Diario Vasco

La Diputación dio luz verde a la batida de cabras en Azkoitia

  • Admite que tomó la decisión como «último recurso» a petición del ayuntamiento que no podía controlar los perjuicios de los animales que pastaban en terrenos municipales

La Diputación de Gipuzkoa ha afirmado este viernes que conocía y que fue ella la que tomó la decisión de mutuo acuerdo con el Ayuntamiento de Azkoitia para realizar la batida de cabras del pasado día 26 en la zona de Izarraitz en la que una pareja de guardas forestales acabó con la vida de nueve de ellas. La afirmación la ha realizado el diputado de de Innovación, Desarrollo Rural y Turismo, Jon Peli Uriguen, y ha basado la justificación del ente foral en el trabajo conjunto realizado junto al Ayuntamiento de Azkoitia en el último año por el que se trató de controlar el perjuicio que, en algunos casos, podrían estar causando estos animales en los terrenos de propiedad municipal.

Durante el año el consistorio azkoitiarra habría publicado varios bandos solicitando a los propietarios un mayor control de los animales, el último de ellos el pasado mayo. Pero de un tiempo a esta parte lejos de mejorar la situación habría empeorado por lo que como "última opción" se habría optado por realizar la batida controlada del pasado 26 de agosto. "A los propios guardas les dolió mucho realizar esta batida, pero era una orden", han apuntado fuentes del departamento de Uriguen.

Indignación e incredulidad

Por su parte, portavoces de los sindicatos agrarios ENHE y ENBA, los propietarios de las nueve cabras sacrificadas y los testigos del suceso del pasado 26 de agosto se han dado cita para denunciar los hechos este viernes en el Hotel Amara Plaza, afirmando que 10 días después nadie les ha dado ninguna certeza ni razonamiento de lo sucedido y que esperaban el informe de la Diputación y una reunión con el ente foral para aclarar los hechos.

"Nos parece una absoluta salvajada y una decisión totalmente equivocada y desproporcionada", ha señalado Garikoitz Nazabal, miembro de ENHE.

"Todavía no me lo creo, es una barbaridad lo que han hecho a mi rebaño", calificaba Abel Segurola, el propietario de siete de las nueve cabras abatidas. Según la versión de los presentes en la rueda de prensa, los animales fueron abatidos en una propiedad privada, a primera hora de la mañana y cuando dormían muchos de ellos. Además han apuntado que a las cabras, tras sacrificarlas se les retiraron las chapas de identificación (crotales) y se escondieron, mientras que los otros animales que resultaron heridos de bala siguieron con sus chapas. La Diputación, por su parte, señala que el ganado abatido no tenía, en ningún caso, crotal de identificación.