pueden manifestar cabreo si se les fastidia».

Este Nao empático es capaz también de elaborar bertsos. «Reciben un tema, lo entienden y elaboran un bertso, una respuesta al mensaje que se les ha transmitido», explica Sierra. Además, no solo dan una respuesta verbal, sino que también gesticulan e imitan a los bertsolaris humanos, para que la interacción sea lo más natural posible. Estos pequeños autómatas, «carraspean, se colocan las manos detrás de la espalda y agachan la cabeza, como lo haría cualquier humano», precisa.

Por otro lado, dentro del proyecto 'Simpático' están los robots guía, que también identifican sentimientos «aunque son menos empáticos». El objetivo es que interactúen con las personas del entorno para indicarles cómo se va a un determinado lugar y acompañarlas. Por ejemplo, «una plaza de una ciudad. El robot -unido a una red de cámaras- detecta que un niño se ha perdido y va donde él. Reconoce su emoción, esa preocupación y nerviosismo, y lo tranquiliza. Seguido, le ayuda a encontrar a alguien o llama al servicio de ayuda pertinente», explica el investigador.

«Para detectar las emociones se utilizan técnicas de inteligencia artificial. Las reconoce a través de la imagen y la voz», añade. En caso de que haya varios guías juntos, pueden comunicarse entre sí y colaborar guiando a una misma persona. Hay que destacar que son multilingües, por lo que el idioma nunca supondría una barrera para estos peculiares guías.

También se equivoca

En el proyecto trabajan investigadores donostiarras de esta facultad, miembros del grupo de robótica y sistemas inteligentes y del grupo IXA, especializados en aprendizaje automático y procesamiento lenguaje corporal. Además colaboran investigadores de la Universidad de Las Palmas, expertos en visión por computador e investigadores de la Universidad de Barcelona, expertos en análisis de datos y estadística. El trabajo en común busca que estos humanoides identifiquen los sentimientos de los humanos, algo no muy habitual si hablamos de máquinas.

El grupo pertenece a una red europea de investigación que se llama Eurobotics, «donde trabajan la mayoría de universidades de Europa y muchos grupos tecnológicos». Allí se definen las líneas de investigación y una de ellas es la mejora de la interacción persona-robot, para darle mayor naturalidad.

«Nuestros experimentos se realizan en la Facultad de Informática y en el museo Eureka», dice Sierra. De hecho, para ver a estos peculiares Nao de apariencia humana no hace falta ser informático, ni mucho menos. Basta con visitar el museo donostiarra Eureka durante la semana de la ciencia. El Zientzia Kluba organiza un festival de monólogos sobre ciencia para adultos, donde desde hace dos años «participa nuestro Nao junto a los investigadores Igor Rodríguez y Elena Lazkano».

Sierra recuerda que «en su debut junto al bertsolari Andoni Egaña el robot no consiguió hacer un bertso con las terminaciones y dijo 'huts egin dut' (he fallado)». El inciso «resultó muy divertido y la gente se rió mucho».