El recalentamiento global

Cristina Pedroche ante un ventanal en Tokio, Marta Hazas lee en la cama, Jorge Javier Vázquez de espaldas y, abajo, Blanca Suárez en la bañera, Justin Bieber en plan descubridor y Úrsula Corberó. / INSTAGRAM
Cristina Pedroche ante un ventanal en Tokio, Marta Hazas lee en la cama, Jorge Javier Vázquez de espaldas y, abajo, Blanca Suárez en la bañera, Justin Bieber en plan descubridor y Úrsula Corberó. / INSTAGRAM

Un extraño virus que les empuja a posar desnudos en Instagram se propaga este verano entre los famosos

Un virus recorre el planeta. El planeta de los eximios. Sus efectos son parecidos a los de esa droga denominada 'sales de baño' que empuja a quien la consume a quitarse la ropa. Muchos famosos han sentido esa urgencia este verano. Se ha producido una fiebre por el despelote que no se justifica con el aumento de las temperaturas máximas, la alerta naranja ni las sucesivas olas de calor. No. Este recalentamiento global parece tener más que ver con el narcisismo y las ganas de exhibirse, con la vanidad de toda la vida... Y muchos son los que han sucumbido a ella. Pero en su afán por mostrarse ninguno ha dado el salto al vacío. En todos los casos había red... Una red social.

Sin nada y a lo loco. Ese sería el título de la película que este verano vamos componiendo fotograma a fotograma a través de Instagram. Una de las últimas en contraer la epidemia ha sido Cristina Pedroche que, no contenta con que su marido promocione el semen de pulpo a la plancha como aperitivo, se ha apuntado a la provocación sexual colgando en internet una sugerente imagen de su cuerpo serrano recortándose contra el 'skyline' de Tokio. Sentada o más bien acurrucada en el alféizar de la ventana de un rascacielos desde el que se domina la abigarrada arquitectura de la capital nipona, la presentadora deja entrever un claroscuro de su sensual anatomía mientras se declara enamorada. Aunque en inglés, que es más fino.

En el apartado 'Ventanas al mundo' o 'Paisaje con figura... despelotada' también brilla con luz propia la actriz Blanca Suárez, que subió hace unos días a su Instagram una imagen que la retrata de espaldas, desnuda (solo de cintura para arriba), con los brazos sobre la cabeza, como desperezándose, frente al ventanal de un rascacielos sobre el río Huangpu y el inconfundible perfil del distrito de Pudong en Shanghai, con su torre de la Perla de Oriente. «Hace tan solo unos días así me despertaba a miles de kilómetros de aquí», aclara la actriz, rematando la frase con el dibujo de un cohete.

El desnudo de Jorge Javier es todo un canto a la brevedad del glúteo

A Suárez, como a Pedroche, apenas se le ve nada. Igual que a la mayoría de los famosos que han sucumbido a esta moda. Hasta se diría que entre ellos se ha establecido una especie de pique por ver quién es capaz de mostrar más, descubriendo menos... Rocío Crusset, la hija de Mariló Montero y Carlos Herrera, se alza con el trofeo por su habilidad a la hora de posar encuerada, sobre las rocas de un acantilado, al tiempo que estratégicamente cubre con piernas y brazos todo lo que normalmente no se enseña. Alba Carrillo también merece mención especial por ese ya célebre desnudo contorsionista al borde de una piscina que lo único que deja ver es el relieve de sus costillas.

Marta Hazas logra un efecto impactante con un despelote integral, tumbada boca abajo en una cama, con las piernas hábilmente flexionadas y cruzadas cubriéndole la línea de la retaguardia. En otra pose parecida, Úrsula Corberó se autocensuró esa misma parte del cuerpo con la costura de unos 'panties'. Mucho menos pudoroso, Jorge Javier Vázquez se ha descolgado este verano con un desnudo de espaldas que es todo un canto a la brevedad de la nalga. La imagen habla (o, mejor dicho, 'raja') por sí misma... Por su puesto, Vázquez, como tantos otros, utiliza como excusa la contemplación de un paisaje.

Pero la mayoría prefieren desnudarse en la piscina, en una cala o directamente en la cama. Adriana Ugarte ha hecho un poco a todo. La actriz ha colgado estos días un refrescante amago de topless con sandía. La fruta tapa todo lo que sus 'followers' están deseando ver... Sin embargo, hace unas semanas no se anduvo con tantos remilgos y subió a la red una foto del perfil de su redondo trasero, como una insinuante duna que emergía entre las sábanas.

En la piscina se ha dejado fotografiar sin bañador ni biquini la cantante Edurne. Pero que nadie se altere porque ha posado de espaldas, con el agua por la cadera y a contraluz... En la cala, de perfil y con una amiga, Mireia Canalda. Y en la cama, jugando a taparse y destaparse con un edredón, la modelo Laura Escanes, quien, desde que se casó con el publicista Risto, ha convertido su vida en un 'spot'. También ha recurrido al 'edredoning' la presentadora Adriana Abenia, que muestra brazo, espalda, media culata y una pierna interminable... «Esta foto es la culpable de mis arritmias», le ha replicado un seguidor, que no es precisamente Antonio Banderas.

Queda una última modalidad: la ducha. Ese lugar inquietante (para cualquiera que haya visto 'Psicosis') sirve de excusa perfecta para el despelote con causa. Con la disculpa de que se tiene que enjabonar, Miguel Ángel Silvestre aprovecha para presumir de pectorales, intercostales y oblicuos. Demi Lovato, de prominente trasero. Y Justin Bieber... Solo de tatuajes, pues lo que de verdad les interesa a sus fans queda pudorosamente oculto bajo una toalla.

Pocos famosos se han librado este verano de contraer el virus del despelote en las redes. Se ignora si la epidemia es un canto al nudismo o al exhibicionismo sin más. Pero está claro que esas mismas celebridades habrían puesto el grito en el cielo, y tal vez una denuncia ante el juez, si el que les llega a fotografiar de esa guisa, e incluso con más ropa, hubiera sido un paparazzi.

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