Diario Vasco
Tráfico por los dos carriles de la AP-8 en Irun, cerca de la frontera.
Tráfico por los dos carriles de la AP-8 en Irun, cerca de la frontera. / ARIZMENDI

Bidegi tiene un proyecto para ampliar a tres carriles la AP-8 en Irun pero descarta ejecutarlo ahora

  • Los 7 kilómetros entre la frontera y Ventas son los únicos que no cuentan con tres vías en el recorrido hasta Orio

  • La zona lleva meses siendo escenario de continuos atascos y retenciones por el aumento del tráfico y los controles

Los atascos en la AP-8, en los siete kilómetros que unen la frontera de Biriatou con el peaje de Irun, se están convirtiendo en el pan de cada día. El fenómeno, que en los últimos años se circunscribía al período vacacional, se ha ampliado en el tiempo por los controles de la Policía francesa tras los atentados de París (Noviembre) y Niza (julio) y por el aumento del tráfico en esta carretera que, no hay que olvidar, es una vía de alta capacidad que absorbe el tráfico de uno de los ejes transeuropeos de transporte más importante.

En los últimos años, a ambos lados de la muga se han acometido trabajos de mejora de las calzadas con la ampliación de dos a tres carriles en cada sentido de circulación. En la actualidad, se da la circunstancia de que entre la frontera y Orio, todo el recorrido de la AP-8 dispone de tres carriles en cada sentido salvo los siete kilómetros entre el peaje de Irun y Biriatou. Para el verano que viene, cuando entre en servicio la ampliación entre Biriatou y Biarritz, este tramo será el único de los alrededor de 75 kilómetros de recorrido fronterizo entre Orio y Ondres (al norte de Bayona) que solo disponga de dos vías de circulación en cada sentido. La ampliación a tres carriles de este punto estratégico del eje europeo contribuiría a agilizar el tráfico en la zona. Pero su ejecución va a tener que esperar.

Porque la idea de ensanchar este tramo de la AP-8 no es nueva. De hecho, la Diputación de Gipuzkoa y la agencia foral Bidegi (gestora de la autopista) cuentan desde hace tiempo con un «proyecto constructivo completo» redactado de los trabajos que serán necesarios realizar para ensanchar la vía. Otra cosa es que los análisis de flujos de tráfico actuales y las proyecciones a varios años vista que maneja la Diputación hacen que, de momento, se descarte acometer esta obra a medio plazo, según señala la propia diputada de Infraestructuras Viarias, Aintzane Oiarbide (PNV).

Además, a estas razones hay que unir la disponibilidad económica que actualmente tiene la Diputación de Gipuzkoa para acometer nuevas carreteras. Entre otros menesteres, el Departamento de Infraestructuras Viarias tiene comprometidos a corto plazo 55 millones para finalizar la autovía de Deskarga, con el tramo Antzuola-Bergara. Está previsto que los trabajos comiencen el año que viene.

Eso sí, el proyecto de ampliar la AP-8 a tres carriles entre Behobia e Irun no está muerto. Ni mucho menos. Con las proyecciones de tráfico actuales, la Diputación tiene previsto revisar el proyecto en 2020, pero solo en la calzada en sentido Bilbao. «En su caso, los trabajos se ejecutarían según necesidades que plantee el proyecto y los estudios actualizados», añade la diputada en declaraciones a DV.

Desde 2010

El proyecto de ampliación de este tramo de la autopista a tres carriles viene de lejos. Cuando se inauguró en 2005 el ensanche de la carretera a tres vías entre Irun y Errenteria-Oiartzun se puso sobre la mesa. También cuando se abrieron los tres carriles entre Aritzeta y Orio. A ello se le sumó el Segundo Cinturón de Donostia en 2010, que actualmente configura el recorrido de peaje de la autopista entre Errenteria y Aritzeta, con calzada de tres carriles por sentido.

Un mes después de la apertura del Segundo Cinturón, la Diputación de Gipuzkoa sacó a concurso en julio de 2010 la redacción del proyecto constructivo de esos siete kilómetros entre Irun y Biriatou, siguiendo la estela de lo que realizaban las instituciones francesas al otro lado de la muga, que trabajaban desde entonces en la ampliación de la calzada de su autopista.

