Gipuzkoa amplía su red de bidegorris

Varios ciudadanos se mueven en bici por una de las vías ciclistas que cruza Hondarribia, que tendrá conexión con otro bidegorri de Irun este mismo año gracias a un nuevo proyecto./
Varios ciudadanos se mueven en bici por una de las vías ciclistas que cruza Hondarribia, que tendrá conexión con otro bidegorri de Irun este mismo año gracias a un nuevo proyecto.

El Departamento de Movilidad y Ordenación del Territorio espera construir este año el tramo entre el hospital comarcal del Bidasoa y Amute

GAIZKA LASA

Un humilde se ha colado en el club de colosos que acapara el interés de las ordenaciones urbanísticas. La bici. Los planeamientos ya no solo contemplan construcción, ladrillo, expansión, vivienda, infraestructuras... Dejan espacio a hábitos saludables y prácticas sostenibles desde el punto de vista medioambiental. Y trazan caminos para ello. Como el bidegorri que unirá este mismo año Hondarribia con Irun, entre el hospital de Bidasoaldea y el barrio de Amute. 1.385 metros que se añaden a los 202 kilómetros de vías ciclistas que suma Gipuzkoa.

65%

Kilómetros de vías ciclistas tiene Gipuzkoa, a las que habrá que sumar este año los 1.385 metros del nuevo tramo bidasotarra
millones:
Es el coste estimado del bidegorri que unirá Hondarribia e Irun, entre el hospital comarcal y el barrio de Amute.
de financiación europea:
Es el porcentaje que aportará el Fondo Europeo de Desarrollo Regional al nuevo tramo transfronterizo.

El Departamento de Movilidad y Ordenación del Territorio de la Diputación ha plasmado el cambio de paradigma de progreso en el Plan Territorial Sectorial de Vías Ciclistas de Gipuzkoa, cuyo próximo gran hito será la construcción de este tramo bidasotarra. El kilómetro largo que se habilitará para ciclistas y viandantes en las inmediaciones de la Zona Especial de Conservación Txingudi-Bidasoa adquiere, no obstante, un valor estratégico por su carácter transfronterizo.

El nuevo tramo mira a Europa. No solo porque promociona una rutina extendida de los Pirineos hacia el norte. También por su modo de financiación. Las ayudas Feder -Fondo Europeo de Desarrollo Regional- sufragarán un 65% del coste del camino, valorado en 1.245.099 euros. La actuación prevista en esta concurrida zona ha sido presentada al Programa de Cooperación Territorial España-Francia-Andorra por su aportación a la integración económica y social de la zona fronteriza.

La candidatura participada por Gipuzkoa ha cautivado a Europa, que ha considerado que el nuevo bidegorri contribuye al desarrollo territorial sostenible y se alinea con el objetivo estratégico del desarrollo de actividades económicas, sociales y medioambientales en zonas transfronterizas.

El objetivo de esta ruta es doble. De puertas para dentro, seguir articulando en Gipuzkoa una red para el desarrollo de la movilidad no motorizada interurbana, es decir, para los tráficos ciclista y peatonal, con la consiguiente disminución del impacto ambiental. De cara al exterior, contribuir al acondicionamiento de un itinerario ciclista entre Bayona, Donostia y Pamplona.

De hecho, es una de las acciones estratégicas contempladas en el proyecto Ederbidea -Developpement des déplacements cyclables transfrontaliers- en el que participan administraciones y asociaciones de Aquitania, Navarra y Gipuzkoa. Todas ellas han acordado una política de desarrollo de acciones transfronterizas de interés común. Los tres territorios han entendido deseable completar la oferta de transportes existente -autobús, metros, tren- por un nuevo eje de movilidad sostenible, siendo la base de una red a desarrollar en el futuro. Ederbidea pretende desarrollar el transporte sostenible, en bicicleta, en el territorio transfronterizo que constituye Gipuzkoa, Navarra y los Pirineos Atlánticos.

Habilitar este tramo de vía ciclista y peatonal para unir Hondarribia e Irun constituye el proyecto nuclear del departamento de Movilidad y Ordenación del Territorio de la Diputación durante el 2016. Absorberá casi la mitad de los 2,3 millones de euros que destina este año a la construcción de carreteras, caminos y pistas forestales.

El nuevo tramo para bicicletas y viandantes, que contará con una anchura de cuatro metros, se proyecta en las inmediaciones de la Zona de Especial Conservación 'Txingudi-Bidasoa' y de la Zona de Especial protección para las Aves 'Txingudi'. Se han tenido en cuenta criterios de conectividad -entre puntos del territorio-, de multifuncionalidad para diversos usuarios, de comodidad -pendientes y tipo de firme- y de seguridad vial.

En palabras de la diputada foral del ramo, Marisol Garmendia, «se espera que, al principio, sirva para generar una dinámica y para demostrar el interés de la bici como modo de desplazamiento en el eje transfronterizo». El chip. La cultura. Pero además, esta pista nace con la vocación de «conectar» y «relacionar», los verbos que Garmendia más conjuga al referirse al proyecto global que desea impulsar en Gipuzkoa el uso de la bicicleta. «No hacemos nada construyendo pequeños tramos, si no hay un enlace entre unos y otros», explica.

Se trata de que cada vez sea más factible acudir en bici, por las vías construidas a tal efecto, a casa del amigo, al trabajo, al punto de ocio que se tercie o, simplemente, a esa zona por donde merece la pena pasear sintiendo el aire en la cara y el placer de la lenta combustión muscular del pedaleo.

Mandato de las Juntas

Según la diputada foral, «el nuevo tramo ayudará a tener una red peatonal y ciclista en Gipuzkoa, más sostenible en términos ambientales, sociales y económicos, y con él se aspira a fidelizar usuarios actuales y captar usurarios potenciales».

El pasado 16 de marzo, las Juntas Generales de Gipuzkoa instaron a la Diputación a que siga la programación fijada respecto a la construcción de bidegorris de la red foral, consistente hoy por hoy en 203 kilómetros, el 46% de los que contendría el puzle ambicionado completo.

En julio del año pasado, el Departamento de Movilidad incorporó cinco nuevos tramos de vía ciclista y peatonal a la Red de Vías Ciclistas Forales de Gipuzkoa: San Sebastián-Lasarte Oria, Itsasondo-Ordizia, Bergara-Elorregi, Zestoa-Azpeitia y Astigarraga-Hernani. En febrero de 2016, se incorporaron otros dos tramos: Mondragón-Aretxabaleta, de 829 metros, y Aretxabaleta-Eskoriatza, de 277 metros. «Iremos completando otros tramos, siempre en función de los presupuestos», señala Marisol Garmendia.

En definitiva, no solo en lo serio y formal -normativas, leyes, directivas...- miramos a Europa. También en hábitos cotidianos recurre Gipuzkoa a la referencia comunitaria para ir marcado el camino del futuro. Moverse en bicicleta, por ejemplo. Claro que además del correspondiente cambio de chip mental, se precisan vías que favorezcan esa transición cultural que supone apostar por un nuevo medio de transporte. Y dinero para hacerlas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos