Diario Vasco

Un concejal donostiarra evacuado tras otro golpe de una ola en la Zurriola

    El concejal del PSE, Alfonso Gurpegui, muestra su herida en la frente.
    El concejal del PSE, Alfonso Gurpegui, muestra su herida en la frente. / MUNGIA
    • Alfonso Gurpegui se hirió en la frente el pasado viernes y sufrió distintas contusiones que le llevaron al hospital

    • Cruz Roja, que ayer hizo balance del verano, indica que no se han atendido más traumatismos que otros años y que sí han descendido los rescates

    El concejal del PSE del Ayuntamiento de San Sebastián, Alfonso Gurpegui, disfrutaba de una tarde de playa en La Zurriola el viernes por la tarde. Dejó a su mujer en la arena y se metió en el agua, en zona autorizada. La resaca le arrastró ligeramente mar adentro y cogió una ola para alcanzar la orilla. Era una de esas traidoras orilleras de las que tanto se habla a raíz de que una de ellas atrapara a Julen Madina, que murió cinco días más tarde tras ser ingresado inconsciente en la UCI del Hospital Universitario Donostia.

    Lo de Alfonso Gurpegui se quedó en un gran susto, una buena raspadura en la frente, dolor en el cuello y todo un fin de semana de molestias musculares tumbado a golpe de relajantes. «Me gusta jugar con las olas aunque nunca haya hecho surf, y la Zurriola es la playa que frecuento. También he ido a Las Landas, no soy un extraño en el mar. Lo que ocurre con estas olas es que si lo habitual es que te den vueltas y algún revolcón y después de dejan en la arena, en el caso de las orilleras te lanzan hacia esa arena», cuenta el concejal de Espacio Público y Fiestas del Ayuntamiento de San Sebastián

    La sangre en la frente, un ligero mareo y dolores en cuello y espalda -«no me encontraba bien»- le llevaron hasta el puesto de los socorristas, que inmediatamente le inmovilizaron y le colocaron un collarín, para trasladarlo al hospital donde le realizaron diferentes exámenes, descartaron cualquier lesión y le dieron el alta, eso sí, con una dosis de calmantes en el bolsillo.

    «La inmovilización y el collarín forman parte del protocolo habitual que utilizamos cuando alguien se queja de golpes en la cabeza», explicó el coordinador de los socorristas de Cruz Roja, Marcelo Peruchena, que insistió en que los datos recogidos por la entidad indican que no se han producido más atenciones o evacuaciones por traumatismos que otros años.

    «Entendemos que se ha creado una cierta psicosis por lo que ha pasado con Julen Madina, que era tan popular. Pero atender a personas por traumatismos causados por diferentes razones es habitual en las playas aunque normalmente no tengan tanta repercusión ni un final tan trágico».

    En total han sido 854 los traumatismos, muy por debajo de los cortes y heridas, que vuelven a estar a la cabeza de las atenciones a los bañistas, que sumaron 2.984. O de las picaduras de sabirón, que afectaron a 1.266 personas. Este año no ha habido medusas, un elemento que suele alterar los balances de la Cruz Roja.

    Sus responsables indicaron que la tendencia suele ser similar desde hace años «excepto por estos animales» e insistieron en que las olas orilleras no han provocado más asistencias que otros años, pese a la tragedia que supuso la muerte de Madina.

    «Como dato a destacar estarían los 143 rescates realizados durante los meses de junio, julio y agosto, un número inferior a los 251 que tuvieron que realizarse durante el verano pasado». El concepto rescate engloba a aquellos que piden ayuda desde el agua porque no pueden salir y los socorristas deben entrar en la mar.

    «Si es que no ha habido mar», confirmaba Peruchena, antes de indicar que en el descenso de rescates también ha influido que en los dos primeros meses del verano la afluencia de bañistas fue inferior a otros años debido al mal tiempo y también porque «parece que el fondo del mar está más asentado que el pasado año».

    Las recomendaciones

    Disminuyen también las personas extraviadas, de 329 a 200 esta temporada, aunque el coordinador de los socorristas hizo hincapié en la recomendación del uso de pulseras anti pérdida que ofrece la Cruz Roja en sus puestos.

    No es el único consejo de Peruchena, que recordó que este fin de semana ha habido problemas porque los bañistas no se avenían a salir del agua, pese a las indicaciones de banderas y socorristas.

    «La verdad es que tuvimos un sábado y un domingo muy ajetreados, porque quedó una zona muy pequeña para el baño libre ya que había olas importantes y corrientes y la gente quería entrar al mar sin tener en cuenta que no estaba indicado. Nosotros velamos por la seguridad y si no podemos poner la bandera verde por el estado del mar no es por capricho».

    Lo más positivo de estos tres meses para Peruchena son los 566 baños asistidos y la utilización de las muletas anfibias que no se hunden en la arena en 386 ocasiones. «Son 952 intervenciones de ayuda social complementaria».

    Y la novedad para esta semana. Desde ayer y hasta el viernes incluido, cualquier persona que se acerque a los puestos de socorristas o a los botiquines de las tres playas podrá tomarse la tensión arterial y saber cuál es su nivel de glucemia capilar. Lo habitual es que estos controles y la toma de las constantes vitales se hagan a personas que están en la playa y no se encuentran bien, pero durante estos días cualquiera podrá acercarse a ellos.

    La temporada de playas no concluirá hasta el 30 de este mes, aunque el día 15 se retirarán los toldos y carpas debido a la llegada de las mareas vivas.