La rubia de Abba niega ser rara

Agnetha cumplió el mes pasado 68 años. / R. C.
Agnetha cumplió el mes pasado 68 años. / R. C.

Agnetha, con fama de depresiva, se resiste a ser la «oveja negra»

A. P.

Agnetha Faltskog, la rubia de Abba, el mítico grupo sueco que vendió 400 millones de discos, ha tenido una vida tormentosa. Proclive a la depresión, llena de manías y fobias -tiene pánico a viajar en avión-, reniega de la fama que le han adjudicado de estrafalaria. Más allá de si es justa su reputación, la cantante se queja de que se la tache de rara, cuando lo cierto es que sólo busca el equilibrio emocional.

Agnetha no se considera una mujer «misteriosa» y desmiente que lleve una vida de reclusión. En una entrevista con la BBC, admite que tal vez «fuera la oveja negra del grupo y por lo tanto más fácil de señalar, solo eso». Su reaparición coincide con el relanzamiento del conjunto sueco, que volverá a pisar el escenario de manera virtual. Cuatro hologramas que los músicos explotarán hasta que se agote el filón nostálgico. «En Abba estábamos todos muy cansados, y después de nuestros divorcios no había razón para seguir juntos», asegura Agnetha, que estuvo casada con Björn Ulvaeus, uno de los compositores de la banda, con el que tuvo a sus dos hijos. Hoy lleva una vida relajada en su gran granja en la isla de Ekerö, a las afueras de Estocolmo, donde cuida de sus caballos y sus perros, «mis nuevos bebés».

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