Diario Vasco
Olatz Sáenz de Argandoña Etxeberria, ayer en San Sebastián.
Olatz Sáenz de Argandoña Etxeberria, ayer en San Sebastián. / JUANJO AYGÚES

La estudiante más brillante de Gipuzkoa

  • Olatz Sáenz de Argandoña es la alumna del territorio con mejor nota en la Selectividad de 2016

  • Con 11 años supo que de mayor quería ser médica y desde entonces se ha esforzado al máximo para «salvar vidas»

Su vocación por «salvar vidas» viene desde bien pequeñita. La donostiarra Olatz Sáenz de Argandoña Etxeberria comunicó a sus padres su deseo de ser médica con apenas once años y desde entonces se ha volcado al máximo para lograr su sueño porque «me gusta mucho tener contacto con la gente y más aún si les puedo ayudar a curarse de cualquier enfermedad que puedan tener y, en definitiva, a salvarles la vida o a ayudarles a que vivan mejor».

Gracias a la nota obtenida en la Selectividad, un 9,59 de 10 en la fase general, está a punto de comenzar su andadura entre libros de Anatomía, Inmunología o Salud Pública, entre otros. Ella es la guipuzcoana que mejor nota ha sacado en esta prueba de acceso a la universidad, y su andadura comenzó inspirada en el trabajo de sus vecinos, que son médicos. «En mi familia nadie ha estudiado Medicina pero el contacto que tenemos con nuestros compañeros de barrio, en el Antiguo, es muy grande».

La noticia no le pilló demasiado desprevenida, aunque asegura que «me alegré mucho al saber el resultado. Esperaba una nota buena pero no tan alta». Su trayectoria durante el Bachillerato ha sido insuperable, como lo demuestra su media de 10 en el curso escolar. Sobre los exámenes de Selectividad, asegura que disfrutó con ellos ya que «los temas de las asignaturas de Inglés y Euskera me parecieron muy interesantes». En el primero le cuestionaron sobre la posibilidad de atrasar el horario de una jornada de trabajo, mientras que en el segundo «teníamos que escribir una carta a un amigo animándole a que participara con nosotros en una ONG».

La estudiante del colegio Summa Aldapeta afrontó la Selectividad con una meta clara: sacar la mayor nota posible para entrar en la carrera de Medicina en la Universidad Público del País Vasco (UPV/EHU). Hasta el 12 de julio, día en el que aparecerá la lista de aceptados en las facultades de la UPV, no sabrá si ha alcanzado con éxito su meta, pero hasta el momento todo apunta que así será. «Me da respeto dar el salto del cole a la Universidad, pero estoy muy emocionada», señala.

A pesar de que el cambio pueda suponerle algo de vértigo al principio, ya que, en su caso, tiene que irse a Bilbao a estudiar al menos los dos primero años, no le cabe duda de que «el papel que han tenido mis profesores durante el Bachillerato ha sido muy importante. Estoy convencida de que ante cualquier problema voy a tener su apoyo en todo momento y además sé que tengo una base muy fuerte».

La importancia del «día a día»

Si sigue estudiando «día a día», como hasta ahora, no tiene por qué tener ningún problema. Olatz insiste en que «lo primordial es empezar bien desde el principio. Coger cada materia con gusto, sin pensar en los exámenes, sino en lo que estás aprendiendo en el momento. Además, tener un objetivo claro es de gran ayuda», como querer alcanzar una nota mayor al 12,5 en la fase específica para entrar en Medicina. Su puntuación en esta fase superó sin problemas esa marca.

Personas como Olatz son el claro ejemplo de que todo esfuerzo tiene su recompensa. La joven donostiarra explica que durante los dos años de Bachillerato ha estudiado mucho porque «al final es más difícil aprobar con buena nota si lo dejas todo para el último momento. Además, si estudias poco a poco cada día, es más sencillo sacar tiempo para hacer lo que te gusta».

Su técnica para preparar las pruebas académicas sin cometer apenas fallos es «leer una vez la materia que tengo que memorizar. Después, subrayo lo más importante y hago un pequeño esquema». Finalizada ya la primera fase de reconocimiento del temario, se concentra en «explicarme a mí misma lo que he leído. Sin duda, lo esencial es que yo entienda de qué va el asunto y que lo pueda contar con mis propias palabras», indica.

Para ser el alumno ejemplar, pasar un gran número de horas delante de los libros es uno de los requisitos que se deben cumplir, pero «hay que saber dividir bien el tiempo». No todo es estudiar. Olatz hace hincapié en que «llevando las cosas al día te da tiempo de hacer otras actividades que te gusten. Yo practico atletismo, eso me ha ayudado mucho a desconectar y a que me fuera mejor en mis estudios. Mis amigas, por otra parte, también han sido un gran apoyo para mí. Es necesario airearse y salir un rato, sino llega un momento en el que no entra más información en la cabeza», cuenta entre rísas.

Enamorada de la lectura

Ella ya ha cumplido. Después de esforzarse al máximo y darlo todo los dos últimos años de colegio, ayer comenzó su verano con el viaje de fin de curso. A las doce del mediodía se reunió con sus compañeros de Summa Aldapeta para viajar hasta Mallorca, donde disfrutarán de una semana de playa y fiesta. Pero este no es su único plan, también aprovechará para sacarse el carné de conducir e irse unos días fuera con sus padres. Eso sí, siempre acompañada de un buen libro, «porque me encanta leer».

Una estudiante como Olatz es una alumna de 10 dentro y fuera de las aulas. Su última adquisición es la novela de Gabriel García Márquez 'Cien años de soledad', que «la acabo de empezar porque me la ha recomendado mi madre». Estos meses será la obra del escritor colombiano la que ocupe su mesilla, pero en septiembre su lugar lo ocupará cualquier otro libro relacionado con el cuerpo humano, quién sabe, quizá alguno prestado por sus vecinos.