Diario Vasco

Inmaculada Zulaika: «Creía que me había caído, nunca habría pensado que fuera un dron»

Imagen del dron que impactó contra esta vecina de Zestoa.
Imagen del dron que impactó contra esta vecina de Zestoa.
  • Una vecina de Zestoa, primera víctima en Gipuzkoa en un accidente con uno de estos aparatos, que le seccionó parte del cuero cabelludo

Seis de la tarde de un soleado domingo en Zestoa. Es 5 de julio e Inmaculada Zulaika, de 65 años, ha quedado para tomar un café con las amigas. Sale de casa y al doblar una esquina, de repente, todo se vuelve negro. Inmaculada se despierta en el suelo, desorientada. Intenta incorporarse y se ayuda del saliente de una ventana para ponerse en pie. «Pensaba que me había caído», recuerda. Nota algo caliente caer desde su cabeza, continúa por el pecho y comienza a teñirle la ropa de rojo. Es sangre. Saca un pañuelo y se lo coloca en la parte derecha del cráneo. Pero algo no encaja. «Me parecía raro que notara el golpe en el lado izquierdo y que estuviera sangrando por el derecho. Además tenía la sensación de tener un trapo viejo en la cabeza».

Lo que ella creía que era un 'trapo' realmente era parte de su cuero cabelludo. Y lo que pensaba que había sido una caída, en realidad fue un dron que impactó contra su cabeza, lo que la hizo caer y quedar inconsciente durante unos minutos. El aparato le seccionó parte de la cara y el cuero cabelludo, que quedó colgando. Inmaculada no fue consciente de su situación hasta que no se vio en el espejo de casa. «Hasta ese momento no sabía lo que me había pasado porque no recuerdo nada de lo ocurrido. Solo tengo conciencia de haberme despertado en el suelo», comenta, con un turbante morado que esconde la herida que va desde la parte superior de la mejilla derecha hasta la parte superior izquierda de su cabeza.

Una ambulancia la trasladó al Hospital Donostia, donde los médicos necesitaron dos horas para limpiar la herida, coserla y ponerle cerca de ochenta grapas. «Tuve que pasar la noche en observación y al día siguiente volví a casa. Y desde entonces no he tenido ni mareos ni náuseas», comenta aliviada. Con miedo de «no saber si puedo tener secuelas», Inmaculada respira reconfortada al pensar que podría haber sido peor si el dron hubiera impactado en la zona de los ojos o el cuello.

«Creía que me había caído, nunca habría pensado que fuera un dron»

Esta zestoarra es la primera persona que ha resultado herida por un accidente con un dron en Gipuzkoa. «Por el raspón que tengo creo que tuvo que venirme por la izquierda», comenta en la esquina donde ocurrió todo. Mira a su alrededor y señala unos árboles. «Entre tanto nogal y arbusto no se ve nada, supongo que perderían de vista el aparato y es cuando me pegó». Según comenta, el dron lo manejaban dos hombres que estaban en la campa situada detrás de la gasolinera que está a la entrada de Zestoa. «Estaban jugando con él», comenta indignada.

Pese al grave golpe que sufrió, Inmaculada tuvo fuerzas para preguntar al que pilotaba el dron -que, según asegura, es de Oiartzun- si contaba con licencia y permiso. «Él se llevó las manos a la cabeza, pero ya era tarde». Su sobrino es fotógrafo y usa uno de estos aparatos para trabajar, con lo que esta vecina de Zestoa sabe que «está completamente prohibido manejar un dron dentro de una población».

«La hélice era una cuchilla»

Cuando el dron golpeó a Inmaculada varios vecinos acudieron a auxiliarla. «Aún me pongo nerviosa cuando lo recuerdo», segura Leire Rodríguez. «Estaba en la ventana y escuché un ruido tremendo, como el de un accidente de tráfico, pero la vecina de arriba me dijo que algo le había pegado a Inmaculada». Fue a auxiliarla y al llegar al lugar «le pregunté si estaba bien, y cuando se giró y vi que tenía parte de la cara colgando casi me desmayo». El dron se encontraba en el suelo, cerca de donde se había desplomado Inmaculada. «Las hélices eran grandes y eran como cuchillas», explica Leire. Los dos hombres que estaban con el dron siguieron a Inmaculada, y minutos más tarde, uno de ellos bajó. «Me dijo que 'ya te puedes quedar tranquila, la mujer ha dicho que se ha caído'. No me lo creí. Luego apareció otro que le dijo 'deja el dron en el coche y quita la cámara'».

La Ertzaintza tomó declaración a los tres hombres. Inmaculada explica que aún no se ha interpuesto una denuncia y que todo está en manos de su abogado. Pero por encima de todo, esta vecina de Zestoa quiere que su caso sirva para que se tome conciencia de la peligrosidad de los drones. «La gente los considera un juguete y pueden hacer una avería muy gorda con uno de esos aparatos». Asimismo, hace hincapié en que «se tiene que tener licencia y permisos» para poder volarlos, porque «es como si te compras un coche y lo conduces sin carné».