Diario Vasco

Las obras del tramo más importante del TAV no se iniciarán hasta 2018

Imagen del túnel que permitirá al Tren de Alta Velocidad atravesar el entorno de Beasain.
Imagen del túnel que permitirá al Tren de Alta Velocidad atravesar el entorno de Beasain. / LUIS MICHELENA
  • El nudo de Bergara debe esperar por la burocracia, la incertidumbre política y la falta de tuneladoras

  • Se necesita la que está culminando el AVE que conectará Madrid y Galicia

La incertidumbre que rodea a las obras de la 'Y' vasca es uno de los grandes escollos que ha aparecido en la relación entre el PNV y el PP. Y entre el Gobierno vasco y el central, que manejan perspectivas muy diferentes sobre el Tren de Alta Velocidad (TAV). Lakua reconoce ya sin tapujos que habrá que esperar a la próxima década -sin fecha concreta- para verlo funcionando, mientras Madrid insiste en que todo estará listo para 2019. Lo aseguró Mariano Rajoy el miércoles en el primer intento de investidura y lo repitió al día siguiente su nuevo ministro de Fomento, Rafael Catalá, en una visita a Bilbao. Pese a la reiteración del mensaje el plazo es prácticamente incumplible, más aún sabiendo que el nudo de Bergara, eje clave del recorrido, no empezará a ejecutarse hasta 2018. La burocracia, los vaivenes políticos y la escasez de tuneladoras hasta que se finiquite el AVE a Galicia, van a suponer un nuevo retraso.

El nudo de Bergara es un enlace estratégico de la alta velocidad en Euskadi, el punto exacto en el que se unirán los trazados que se están construyendo en Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. Es el engranaje más complejo de toda la 'Y' porque se debe excavar a tres niveles de profundidad diferentes para permitir el tránsito en todos los sentidos de circulación, y sin embargo es el único tramo de todo el recorrido en el que aún no se ha movido un dedo pese a que las previsiones más optimistas recuerdan que se necesitan casi cuatro años de obras para culminarlo. Un retraso descomunal.

Dada su complejidad, el enlace de Bergara se dividió en cinco tajos diferentes que fueron adjudicados progresivamente entre comienzos de 2014 y el verano del pasado ejercicio. Y cuando se pensaba que la obra arrancaba, no lo hizo. Las empresas responsables habían licitado tan a la baja -un 47% menos de media respecto al precio que proponía Fomento- que antes de meter las excavadoras ya advirtieron al Gobierno central de que necesitaban más dinero del pactado. Los famosos modificados presupuestarios a los que Madrid ha puesto freno tras años de descontrol en la construcción del AVE. Sin acuerdo económico, fueron pasando los meses y el Ejecutivo central tomó una decisión salomónica en junio: rescindió los contratos firmados y recuperó el control del proyecto. Vuelta a empezar tras meses de parálisis.

Tres máquinas nuevas

El nuevo plan de Fomento es lanzar un único supercontrato para las obras -su coste puede superar los 500 millones de euros- con un nuevo modelo constructivo. De las tradicionales rozadoras se va a pasar a utilizar tuneladoras, un sistema mucho más veloz pero bastante más caro. De hecho, será la primera vez que se recurra a ellas en la construcción de la 'Y' vasca. Portavoces ministeriales confirman que quieren utilizar al menos tres máquinas a la vez atacando desde diferentes flancos para acortar plazos todo lo que se pueda.

El problema es que todas las decisiones que afectan al TAV se están tomando en Madrid al ralentí cuando la obra debería avanzar sin freno si se pretende inaugurar en 2019. La fecha que estableció la anterior ministra de Fomento, Ana Pastor, para sorpresa de muchos expertos. «Se puede hacer, pero hay que correr mucho para cumplir el plazo», aseguraba Ana Oregi, la consejera vasca de Medio Ambiente y Política Territorial, hace ocho meses. Y más que correr, el Gobierno central se ha detenido. Desde que gestiona en funciones tiene pendiente aprobar cambios imprescindibles en las obras del AVE a Murcia, a Granada y a Euskadi, donde además del nudo de Bergara aún no ha decidido algo tan primordial como el diseño de los accesos de la alta velocidad a Vitoria y Bilbao.

El cálculo oficial es que el nuevo concurso público para hacerse cargo de las obras en Bergara podría convocarse el próximo verano y adjudicarse en otoño, por lo que las máquinas no llegarían a la frontera entre Bizkaia y Gipuzkoa hasta comienzos de 2018. Todo eso si no hay cambio de signo político en Moncloa y el proyecto vuelve a revisarse. Lo que sí parece garantizado es que en año y medio estará disponible la tuneladora que Fomento está utilizando para ejecutar el tramo de alta velocidad en Ourense. No hay tantas máquinas con el diámetro concreto que necesitan infraestructuras como el TAV y una la tiene alquilada el Gobierno central desde hace meses para acelerar las únicas obras de alta velocidad que no han bajado el ritmo pese a los vaivenes políticos. Al contrario. El AVE Madrid-Galicia debía estrenarse en 2018, pero esta semana se ha anunciado que funcionará un año antes.

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