Woody Allen, salvado por su hijo

Woody Allen y Mia Farrow con su hija Dylan y su hijo Moses en 1987. / DV
Woody Allen y Mia Farrow con su hija Dylan y su hijo Moses en 1987. / DV

Moses Farrow acusa a su madre de maltrato y la responsabiliza de la muerte de tres de sus hermanos

OSKAR BELATEGUI

Moses Farrow tiene 40 años, está felizmente casado y trabaja como terapeuta familiar en Massachusetts. Es uno de los catorce hijos, entre biológicos y adoptados, de Mia Farrow. Todavía usa gafas redondas, como en las fotografías de la glamurosa prole en los 80 y 90. Moses jamás ha abierto la boca sobre las desavenencias de sus padres. Hasta ahora. «Soy una persona muy privada y no estoy interesado en absoluto en la atención pública», escribe en una carta publicada en internet el pasado miércoles. En ella defiende a Woody Allen, al que describe como un padre ejemplar, y retrata a Mia Farrow como una maltratadora que inculcó a sus hijos el odio al cineasta.

«Siento que no puedo permanecer más tiempo en silencio mientras mi padre ha sido condenado por un crimen que no ha cometido», expresa el hermano de Dylan Farrow, cuyo testimonio afirmando que Allen abusó de ella cuando tenía siete años ha condenado al ostracismo al autor de 'Manhattan'. Moses se explaya con detenimiento sobre lo que sucedió el 4 de agosto de 1992 en la casa de campo familiar en Connecticut y concluye que es imposible que Allen abusara de la pequeña. Acusa a su madre de orquestar la denuncia contra el director tras descubrir su idilio con Soon-Yi, la hija adoptiva de Farrow y el compositor André Previn. Ella le aleccionó a Dylan sobre lo que tenía que decir, despidió a la terapeuta y presionó a la niñera para que renunciara después de que cuestionara las acusaciones.

«Para todos nosotros, la vida bajo el techo de mi madre era insoportable si no hacías exactamente lo que ella decía, sin importar cuán cuestionable fuera. Discutirla no era una opción viable», afirma. Entre las acusaciones más graves figuran los repetidos abusos físicos dobre sus hijos, algunos de ellos ciegos o con discapacidades físicas, lanzándoles objetos, tirándolos por las escaleras o encerrándoles en armarios. Su hija Tam, descubre, no murió a los 21 años de un ataque al corazón, sino de una sobredosis de pastillas para dormir. También cuestiona el suicidio de su hermano Tadeo en 2016, así como la muerte de su hermana Lark: «Tras un camino de autodestrucción, luchó contra la adicción y finalmente murió en la pobreza por causas relacionadas con el sida en 2008 a los 35 años».

Moses Farrow responsabiliza así a su madre de las muertes de sus tres hermanos y rememora «la propia oscuridad» de la actriz, que a los 21 años se casó con Frank Sinatra, 30 años mayor que ella. También recuerda a su abuelo, el director John Farrow, «notorio bebedor y mujeriego en serie», y a su tío John, actualmente en prisión por abusar de menores. Su otro tío, Patrick, se suicidó en 2009.

Woody Allen y Mia Farrow jamás vivieron juntos. El director no pasó ni una noche en casa de su compañera, con quien nunca se casó. Moses le desea «sabiduría» a su hermana para entender que dedicar su vida a destruir la reputación de su padre no le traerá la paz. «Mi curación comenzó cuando me alejé de mi madre», sugiere. Dylan le contesta en Twitter que sus palabras solo buscan desacreditarla y distraer la atención: «Mi hermano es una persona problemática, siento que esté haciendo esto».

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