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La bufanda, una prenda distintiva y elegante

La bufanda, una prenda distintiva y elegante
  • Ha pasado de ser una prenda que diferencia las clases sociales a ser un elemento que dota de elegancia a quien la lleva

Llega el invierno y el frío arrecia. Tu garganta sufre y los resfriados llegan. Una buena bufanda se convierte en estas fechas en el complemento ideal para protegerte.

De los sudarium romanos y griegos a las bufandas actuales han pasado siglos de evolución en la moda de las bufandas. Inicialmente eran unas prendas que se ponían para absorber el sudor, de ahí su nombre, sudarium. Poco a poco, esa necesidad de retirar el sudor pasó a ser una necesidad de proporcionar calor.

El uso de las bufandas pasó a ser territorio casi exclusivo del invierno y de las épocas frías. De distintos tamaños, tejidos y estampados, las bufandas son perfectas para evitar esos catarros tontos que nos pillamos en estas fechas.

Exclusivo de la clase alta en la Edad Media

Como ocurría con muchas otras prendas de vestir, la bufanda era sinónimo de nobleza y de clase alta. Las personas pertenecientes a estratos sociales más altos llevaban pañuelos y bufandas anudados al cuello para demostrar su clase y nivel social.

Esta curiosa práctica tiene, probablemente, su origen en la apertura de las rutas comerciales con China y Oriente. Ya en la época del emperador chino Cheng se empleaban pañuelos, fulares y bufandas para distinguir a las personas de alto rango. China utilizaba las bufandas como sinónimo de esta burguesía que comenzaba a aflorar en la Edad Media.

Pero, como ha ocurrido con tantas otras prendas, su uso se ha ido extendiendo a lo largo del tiempo perdiendo su original valor de distinción. Nada, o poco, queda en la actualidad de aquel lenguaje donde la bufanda era una seña de identidad de los estratos sociales más beneficiados. ¿Pero cómo llegó a ser una prenda común?

Dice la leyenda que cuando las tropas croatas entraron en París en pleno siglo XVII para combatir junto al rey francés Luis XIII y el Cardenal Richelieu llevaban al cuello bufandas. Esta batalla contra las huestes del Duque de Guisa y la reina madre María de Médici, sorprendió a los parisinos por la peculiar vestimenta de los croatas. De aquellas bufandas de los croatas se extrajo el uso indistinto entre diferentes niveles de esta prenda, pero también dio origen a la “cravat” o corbata, palabra derivada del francés “cravate” y que se empleaba para designar a los croatas.

Prenda distintiva, pero indistinta

Perdido aquel significado protocolario y social, la bufanda pasó a ser comercializada por los británicos, que la extendieron por el mundo. En la actualidad sigue contando con cierto distintivo social, ya que se emplea en ocasiones muy concretas como prenda de caché o para marcar a la gente. Así, se emplean bufandas en estadios de fútbol o en reuniones sociales, en colegios y en misas, en días de compras y hasta en casa.

El cine también ha contribuido a la proliferación de esta prenda como atuendo distintivo. Muchos recuerdan el uso de las bufandas en ‘Harry Potter’, parte de esa vestimenta particular de los alumnos de Hogwarts, o en la siempre divertida ‘Love Actually’.

Empleada indistintamente por hombres y mujeres, la bufanda se ha convertido en el regalo perfecto, porque viste y protege al mismo tiempo. De tacto suave y de eficacia probada, la bufanda es la prenda ideal en estas fechas.

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