Leticia Dolera confiesa la agresión sexual que sufrió con 18 años

Leticia Dolera confiesa la agresión sexual que sufrió con 18 años

«Salí de aquel lugar lleno de cobardes para marcharme llorando de asco y vergüenza a casa», relata

DVSAN SEBASTIÁN

La actriz Leticia Dolera ha aprovechado la corriente actual de denuncias por acoso sexual en el mundo del cine para desvelar su propia vivencia. Narró la experiencia vivida con 18 años a la conclusión del que era su primer proyecto: «Tengo 18 años, son las 23 de la noche y estoy en la fiesta de despedida. Me siento feliz y adulta. En la barra del bar charlo con el director, el subdirector y dos compañeros más. Todos adultos. A partir de ahí la conversación se silencia en mi memoria y los gestos se ralentizan. Siento una mano en el pecho, en MI pecho. Juraría que en mi teta derecha».

"Tengo 18 años, son las 23 de la noche y estoy en la fiesta de despedida. Me siento feliz y adulta. En la barra del bar charlo con el director, el subdirector y dos compañeros más. Todos adultos. A partir de ahí la conversación se silencia en mi memoria y los gestos se ralentizan. Siento una mano en el pecho, en MI pecho. Juraría que en mi teta derecha"

A través de un artículo de opinión publicado en ‘El Diario’, Dolera explica qué sucedió después. Decidió salir de aquel lugar «lleno de cobardes» para marcharse «andando a casa». Por el camino lloraba «de asco y vergüenza». Lo puso en conocimiento de su madre, quien insistió en poner una denuncia, algo que ella desestimó.

«No quiero ponerla. Siento que no es tan grave. ¿Una denuncia porque te toquen una teta? Pensé. Pues ahora me digo que sí, que si te la tocan sin permiso es una agresión sexual», añadió. Cabe recordar que esto llega justo en el momento en que trascienden las denuncias por acoso a Harvey Weinstein. Una de ellas la formuló Cara Delevingne.

Además, recordó que años más tarde sufrió otra situación similar en Francia cuando un compañero de rodaje le tocó el trasero. «No es cómodo que gran parte de la sociedad nos trate como un trozo de carne, como tampoco lo es que cuando se denuncia nos tachen de mentirosa o exagerada. No es cómodo llegar con miedo a casa por las noches. Ni que nos arrimen la cebolleta en el metro y si nos quejamos que nos griten 'puta loca' a la cara», sentenció.

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