Diario Vasco

Gipuzkoa batalla contra el alzhéimer

Gurutz Linazasoro y Nadege Van Blercom, dos de los investigadores que trabajan en diferentes ensayos clínicos para luchar contra la enfermedad.
Gurutz Linazasoro y Nadege Van Blercom, dos de los investigadores que trabajan en diferentes ensayos clínicos para luchar contra la enfermedad. / MIKEL FRAILE
  • Los investigadores trabajan en diferentes ensayos clínicos para dar con el fármaco soñado

  • En uno de ellos están probando el 'Aducanumab', un medicamento experimental que ha logrado resultados positivos

La demencia, y en especial la enfermedad de Alzheimer, es una prioridad de salud pública mundial. Se estima que afecta a entre el 5 y el 7% de los mayores de sesenta años, por lo que en Gipuzkoa 20.000 la padecen. De ellas, el 70% sufre alzhéimer. Además de las desgarradoras consecuencias familiares y sociales que provoca esta dolencia tan cruel, su coste económico a nivel mundial es tremendo: 818 billones de dólares americanos en 2015, lo que supone más del 1% del PIB mundial. Y va en aumento, puesto que el envejecimiento es el principal factor de riesgo de la enfermedad. El próximo miércoles es el Día Mundial del Alzhéimer que, como cada año, buscará sensibilizar a la sociedad acerca de las consecuencias sociosanitarias de la dolencia.

Una realidad demoledora que se persigue atajar con investigaciones sobre cómo parar la enfermedad y que están arrojando luz. El 30 de agosto se presentó mundialmente un nuevo fármaco experimental llamado 'Aducanumab', que puede llegar a ser capaz de frenar el deterioro cognitivo que provoca esta enfermedad. Los ensayos clínicos que se están llevando a cabo con este esperanzador medicamento cuentan actualmente con un paciente guipuzcoano, aunque se prevé aumentar la cifra hasta la veintena antes de abril del próximo año.

El centro hospitalario Policlínica Gipuzkoa es uno de los que están realizando ensayos clínicos en el territorio para detener el deterioro cognitivo que provoca la enfermedad, al amparo de la Fundación Cita Alzhéimer y en colaboración con el Servicio de Medicina Nuclear del Instituto Oncológico de Donostia y Cognitiva. Desde el año 2013, el equipo de profesionales de CITA viene participando en todos los ensayos con nuevos fármacos para combatir el alzheimer que se están realizando en Fundación Políclínica, aportando el conocimiento de la enfermedad, el equipo científico experto para la caracterización y confirmación de pacientes, tareas de enfermería, evaluaciones neuropsicológicas y estudios de neuroimagen. Quien cubre los gastos y define el protocolo de los ensayos son los laboratorios de la industria farmacéutica. De momento, hay ocho ensayos en marcha en Policlínica, bajo el paraguas de la fundación guipuzcoana. «Actualmente estamos trabajando con 25 pacientes, aunque está previsto aumentar la cifra en los próximos meses», explica el neurólogo Gurutz Linazasoro.

Los síntomas del alzhéimer obedecen a la degeneración de las neuronas por el depósito en el cerebro de la ß-amiloide, una proteína anómala. Estos depósitos comienzan a producirse muchos años antes de que afloren los síntomas, por lo que su detección precoz y su valor predictivo son los grandes objetivos de la investigación actual.

El 'Aducanumab' es uno de los fármacos compuestos por anticuerpos monoclonales que se están probando en fases más precoces de la enfermedad y han demostrado surtir efecto. Para las fases avanzadas de la demencia existen otros fármacos. Sin embargo, una detección a tiempo de estos depósitos en el cerebro podrían frenar o retrasar el desarrollo de síntomas. Según se detecta un deterioro cognitivo en el paciente, trastornos de memoria, orientación, lenguaje o conducta -que puedan degenerar en alzhéimer- hay que intervenir», explica el neurólogo, que trabaja codo con codo con la neuróloga Nadege Van Blercom.

