'Mi Gitana': un emblema reducido a escombros en Marbella

Maquinaria actuando ayer en la demolición del chalé. / JOSELE-LANZA

El chalé donde Julián Muñoz y Pantoja convivieron hasta que fueron detenidos, derribado por su nuevo propietario para construir dos viviendas nuevas

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

Fue el emblema de toda una época. A sus puertas fue detenido Julián Muñoz, durante el desarrollo de la segunda fase de la ‘operación Malaya’ en el tórrido verano de 2006. Unos meses después, una delegación policial de cinco policías que se desplazaba en dos coches camuflados se presentaría para llevarse detenida a su entonces compañera sentimental, Isabel Pantoja, poniendo fin a meses de especulaciones. La repercusión mediática del caso que había conmocionado a Marbella alcanzaría con esa detención un tono desconocido hasta entonces. El caso conocido como ‘Malaya’ dio origen a uno nuevo, el ‘caso Pantoja’.

El chalé Mi Gitana, situado en la urbanización La Pera, cerca de Puerto Banús, ya no es más que un montón de escombros y seguramente un recuerdo nostálgico para decenas de fotógrafos, periodistas y papparazzis que hicieron a sus puertas guardias interminables esperando la gran noticia. Cuando finalmente se produjo, en la lluviosa noche del 3 de mayo de 2007, fue paradójicamente ante muy pocos testigos.

El chalé, situado en una cotizada zona de Marbella en el distrito de Nueva Andalucía y a escasa distancia de Puerto Banús, ha sido demolido esta semana. En el lugar, la sociedad propietaria, una entidad denominada Grand Fashion Banús, tiene previsto construir dos viviendas, iniciativa que ha comenzado con la demolición de la antigua residencia de la pareja Muñoz-Pantoja.

Se desvelan así las intenciones de los compradores, que adquirieron la vivienda en marzo de 2015, cuando Isabel Pantoja estaba todavía en prisión, en una operación en la que intervino Agustín, hermano de la cantante, y que según algunas fuentes se cerró en algo más de dos millones de euros.

Atrás quedaba la noche de su detención. La vivienda estaba permanentemente rodeada de cámaras a la espera de la posible detención. Sin embargo, esa noche una tormenta se había desatado sobre Marbella y la mayor parte de los fotógrafos y cámaras habían abandonado el lugar para protegerse de la lluvia. Era la oportunidad que la policía había estado esperando para practicar la detención de la manera más discreta posible.

El juez Torres, instructor de ‘Malaya’ dado instrucciones muy precisas para evitar que aquello se convirtiera en un espectáculo. La detención debía ejecutarse con total discreción. La policía designó a dos agentes del equipo de investigación: un hombre y una mujer, para que establecieran un dispositivo de vigilancia que permitiera determinar el mejor momento. Durante varios días la pareja pasó el día entero en los alrededores de la finca, y ahí advirtió de que los periodistas también estaban perfectamente organizados. La detención sin testigos parecía un objetivo imposible.

Aquel día los policías ya estaban de regreso a Málaga cuando a mitad de camino el cielo se oscureció y se desató una tormenta. Se les ordenó regresar. Una vez a las puertas de la finca comprobaron que el agua había espantado a las cámaras. Se decidió entonces proceder, pero a partir de las diez de la noche para evitar que la hija de la cantante, que entonces tenía 11 años, estuviese presente.

Dos mujeres

Se decidió que la detención la practicaran dos mujeres policías, entre ellas una de las que había estado dos días vigilando la finca.

Las agentes tenían la orden de actuar rápido, pero no contaban con un imprevisto. La cantante pidió un momento para subir a su habitación y cambiarse de ropa y tardó una hora y media en bajar ya preparada. Tiempo suficiente para que dejara de llover y volvieran las escasas dos cámaras que captaron el momento.

La vinculación del chalé ‘Mi Gitana’ con el ‘caso Malaya’ no se reduce solamente al de escenario donde tuvieron lugar dos de las detenciones más sonadas de aquel proceso. Fue también uno de los vehículos utilizados para blanquear el dinero que Julián Muñoz obtenía ilícitamente cuando era alcalde de Marbella.

El precio de compra, por parte de Pantoja, superó los 3,3 millones de euros y la operación se llevó a cabo a través de la mercantil Panriver 56 SL y mediante la formalización de un préstamo con garantía hipotecaria con la entidad Banco Banif SA. Las cuotas del préstamo fueron abonadas con fondos de procedencia delictiva del ex alcalde de Muñoz, y dejaron de pagarse una vez que éste fue detenido.

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