Megayates en doble fila

Los Reyes y sus hijas posan en Marivent el verano pasado./EFE
Los Reyes y sus hijas posan en Marivent el verano pasado. / EFE

Palma rebosa poderíoa la espera del comienzo de la Copa del Rey de vela y de la llegada de la Familia Real

ARANTZA FURUNDARENA

No existe imagen más reveladora del nivelazo alcanzado este verano en Mallorca que la del megayate saudí 'Prince Abdulazih' teniendo que fondear sus 147 metros de eslora frente a la catedral de Palma por no encontrar amarre disponible en ninguno de los clubes náuticos más elitistas de la capital mallorquina, que este mes de julio están hasta la bandera... El hecho de que algunos de los barcos de recreo más grandes y lujosos del mundo se vean obligados a atracar en doble fila en la Bahía de Palma a la espera de encontrar 'aparcamiento' demuestra que los años de mala conciencia y perfil bajo a causa de la crisis pasaron y que el lujo y la ostentación regresan con hambre atrasada.

Aquí el tamaño no importa. Si no hay amarre: a la cola. El jueves era la joya náutica saudí, el sexto yate más grande del mundo el que esperaba su turno y días antes le tocaba al 'Ocean Victory', que con sus 140 metros de eslora ocupa el décimo lugar en el ranking. Su propietario es Viktor Rashnikov, un magnate ruso que parece seguir la máxima andaluza del 'que no nos farte de ná': siete cubiertas, seis piscinas, un garaje inundable para acoger una lancha de 14 metros y hasta un salón de observación submarina ha metido en su 'chalupa'.

Faltan solo dos semanas para el comienzo de la Copa del Rey de vela y para que Marivent vuelva a alojar a la Familia Real, y Palma ya es un hervidero de glamur. Hay más hoteles que nunca de cinco estrellas en primera línea (el alojamiento es un 60% más caro que el año pasado), y famosos como Fran Rivera, que ha cambiado el vestido de torear por el traje de neopreno, parecen huir del ambiente 'parishiltoniano' de Ibiza y Formentera para refugiarse en lugares exclusivos como el Katagi Blau o el Nikki Beach palmesano, ejemplos de lo que el relaciones públicas Tommy Ferragut denomina «el lujo relajado» de Mallorca. Otra muestra de poderío es que este año el título de 'Mallorquín de verano' que cada temporada imparte el prestigioso hotel Valparaíso irá a parar a manos del diplomático James Costos, que ha pasado de ser embajador de Estados Unidos en España a convertirse en embajador vocacional de Mallorca por el mundo.

Esquinazo a los 'tomacopas'

Hasta 139 veleros competirán del 31 de julio al 5 de agosto en la 36 Copa del Rey Mapfre de vela y en el Real Club Náutico de Palma, con Javier Sanz al timón, están que tiran cohetes. No solo han batido un récord en participación (nueve barcos más que el año pasado), sino que van a contar con algunos de los mejores equipos del mundo. «Va a ser la Copa del Rey más grande de la historia. Por encima de Porto Cervo y de Montecarlo, Palma se lleva la palma», repite entusiasmado Alejandro Varela, jefe de comunicación y prensa de la regata.

Volverá Pierre Casiraghi con su catamarán volador GC-32. Y con él, el incomparable tirón mediático de los Grimaldi. Su 'Malizia' tendrá que medirse esta vez con el 'Movistar' del campeón olímpico Iker Martínez... Pero Alejandro Varela no quiere poner el acento en el factor monegasco, sino en la presencia en la regata de los barcos Swan, la 'creme de la creme' de los yates a vela, con su armador, Leonardo Ferragamo, a la cabeza. Este año (¿abstenerse 'muñoz-escassis'?) el Náutico de Palma quiere dar esquinazo a los 'tomacopas' profesionales e invitar a «personalidades con talento y méritos propios». Su sueño es contar con la presencia, aún no confirmada, de Rafa Nadal. Y con la de Conchita Martínez y el cocinero Martín Berasategui... La organización no quiere que un acontecimiento deportivo de tanto nivel acabe teñido de rosa. «Pretendemos que esto sea el Wimbledon de la vela», recalca Varela.

¿Y la Familia Real? ¿Cuántos días permanecerán en Palma? ¿Navegará el Rey? ¿Se apuntarán por fin Leonor y Sofía al famoso cursillo de vela en Calanova? Son preguntas esotéricas dignas de que las responda Iker Jiménez. Al igual que otros veranos, la Casa Real guarda un silencio absoluto sobre los planes vacacionales de los Reyes y sus hijas. Sí visita ya de forma intermitente Marivent, con los jardines ahora cerrados al público, doña Sofía, auténtica devota de la isla. Y el 'Aifos' vuelve a estar inscrito en la regata, así que se espera que don Felipe pueda ponerse al timón algunas jornadas más que el año pasado, que fue el fatídico verano del 'no-gobierno' y de las vacaciones a medias.

El rumor más extendido por la isla apunta a que la Familia Real llegará a Palma a finales de julio y la abandonará el 7 u 8 de agosto. Es decir, que permanecerán la semana de rigor... Pero, quién sabe, lo mismo este año se dejan contagiar por la imparable pujanza mallorquina y, haciendo un 'tremendo esfuerzo', se quedan quince días.

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