Diario Vasco

El fuerte viento y las intensas lluvias barren el verano

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Vídeo: El viento ha tirado varios de los grandes carteles del Zinemaldia junto al hotel María Cristina y ha dificultado caminar por las calles donostiarras.

  • En Donostia se registraron rachas de 107 kilómetros por hora. En toda la costa se dieron episodios de galerna y la lluvia causó estragos en algunas localidades vascas

  • La mayor caída de temperatura se produjo en Hondarribia con un descenso de 13,2 grados en poco más de una hora

Tal y como habían anunciado las distintas agencias de meteorología, las fuertes lluvias con tormenta y el fuerte viento llegaron a primera hora de la tarde del martes. Y todo ello, acompañado de un brusco descenso de las temperaturas.

Ya desde el mediodía comenzó a entrar una masa de aire frío y húmedo del Atlántico Norte, que venía empujada por una borrasca que se situaba en Inglaterra. En torno a las 15.30 horas de la tarde las precipitaciones hicieron acto de presencia, llegando con fuerza al territorio. El viento también fue protagonista con rachas que en la isla de Santa Clara en Donostia llegaron a alcanzar los 107 kilómetros por hora, según Euskalmet. Prueba de la fuerza del viento dan cuenta los postes que sostienen los carteles del Zinemaldia, que fueron tumbados como consecuencia de las rachas. También se produjeron episodios de galerna en diferentes puntos de la costa de Euskadi.

Si bien es cierto que la tromba de agua caída no se prolongó durante mucho tiempo, los efectos de todo el agua caída en poco tiempo provocaron serios problemas en algunas localidades, sobre todo de Bizkaia. Se registraron inundaciones en localidades como Portugalete, Amorebieta o Gernika, afectando a garajes y locales.

En las carreteras no hubo grandes problemas, excepto algunas caídas de árboles en Zeanuri. El agua formó ríos por las calles y se llevó algunos contenedores en Portugalete, en la zona de la cuesta y la calle Carlos VII, donde en algunas partes había medio metro de agua.

En el resto del País Vasco no hubo grandes problemas. En San Sebastián el viento tiró parte de la cartelería instalada con motivo de la próxima celebración de su Festival Internacional de Cine. Además, también en la capital guipuzcoana, los bomberos tuvieron que realizar distintas salidas por la caída de sendos árboles en el Boulevard y en la calle José María Salaberria, así como por el desprendimiento de una cornisa en la calle Getaria

La mayor caída de temperatura se dio en Hondarribia con un descenso de 13,2 grados, desde los 32 hasta los 18,8 grados en poco más de una hora. En cuanto a las mayores precipitaciones medidas durante la galerna, el pico máximo se produjo en Matxitxako, donde se recogieron 33 litros por metro cuadrado en una hora y diez minutos.

El culpable de este cambio meteorológico fue la entrada de un frente que se descolgó del Atlántico y que, podría decirse, puso fin al periodo estival. Al menos desde el punto de vista meteorológico, si bien el otoño astronómico no entrará hasta la semana próxima. El cambio que experimentó el tiempo fue radical, pasando de una bochornosa jornada como la de ayer, con máximas que casi alcanzaron los 40 grados, a una bajada de unos 20 grados en unas pocas horas.

«Es difícil predecir cuánto puede llover, pero será mucho», afirmó Margarita Martín, delegada en Euskadi de la Agencia Estatal de Meteorología.

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En torno al mediodía comenzó a entrar una masa de aire frío y húmedo del Atlántico Norte, que viene empujada por una borrasca que se sitúa en Inglaterra. «Pero lo peor es que la masa va acompañada de otra muy fría a 5.000 metros de altura. Ésta se va acercar primero a Galicia y luego se situará en el centro de la península. Quedará embolsada y aislada de la circulación general en el centro de Castilla, como si fuese un gota fría», explicó Margarita Martín.

La meteoróloga señaló que debido a esta situación, «durante tres o cuatro días seguidos, mientras el flujo sea del norte, irá entrando más humedad, de manera que tendremos chubascos y tormentas, que van a ser localmente fuertes y que pueden incluso ser torrenciales en algunos momentos». Además, las lluvias serán persistentes. «Resulta incalculable el agua que puede precipitar. Lo que sabemos es que será mucha», señaló la experta.

Olas de tres metros

El frente atlántico dará lugar a vientos de fuerte intensidad. Se espera que el viento, unas veces más flojo y otras más recio, se mantenga durante las tres o cuatro próximas jornadas. «Por lo tanto, vamos a estar sacudidos por un viento fuerte del noroeste y acompañados de lluvias», afirmó Martín.

El viento tendrá asimismo una incidencia directa en el mar, donde se pueden alcanzar olas de entre tres y cuarto metros.