Diario Vasco

Gipuzkoa multiplica por cinco las nuevas plazas en residencias y centros de día

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Una auxiliar ayuda a una anciana en una residencia. El gasto en la atención a la tercera edad se lleva cuatro de cada diez euros del presupuesto de Política Social. / THOMAR PETER

  • La Diputación concertará este año 63 camas geriátricas más y otras 61 en el servicio diurno

  • El esfuerzo se dirige a reducir las listas de espera y a mantener la cobertura en un contexto de aumento del envejecimiento

El envejecimiento de la población y el aumento de la dependencia no entienden de crisis ni de presupuestos y siguen metiendo presión a los responsables de los servicios sociales. Este año la Diputación multiplicará por cinco las nuevas plazas que concertará en residencias y centros de día para personas mayores de Gipuzkoa con el objetivo de responder a la fuerte demanda y reducir las listas de espera. A fecha de diciembre, 746 personas que habían solicitado su ingreso en un geriátrico estaban pendientes de que les llamaran. Otras 191 esperaban una plaza en un centro de día. La demora media llegaba a los 175 días y 160, respectivamente para cada servicio.

En total, a lo largo del año se abrirán 124 nuevas plazas que supondrán un desembolso de 650.000 euros, según datos aportados por el departamento a preguntas de EH Bildu. El año pasado las nuevas plazas creadas se limitaron a 27 (20 en residencias y 7 en centros de día), con cargo a las partidas de crédito adicional aprobadas durante el año.

En la actualidad, Gipuzkoa cuenta con 5.389 plazas en residencias, de las cuales 4.489 (83%) están concertadas, es decir, subvencionadas por la Administración pública. Pero no son suficientes para atender a todos los demandantes. La previsión del Departamento de Políticas Sociales para este año es financiar 63 nuevas camas en geriátricos, dando prioridad a las comarcas con mayor déficit de plazas (ver gráfico). Las comarcas con más carencias son Bidasoa y Urola Kosta, donde la espera supera los 200 días (seis meses).

En los centros de día, el apoyo foral se verá traducido en 61 plazas nuevas, de las cuales 49 corresponden al servicio en días laborables y 12 en fines de semana y festivos, periodo en el que mayores necesidades se han detectado. En la actualidad, este servicio oferta 1.681 plazas, de las cuales 1.471 reciben subvención. Urola Kosta y Tolosaldea son las dos comarcas que acumulan mayores tiempos de espera, con un retraso de 250 días y 223, respectivamente. A estas cifras la Diputación le suele descontar un cupo que se deja libre, la llamada lista de espera técnica, que puede suponer un 10% del total y que está calculado para que se produzca una entrada inmediata cuando haya una baja.

El mayor capítulo de gasto

La atención a las personas mayores se lleva todos los años la mayor parte del presupuesto del área que ahora dirige Maite Peña. Casi cuatro de cada diez euros (36,96% del gasto total) se destinan a los servicios y programas para la tercera edad, que incluye la financiación de plazas en residencias y centros de día (tanto permanentes como de respiro), así como el servicio de ayuda domiciliaria, la tutela de personas dependientes y el programa Sendian, de apoyo a los cuidadores. La inversión dedicada a los mayores supondrá este año 127 millones de euros.

Los recursos públicos destinados a las políticas sociales son desde luego algo más que un capítulo contable reducido a pérdidas y ganancias, y no solo deberían medirse en términos de dinero. Pero se miren por donde se miren, las cifras van en aumento. El gasto social se ha elevado un 8% en estos últimos cuatro años hasta los 341,6 millones de euros con que se cerró el ejercicio de 2015. Las prestaciones económicas, entre ellas las ayudas a la dependencia y la Ayuda de Garantía de Ingresos (AGI), acaparan el mayor incremento de gasto, con un 21% de crecimiento. Pero es la atención a las personas mayores las que se llevan la mayor parte del dinero.

¿Y cuál es el límite para que el sistema siga siendo sostenible? El gasto social vendrá marcado en el futuro más inmediato por la inyección de dinero que garantiza el fondo pactado para el desarrollo de la Ley de Servicios Sociales. La aplicación de la Ley de Servicios Sociales, que exige tener los deberes hechos para finales de este año, se traducirá en más gasto. No se crean nuevos servicios y prestaciones, pero sí se extiende el derecho y se eleva el grado de cobertura ante la previsión de que siga aumentando la demanda.

El acuerdo histórico que supuso la aprobación de la norma nació con un pan debajo del brazo. A través del Consejo Vasco de Finanzas, Diputación y ayuntamientos dispondrán cada año, y de forma indefinida, de 6,6 millones de euros para cumplir con el calendario y la respuesta a los servicios y prestaciones incluidos en la normativa. Este año esta paga 'extra' arranca con 3,3 millones de euros para los municipios. Será a partir de 2017 cuando esta lluvia de dinero caiga también sobre las diputaciones.

Las arcas guipuzcoanos contarán, por lo tanto, con 4,1 millones de euros adicionales que servirán para recuperar el capítulo de inversiones (obras y mantenimiento, principalmente) que este año han quedado reducidas en el presupuesto. El año pasado se destinaron 10,6 millones de euros, pero este ejercicio la partida ya arranca con tres millones de euros menos, en concreto 7,7 millones. Se mantiene el gasto en los productos de apoyo a las personas con discapacidad e incluso se incrementa el importe del plan de ayudas a la iniciativa social, pero el resto merma. Se sacrifican por ejemplo las obras de reforma y otras inversiones de mantenimiento, que quedan reducidas. De cara a mañana, la clave para mantener el equilibrio estará en crecer al ritmo del PIB y de la recaudación, como viene sucediendo desde 2010, explican desde la dirección de Planificación, Inversiones y Prestaciones Económicas de la Diputación, lo que conlleva realizar una gestión «más eficiente».