Morante por montera

Ortega Cano se ajustará de nuevo la montera el sábado de la semana próxima.
/EFE
Ortega Cano se ajustará de nuevo la montera el sábado de la semana próxima. / EFE

Ortega Cano sustituirá al diestro recién retirado en la feria de San Sebastián de los Reyes y esa misma tarde se cortará la coleta

ARANTZA FURUNDARENA

La afición no gana para sobresaltos. Si insólita ha sido la 'espantá' de Morante, que se ha declarado en huelga indefinida (y sin servicios mínimos) en lo más álgido de la temporada taurina, más sorprendente aún es el regreso de Ortega Cano para sustituir al huido en la corrida del sábado 26 de agosto en San Sebastián de los Reyes. Que uno se corte la coleta a los 37 años y otro se la vuelva a dejar larga a los 63 demuestra que la tauromaquia no siempre discurre por los cauces de la lógica. Bien es verdad que un ruedo no es un control de aeropuerto y que a Morante no lo puede sustituir un guardia civil pero... ¿Ortega Cano? Pues sí, él en persona. Y además lo hace convencidísimo. «Me siento como un chiquillo», le confesó ayer a Anne Igartiburu el viudo de Rocío Jurado.

Lo de Ortega va a ser un destello efímero. Se va a vestir de luces solo esa tarde para luego, al finalizar la corrida (y si con suerte no se le funden antes los plomos) proceder al apagón absoluto... «El día 26 les voy a pedir a mis tres hijos que bajen al ruedo a cortarme definitivamente la coleta», ha anunciado el diestro. Por experiencia, sabemos que las coletas de los toreros soportan más estilismos que un peinado de Llongueras; lo mismo crecen que encogen o desaparecen para volver a crecer... El propio Ortega Cano, al igual que otros toreros, se ha retirado definitivamente varias veces en su vida. Pero esta, asegura, va a ser la más definitiva de todas.

La última vez que intentó torear fue el pasado marzo, en un festival de una ciudad portuguesa. Y ni siquiera pudo llegar a pisar el albero. Lo internaron de urgencia en un quirófano tras detectarle una lesión coronaria que requirió la colocación de un 'stent'. De aquella salió diciendo que «lo de volver a torear me lo voy a tener que pensar muy bien de aquí en adelante; como mucho, alguna cosa solidaria, pequeña y escueta», decía todavía quizá bajo las secuelas de la anestesia...

«¿Por qué lo haces?», le ha preguntado su hija Gloria Camila

«Lo último que os pido»

Cinco meses después, le ha faltado tiempo para aceptar el reto de volver a vestirse de luces. Y no en un festival benéfico sino en una corrida de abono de la Feria del Santísimo Cristo de los Remedios, que, como su propio nombre indica, no ha tenido más remedio que remendar un maltrecho cartel del que se habían caído dos de los tres toreros anunciados: Ortega sustituirá a Morante y Miguel Ángel Perera, al convaleciente Manzanares. Permanecen Talavante y los toros, que eran y son de Núñez del Cuvillo. «Un cartel muy de mi gusto para uno de los días más especiales de mi vida», ha declarado el viudo de la más grande.

Retirarse en San Sebastián de los Reyes, la localidad donde debutó, supone para este cartagenero cerrar el círculo de sus 43 años de trayectoria taurina. Pero varios días antes de pisar la plaza ha tenido que lidiar con la oposición de su pareja, Ana María Aldón, y de su hija Gloria Camila... «¿Por qué lo haces? ¿No es suficiente ya con todo lo que has hecho hasta ahora?», le han interrogado preocupadas. Él les ha rogado paciencia y les ha jurado que «esta es la última cosa que os pido».

Ortega llega al gesto definitivo de su carrera muy bronceado, más delgado y con el cabello de nuevo negro zaíno cual tinta de chipirón. Él se siente en plena forma. «Estoy bien porque hago mucho deporte y llevo una vida sana». Ser padre de José María, un despierto chiquillo de cuatro años que «es el líder de la clase», le rejuvenece y le ayuda a recargar las pilas. El diestro está ilusionadísimo. Al fin y al cabo, para alguien que ha sobrevivido a gravísimas cornadas en el ruedo y en la vida (la muerte de su mujer, un accidente mortal, la cárcel, las continuas recaídas de su hijo José Fernando), qué son dos toros de más de 500 kilos...

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