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Lander Beloki: «El emprendedor es un futurólogo, identifica necesidades no cubiertas»

Lander Beloki, después de la entrevista.
Lander Beloki, después de la entrevista. / USOZ
  • El decano de Enpresagintza de Mondragon Unibertsitatea dice que en Euskadi «sigue habiendo emprendedores pero se necesita un revulsivo» porque «ha habido problemas de financiación»

Lander Beloki es el decano de la facultad de Enpresagintza de Mondragon Unibertsitatea. Desde hace varios años llevan implantando un modelo pionero para que los alumnos consigan «aprender a emprender emprendiendo». Una tarea que requiere un perfil concreto de alumnos, asegura.

-¿Cómo definiría el emprendimiento?

-Emprender es proponer y vender al mercado bienes y servicios que aporten valor al que los compre. Un buen emprendedor es una persona que es capaz de identificar esas oportunidades y poner nuevos productos con nuevas funcionalidades y servicios en el mercado. Tiene que ser gente que busque los huecos de mercado que van surgiendo. A partir de ahí, van haciendo pruebas en el mercado y consiguen en algunos casos empresas importantes a través de los cuales se crea riqueza y empleo. En otros casos también suelen ser proyectos fallidos de los cuales se aprende también mucho.

-Entonces, ¿es una especie de futurólogo?

-Sí, y a su vez también identifica las necesidades que actualmente no están cubiertas. Muchas veces se identifica al emprendedor como aquella persona visionaria, casi inalcanzable para la media. Tampoco es así. Hay muchos emprendedores, algunos de ellos obviamente tendrán características muy propias, siempre se habla de Steve Jobs, de Amancio Ortega, pero junto con ellos hay gente normal que tiene una inquietud o un interés.

-Gipuzkoa tradicionalmente ha sido territorio de emprendedores, ¿lo sigue siendo?

-Sigue habiendo emprendedores, pero diría que está necesitado de un buen revulsivo. En el pasado ha habido muchos guipuzcoanos presentes en los cinco continentes como exploradores, gente que ha conquistado otras tierras o empresarios que han puesto en marcha nuevas actividades. Ahora, cada vez es más difícil generar impactos de ese calibre por la globalización y porque el desarrollo económico de la sociedad hace que los incentivos desde la necesidad para emprender sean menores.

-Por lo que dice, ¿debemos desterrar ese prototipo de emprendedor igual a parado?

-Ese perfil está. Pero también es verdad que tiene más dificultades para poder continuar. La mortalidad de empresas que emprenden por necesidad es mayor que el de empresas que lo hacen porque han visto oportunidades y por vocación. Creo que hay dos elementos que son muy importantes, uno es saber de los nuevos emprendimientos cuántos son intensivos en conocimiento pero que el recorrido de generar riqueza y empleo lo tienen más difícil. El otro es en sectores de alto nivel de conocimiento con altas dosis de I+D, ahí es realmente donde deberíamos apostar y apoyar.

-¿La crisis ha estancado el emprendimiento?

-La crisis genera oportunidades pero a su vez también mucho sufrimiento. Ha habido problemas para obtener financiación, el consumo ha estado a niveles muy bajos y la inversión también. No es fácil en ese momento lanzarse al mercado porque ha sido una crisis general y muy muy profunda. Efectivamente las tasas de emprendimiento han bajado pero cuando la crisis ha empezado a quedar atrás es cuando esas tasas han comenzado a mejorar.

-¿Volveremos a las tasas anteriores a la de la crisis?

-Estoy convencido de que sí. Si hay una buena alianza público-privada para potenciar en el emprendimiento seguro que sí. Es muy importante dar bien en las teclas y orientarnos a que sea un emprendimiento que tenga un largo recorrido, sin menospreciar el autoempleo.

-Hablando de su facultad, ¿qué tipo de negocio han surgido?

-Estamos muy volcados en crear perfiles de emprendedores. En estos momentos a nivel estatal somos la facultad pionera en el método de emprendizaje y en la expansión. Este es un grado que te capacita para emprender y lo vas aprendiendo según lo vas aplicando. Durante la propia carrera se van haciendo múltiples proyectos, donde empiezan a haber generaciones que van creando nuevas empresas. De los perfiles de salida hay dos orientaciones, gente que crea empresas, más o menos la mitad, y gente que va a trabajar a empresas que están en marcha.

-Son una facultad pionera...

-En estos momentos estamos trabajando en siete ubicaciones. Tres en Euskadi, Oñati, Bilbao e Irun. Estamos en Madrid, Valencia y Barcelona. Además, este año hemos arrancado en México. Tenemos vocación de ir abriendo e implementando este grado a nivel internacional.

-La interacción con los alumnos tendrá que ser importante.

-El emprendimiento que nosotros implementamos es el interactivo. Buscamos que la gente sepa trabajar en equipo, construyendo un espacio de trabajo para el proyecto. Esto solamente se puede aprender si lo vas practicando. Entendemos que la vena emprendedora es muy importante pero si se hace en equipo.

-¿Cómo se enseña a emprender?

-Aprenden a emprender emprendiendo. Los alumnos una vez entran en la facultad, se agrupan en empresas, lo que se convierte en un elemento del cual van haciendo proyectos reales. Al principio de una complejidad baja. Y poco a poco los proyectos van cogiendo complejidad. Tradicionalmente el emprendizaje se ha aprendido contando historias de emprendedores y conociendo lo que han ido desarrollando. Ahora ya no.

-Para un chaval de 18 años, recién salido del instituto, será complicado enfrentarse a un empresario ¿no?

-Por eso requiere también de un perfil concreto. En el proceso de entrada vamos explicando muy bien qué tipos de contextos se van a encontrar, qué tipo de elementos deberían tener para sentirse más o menos a gusto para que realmente sepan dónde están entrando. Esto no quiere decir que sea una carrera muy específica para unos perfiles concretos. Es una carrera donde lo más importante es que uno tenga ganas de trabajar de esa forma, que tenga esa inquietud y que tenga ganas de hacer cosas. Que sea una persona activa en ese sentido. Si tiene esos elementos seguro que va a salir adelante.

-¿Cuál es el perfil del estudiante que acude a la facultad?

- El perfil suele ser el de personas que tienen pasión por algo. Les gusta el deporte, la música, la tecnología o viajar. Entonces, piensan en clave de poder tener una actividad que tenga que ver con aquello que les gusta. Luego hay otro perfil que tiene una visión más comercial, los que son inquietos y van buscando respuestas a necesidades que ven que no están cubiertas. Es decir, piensan en claves de productos y servicios.

-¿Ha sido sencillo importar este modelo finlandés?

-Fácil no, pero apasionante sin duda. Nos ha dado la oportunidad de conocer un modelo radicalmente distinto al que estábamos desarrollando aquí. Nos hemos dado cuenta de la potencia de los alumnos si en el ámbito educativo desarrollamos métodos de emprendizaje. Ahora hemos pasado de organizaciones clásicas en formato de clase maestra a uno en el que el alumno es mucho más activo y protagonista. A partir de ahí hemos intentado ser coherentes con lo que queremos ser.