El proyecto incluía además la ampliación del peaje de Irun y la construcción de una nueva salida para la ciudad fronteriza. De hecho, todo hace indicar que este nuevo enlace con Irun será lo primero que se acometa, en virtud del acuerdo llegado entre el Ayuntamiento de la ciudad fronteriza y la Diputación, para iniciar en 2018 la obra de la nueva conexión con la vía de pago y de una ronda sur que alivie el tráfico en la localidad. En un documento foral sobre esta obra se hace referencia además a la «futura ampliación a tres carriles» de la carretera.

Mientras se redactaba este proyecto, el propio Gobierno Vasco propuso en 2010 prolongar el Segundo Cinturón de Donostia hasta la frontera, con una nueva carretera con tres carriles en cada sentido. La idea se incluyó en un primer momento en los borradores del Plan Territorial Parcial de Donostialdea, si bien la Diputación a los pocos meses descartó prolongar el Segundo Cinturón y se encomendó a una futura ampliación de la AP-8, aunque sin fecha de ejecución ni partida destinada.

Han pasado cinco años en los que la crisis económica ha provocado un parón en el aumento sostenido del tráfico por el eje europeo A-63/AP-8 que cruza la frontera y en los que el proyecto de ampliación en Irun se ha mantenido olvidado en un cajón. Pero con la reactivación económica y la concatenación de días de atasco por los controles de Francia y el aumento del tráfico el proyecto sigue teniendo vigencia.

A pesar del panorama actual, de momento, la Diputación descarta a medio plazo acometer la obra. «Con los últimos datos y con las hipótesis de proyección actualmente adoptadas no tendría justificación abordar el proyecto constructivo entre Behobia y Ventas de Irun íntegramente», asegura Oiarbide.

La Diputada no ve la necesidad de reactivar el proyecto en estos momentos. «Los atascos en época estival como la operación salida y retorno de vacaciones nada tienen que ver con el flujo normal de nuestras carreteras. No se puede extrapolar una situación puntual para planificar un aumento de capacidad de nuestras autopistas», asegura. «La Diputación debe velar por los recursos de las y los gipuzcoanos y no sería ni prudente ni proporcional que los recursos de una pequeña población como la guipuzcoana hicieran frente a inversiones para solucionar un problema puntual de paso de flujos de otros países europeos. Este año hemos tenido un problema añadido de atascos provocados por el control policial de Francia por su situación de emergencia de seguridad. Vuelvo al mismo argumento ya esgrimido de que no sería ni prudente ni proporcional para los guipuzcoanos acometer obras, tampoco en este caso, ya que seguiría existiendo el mismo embudo en la frontera francesa», añade la diputada.

Del lado francés, en cambio, el análisis de los flujos y proyecciones de tráfico han conllevado otras decisiones y el año que viene ya habrá 40 kilómetros de tres carriles desde Biriatou a Ondres.

No obstante, desde la Diputación tienen previsto realizar «una revisión del proyecto constructivo» de la ampliación a tres carriles entre Ventas de Irun y Behobia en 2020 pero solo «en sentido Bilbao».

La diputada insiste en que su departamento desarrolla una «labor continua de medición sistematizada en la red de carreteras de distintas variables que definen el comportamiento de circulación». Esos datos se analizan y «se planifica y se establece un calendario de inversiones, que es revisado y actualizado anualmente».

Ampliación hasta Zumaia

Además del ensanche de la calzada de la AP-8 en Irun, la Diputación dispone del proyecto constructivo completo de la ampliación de la carretera a tres carriles por sentido entre Orio y Zumaia. En este caso, tampoco está previsto acometer los trabajos a medio plazo, que incluyen la difícil transformación del viaducto de Orio para adaptarse a tres vías.

De momento, la previsión actual es que se revise el proyecto constructivo en 2025. En su caso, «los trabajos se ejecutarían según necesidades que plantee el proyecto y los estudios actualizados», añaden fuentes forales.