Reinas de la alfombra roja, esclavas del quirófano

Reinas de la alfombra roja, esclavas del quirófano

Charlene de Mónaco y Catherine Zeta Jones ingresan en el club de damnificados por el bisturí

G. ELEJABEITIA

Una es consorte de un príncipe soberano, la otra tiene una dilatada carrera en el cine jalonada por un Oscar, pero ambas han sucumbido a la tiranía de la medicina estética con un resultado que hace un flaco favor a sus cualidades naturales. Charlene de Mónaco asistía esta semana a la entrega de los Premios Grace, en Beverly Hills, y ni el ridículo bigote del príncipe Alberto consiguió desviar las miradas del rostro de su mujer, visiblemente cambiado.

Los pómulos hinchados y los labios más prominentes dejaban en evidencia que la princesa acaba de someterse a un retoque estético no demasiado sutil. Las inyecciones de bótox con las que pretende mantener a raya las arrugas de expresión podrían estar detrás del cada vez más artificial rostro de la sudafricana, que desde su desembarco en el principado se esfuerza por emular, con escaso éxito, el glamour de Grace Kelly.

La exnadadora es la última celebridad en desconcertar al público en su afán por parar el tiempo. La penúltima fue Catherine Zeta Jones cuando, hace tan solo unos días, acudió irreconocible a entregar uno de los premios The Best, que otorga la FIFA. Desde su última aparición, en un desfile de Michael Kors en Nueva York hace apenas un mes, el rostro de la galesa ha experimentado un cambio notable. Ni rastro de arrugas en la frente o los ojos, pero tampoco de la expresiva mirada de la actriz que saltó a la fama como 'partenaire' de Antonio Banderas en 'La máscara del Zorro'.

Políticos 'planchados'

Su caso recordó al de René Zellwegger. La intérprete de Bridget Jones ingresó en el club de damnificados por el bisturí desde que, hace tres años, apareció en una alfombra roja con la cara de otra persona. La lista es extensa -Uma Thurman, Nicole Kidman, Meg Ryan, Melanie Griffith o Demi Moore han desconcertado al público con sus idas y venidas al quirófano- y no se circunscribe únicamente a las mujeres. En el rostro desfigurado del actual Mickey Rourke sería imposible reconocer a la estrella de 'Nueve semanas y media', y Silvester Stallone ha ido transformándose paulatinamente en la caricatura de sí mismo a través de inyecciones de bótox y agresivas cirugías.

En el ámbito de la política, ejemplos de desaguisados estétivos tampoco faltan. La mayoría, entre el sexo masculino, como evidencian los rostros planchados de Silvio Berlusconi o Vladimir Putin.

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