Asegurando su eficacia

El ensayo clínico tiene cuatro fases y es la culminación del desarrollo de un fármaco. En primer lugar, se prueba con pacientes sanos para saber cuál es la dosis máxima tolerada, antes de que se manifiesten efectos secundarios. Estas pruebas se hacen en centros específicos, como en Txagorritxu. Aunque «no todos los fármacos se prueban con pacientes sanos. Por ejemplo, un medicamento contra el cáncer». En la fase dos se busca demostrar su eficacia y que sigue siendo seguro en pacientes enfermos. En esta fase fue en la que se descubrió que el 'Aducanumab' era eficaz, después de testar el fármaco en un grupo pequeño de pacientes.

Una vez probada esta eficacia se da paso a la fase tres, en la que se encuentra 'Aducanumab', que consiste en demostrar concluyentemente esta eficacia y seguridad «en cientos o miles de pacientes». Tiene un diseño multicéntrico (a nivel mundial), prospectivo (haciendo un seguimiento) y randomizado con doble ciego. Esto significa que se establecen dos grupos: a unos se les suministra placebo y a otros el fármaco en distintas cantidades. «Nadie, ni siquiera los médicos, saben qué está recibiendo el paciente, ya que es una máquina la que decide de manera aleatoria quién recibe qué», explica Linazasoro. Esta primera parte de la fase tres dura de cuatro a seis meses y a lo largo de ese periodo se observa la evolución del paciente.

Una vez transcurridos estos meses se daría paso a la segunda parte de la fase tres, durante la cual todos los pacientes empiezan a recibir el fármaco en su dosis adecuada. Este periodo puede durar «unos dos años», aunque si en ese plazo no se conocen los resultados se da paso a una fase de extensión, hasta demostrar si el fármaco es eficaz o no. En caso de serlo, los participantes recibirían el medicamento hasta su comercialización.

La fase cuatro, la última del ensayo clínico, sirve para asegurar la eficacia y seguridad una vez el fármaco ha salido al mercado. Durante esta etapa «suelen detectarse más efectos secundarios, ya que hay muchos más pacientes consumiendo el medicamento y la probabilidad de que dé algún pequeño problema es mayor», precisa.

Criterios estrictos

Un ensayo así requiere la labor coordinada de un equipo de profesionales que incluye neurología, neuropsicología, neuroradiología, medicina nuclear, farmacia y enfermería. Además, para participar en uno deben darse unos criterios de inclusión muy estrictos «que no todo el mundo cumple». Como su objetivo es determinar la eficacia y seguridad de un fármaco, los controles de salud son muy exhaustivos y están supervisados por el Comité de Ensayos Clínicos e Investigación de Euskadi, en Vitoria, que vela por todos los aspectos éticos.

En el ensayo clínico con 'Aducanumab' en el centro del grupo Quirón Salud cuentan solo con un paciente, aunque en un principio tenían cuatro. «Tuvimos que rechazar a tres porque no cumplían los requisitos para participar. Dos porque el estado de su enfermedad era aún muy precoz, y uno porque la dolencia estaba ya demasiado avanzado», explica Linazasoro.

Para los ensayos con anticuerpos monoclonales se preselecciona a los posibles pacientes y se les hace entrega de un consentimiento informado, donde se explica que su participación «durará en principio dos años y tendrán que acudir al centro una vez al mes, además de todo el procedimiento del ensayo». Una vez firmado el consentimiento se inicia la «fase de 'screening'», en la que les hacen pruebas neurológicas, análisis, test de memoria, resonancias y PET o «demostración de que en su cerebro hay depósitos de amiloide».

Si el paciente cumple estos requisitos se inicia el ensayo y se le empieza a administrar el fármaco. Durante todos los meses se le hace un seguimiento y resultados en un programa informático «que se envían a la central». Desde allí se envía de vuelta un informe final a Policlínica, donde se informa de si se ha detectado algún problema que deba ser resuelto «con agilidad, flexibilidad y disponibilidad».