Diario Vasco

La demanda de las mujeres dispara las listas de espera a su nivel más alto

  • El perfil femenino de los usuarios de residencias se acentúa y sigue en aumento la edad media en el momento del ingreso, que ya se sitúa en 84 años

Las residencias de personas mayores tienen rostro de mujer. Y no solo porque nueve de cada diez empleos recaen en manos femeninas, sino porque la mayoría de los residentes en centros para mayores son también mujeres. Cuestión de demografía y de mayor esperanza de vida, en concreto. El peso del colectivo se acentúa también en las listas de espera, donde siete de cada diez personas apuntadas son mujeres. A finales de junio, por ejemplo, 603 mujeres esperaban una plaza por 263 hombres.

La mayor demanda de plazas, después del frenazo por la crisis, ha disparado las listas de espera hasta sus niveles más altos. El crecimiento de la demanda ha ido una velocidad mayor que la del aumento de plazas, está insistiendo en explicar la Diputación que ha decidido reaccionar con la apertura de 300 nuevas plazas (la gran mayoría serán concertadas con el sector privado), así como con la construcción de dos residencias (en Pasaia y en Irun).

Esas medidas de choque ante el reto del envejecimiento deberían servir al menos para que la oferta de plazas se acompasara al crecimiento de la población mayor, lo que rebajaría la presión sobre las listas de espera, aunque no se ha querido aventurar un objetivo concreto ya que la planificación en el sector resulta complicada y obedece a la influencia de múltiples factores, como se ha demostrado con la crisis, que vació plazas en residencias.

Mayor dependencia

En paralelo a esta evolución al alza, también se observa un cambio claro del perfil del usuario. La edad media en el momento del ingreso sigue en aumento. A finales de 2015 se situaba en 84 años, cuando en 2014 era de 83 y en 2013 de 81 años.

Acceder a una mayor edad suele venir acompañado también de unas mayores necesidades. La mitad de las personas atendidas en residencias durante el año pasado eran grandes dependientes (grado 3); el 36% tenía un grado intermedio (grado 2) y el 12% una dependencia leve (grado 1). El número de personas atendidas a lo largo del año en lo centros residenciales ascendió a 5.912, de las cuales 4.064 eran mujeres (el 70%) y 1.848 hombres. De las 5.389 plazas autorizadas, 4.489 estaban concertadas.