El nuevo embajador de Mallorca

James Costos recibe el premio de manos de Toni Ferrer, acompañado por Michael Smith.
James Costos recibe el premio de manos de Toni Ferrer, acompañado por Michael Smith. / JOAN LLADÓ

James Costos recibe el premio 'Mallorquín de Verano' por su devoción por la isla. «Aquí es donde Michael y yo más felices somos»

ARANTZA FURUNDARENA

Este caballero de 54 años natural de Massachusetts, que siempre va hecho un pincel, es amigo íntimo de Barack y Michelle y fue pasajero del último vuelo que realizó el 'Air Force One' con Obama como presidente. Podría fardar de eso y de mucho más, pero James Costos, exembajador de Estados Unidos en España y Andorra, es un hombre cercano, simpático y divertido, que habla por los codos y trata a su entrevistadora como si la conociera de toda la vida... Ahora disfruta de unas vacaciones en Mallorca, donde acaba de recibir el premio 'Mallorquín de Verano', otorgado por el hotel Valparaíso Palace para homenajear a los personajes famosos que promocionan la isla sin obtener nada a cambio. Costos y su pareja, el interiorista Michael Smith, encajan en ese perfil. Llevan diez años veraneando en la mayor de las Baleares y más que promotores son apóstoles de «sus paisajes y su diversidad».

La diseñadora Agatha Ruiz de la Prada y su hijo Tristán, el exjugador de baloncesto Fernando Romay, la nadadora Melani Costa, entre otros, asistieron a la cena de gala de la cuarta edición de 'Mallorquines de Verano', celebrada el pasado lunes en la legendaria terraza de la suite 702 del Valparaíso Palace, un cinco estrellas que domina la Bahía de Palma y que en sus más de 40 años de historia ha alojado lo mismo a Julio Iglesias que al actual presidente chino, Xi Jinping, o a Eva Longoria. La idea del premio partió del director del hotel, Toni Ferrer, y del infatigable relaciones públicas mallorquín Tommy Ferragut.

«Halagado y emocionado», Costos quiso compartir el trofeo, una escultura de vidrio soplado de Gordiola en forma de palmera, con Michael, su pareja desde hace más de 15 años, «porque él es parte de mi amor por Mallorca». La compenetración entre ambos es evidente. El exembajador, que no se maneja muy bien en español, suele salpicar sus conversaciones en inglés con un recurrente «Michael and I» (Michael y yo). Pero el lunes, tras la cena ofrecida por el chef Carlos Botella, el vegetariano Costos -«como de todo menos carne», especifica-, tuvo un guiño hacia su pareja al recibir el tradicional 'Kit de Mallorquinidad' con productos como Sobrasada de Mallorca, Flor de Sal d'Es Trenc, aceite de oliva y vino DO Pla i Llevant... «Michael -dijo riendo-, esto es para ti, que eres fan de los productos mallorquines. Pero el vino me lo quedo yo».

«Trump no está a la altura, no representa nuestros valores»

Vestido con pantalón blanco, chaqueta oscura y las zapatillas deportivas emblemáticas del último Orgullo Gay celebrado en Madrid, Costos mantuvo una entrevista con esta periodista en la que se mostró todavía «devastado y con el corazón roto» por el atentado de las Ramblas, algo que él no esperaba «porque en España se está haciendo un gran trabajo policial de prevención».

El diplomático está muy unido a los Obama, hasta el punto de que, una vez terminado su mandato, el expresidente eligió refugiarse unos días junto a su familia en la espectacular residencia que Costos y Smith poseen en Palm Springs. «Michael y yo dejamos Madrid. Volamos a Washington y luego nos trasladamos en el 'Air Force One' junto a Barack y Michelle hasta nuestra casa. Allí pasamos sus primeros días como ciudadanos privados. Y estuvimos hablando mucho de España -recuerda-. Los Obama son grandes amigos y muy buenas personas. Son lo que son, lo que se ve. No tienen dos caras».

Cerrar el círculo

Costos utiliza una frase de Michelle Obama para referirse a Donald Trump. «La presidencia no cambia lo que eres, dijo ella, la presidencia revela lo que realmente eres. Y es lo que está pasando con Trump. Se nos está revelando como lo que realmente es: alguien que no representa los valores en los que creemos la mayoría de los americanos y que no está a la altura como presidente. Es una época muy difícil en mi país», lamenta.

Durante su mandato como embajador, Costos puso en contacto en varias ocasiones a Barack con el rey Felipe. «Se caen muy bien. Hay una gran sintonía entre ellos». Sobre la presunta aversión de doña Letizia a Mallorca dice, muy diplomático, no saber nada... «Nunca lo he oído. Yo lo único que sé es que ellos siguen viniendo cada año». En su caso, el amor por la isla comenzó hace más de diez años durante unas vacaciones en Acapulco. Michael y él habían alquilado una villa en Las Brisas, al lado de la de Jerónimo Arango. En casa de su vecino había una enorme foto de una masía asomada a un enclave paradisiaco. Les dijeron que aquella era la casa de Plácido Arango en Mallorca... «¿Dónde está eso?», preguntaron. Esa noche 'googlearon' Mallorca en su ordenador. Y sintieron un flechazo.

«Lo realmente increíble es que esa casa se vendió recientemente a unos amigos nuestros y Michael la ha redecorado -relata Costos-. Ahora tenemos allí una habitación para nosotros y el año que viene pasaremos nuestras vacaciones en la casa que nos hizo enamorarnos de Mallorca. Siento que, más de diez años después, se cierra el círculo».

Este verano la cosmopolita pareja ocupa otra de las mansiones más bellas de la isla. Han alquilado por dos semanas la finca 'Ses Planes' de la millonaria Marieta Salas, exmujer del príncipe Tchokotua, situada en Esporles, en plena sierra de Tramuntana, una de sus zonas favoritas. «Siempre nos traemos a muchos amigos, nos encanta descubrirles las calas, la gastronomía... Unos días alquilamos un barco, otros nos quedamos leyendo en la piscina...».

Así son las idílicas vacaciones mallorquinas de Costos y Smith, dos sibaritas. Pero el diplomático no descansa del todo ni en agosto. «España me sigue manteniendo muy ocupado», bromea. Lo dice porque actualmente ejerce como representante en su país de varias empresas españolas, entre ellas el Fútbol Club Barcelona y la revista '¡Hola!'. Ahora Costos busca también un vínculo comercial con la mayor de las Baleares que complete el vínculo emocional que ya tiene. Porque el exembajador de Estados Unidos en España quiere ser en adelante embajador de Mallorca en el mundo: «De todos los lugares que conocemos Michael y yo, esta isla es donde más felices somos».

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