Diario Vasco
Rubén Martín postrado en la cama del Hospital Donostia.
Rubén Martín postrado en la cama del Hospital Donostia. / DV

«Me dieron una brutal paliza solo por hablar con dos chicas en un bar»

  • Un vecino de Errenteria denuncia haber sido agredido por «más de cinco personas» en Donostia. La Guardia Municipal ha abierto un atestado

Iba a ser una noche para disfrutar con un amigo. Un reencuentro después de mucho tiempo sin verse, primero con una cena en la Parte Vieja donostiarra y luego bebiendo unos tragos por los bares de la zona. Un plan que les sonará a muchos. Pero en esta ocasión, el desenlace resultó fatídico: hospitalizado, con fractura en uno de sus pómulos y en una ceja, el labio cortado, dos dientes incisivos completamente partidos, la cara desfigurada y golpes por todo el cuerpo.

Este fue el infierno que vivió el vecino de Errenteria Rubén Martín, de 28 años, en la madrugada del viernes 9 de septiembre. Y es que como consecuencia de «una brutal paliza a las puertas de un bar de San Sebastián» fue ingresado en el Hospital Donostia durante cuatro días, dado que abandonó el centro sanitario el lunes tras recibir el alta. Ayer, por mediación de una abogada, denunció la agresión ante el Juzgado de Guardia de San Sebastián.

La Guardia Municipal, que se personó en el lugar de los hechos ese viernes tras recibir una llamada alertando del suceso, explicó a este periódico que tiene abierto un atestado y que se está llevando a cabo una investigación al respecto. Según las mismas fuentes, los agentes que acudieron tras el aviso identificaron a los agresores y tomaron declaración a varios testigos, uno de los cuales aportó una grabación de vídeo.

Los acontecimientos se iniciaron en un establecimiento diferente al que se produjo la agresión, concretamente en uno ubicado en la calle Fermín Calbetón, según se recoge en la denuncia. Rubén Martín y su amigo entraron en un bar donde estuvieron «hablando con dos chicas», explica el joven de Errenteria. «De repente, nos empujaron por la espalda dos personas de aspecto latino que también querían entablar conversación con ellas. Nosotros les dijimos que se tranquilizaran», argumenta. Esto llevó a que «ellos fueran adonde los porteros para decirles que les habíamos amenazado. Con esa excusa, los de seguridad nos expulsaron».

Ya en la calle, «uno de los que nos empujó -continúa Rubén Martín- le empezó a pegar a mi amigo. El otro me dijo: 'Uno contra uno, tu y yo aquí'. Y se quitó la camiseta, pero cuando vieron que los de seguridad llamaban a la Policía Municipal salieron corriendo». Ante la posibilidad de un nuevo ataque, los dos jóvenes apostaron por meterse «en un bar con más gente», por lo que acudieron en busca de refugio a un establecimiento cercano, a uno situado en la calle Mayor, según se detalla en la denuncia.

Transcurrido un tiempo allí, hacia las 2.00, hora estimada en la denuncia, decidieron abandonar el local, pero a la salida Rubén Martín vio que «los dos que nos habían empujado antes venían con más gente, así que le dije a mi amigo que se volviera a meter en el bar, mientras yo intentaba mediar con ellos». No llegó a entablar conversación, dado que nada más darse la vuelta recibió «un fuerte golpe en la cabeza que me precipitó al suelo». Entonces, empezaron a darle «patadas por todos los lados: la cara, el estómago... Yo vi a cinco, pero podrían ser más los que me agredieron ante la mirada de mucha gente. Yo me vi impotente». Posteriormente, llegaron agentes de la Guardia urbana y una ambulancia que le trasladó hasta el Hospital Donostia.

Fuentes de la Policía Municipal concretan que tiene «identificados a cuatro agresores, aunque puede que haya más, porque hay otros que todavía no han resultado identificados, pero hay datos de ellos». A su vez, explican que «tras las investigaciones queda claro que uno de ellos es el agresor principal y el resto le ayuda». También indican que «contamos con cuatro testigos y una grabación aportada por uno de ellos». Eso sí, no se realizó «ninguna detención», porque «los delitos leves de lesiones necesitan de una denuncia para que se puedan perseguir penalmente a esas personas, así como el parte de lesiones».

Otra visión de la agresión

Eran sobre las 4.00 de la madrugada del viernes en una casa de Errenterria cuando comenzó a sonar el teléfono. Miguel Martín, padre de Rubén, escuchó la llamada, aunque fue su mujer la que descolgó. Pero él ya intuía que algo no iba bien, así que empezó a vestirse. Efectivamente, era un amigo de su hijo para informarles de lo sucedido. «Nunca imaginé que nos podía ocurrir algo así. Y eso que mi hijo es de constitución fuerte. Igual a otro le podían haber matado», explica. Se desplazaron rápidamente al Hospital Donostia.

Allí comprobó las «severas contusiones de su hijo». Pero tiene claro que no quiere que «esta sea una paliza más de las que se producen en la Parte Vieja, porque en esta ocasión ha sido Rubén, pero mañana puede sufrir la paliza otro». Por esto, el mismo viernes, acudió a la Policía Municipal a denunciarlo. Allí le dijeron que estaban «atados de pies y manos», y que hasta que no se personara su hijo con el parte de lesiones e interpusiera él la denuncia «no podían hacer nada», a pesar de que le indicaron que tenían identificados a parte de los agresores y pruebas. No se detuvo aquí y el sábado fue a la Ertzaintza, pero obtuvo «la misma respuesta».

Miguel Martín se indignó. «Parece que la ley ampara al agresor y no al agredido. Entonces, habrá que cambiarla». El mismo sentimiento tuvo su hijo, ya que no entiende que «esos agresores no hayan sido encarcelados el mismo día». Además, observa que «esto está yendo a más, todas las noches ocurre algo y los agresores quedan impunes y hacen lo que quieren con todo el mundo y cuando quieren». En su opinión, «esto nunca ha pasado en San Sebastián, que ha sido un lugar acogedor».

Este joven, que trabaja en una carpintería y es el batería del grupo de música Latitud 43, recibió el alta médica el pasado lunes, y el mismo día acudieron a visitar a una abogada. Ayer interpusieron una denuncia en la que se solicita, entre otras cosas, que Rubén Martín «sea visto por un médico forense para que haga un informe que establezca el periodo de curación y fije las secuelas». También se pide «el atestado de la Policía Municipal».